OpenAI ha dado un mensaje claro al mercado de la infraestructura digital: la carrera por la inteligencia artificial no se va a frenar por falta de ambición. La compañía afirma haber superado ya su objetivo inicial de asegurar 10 GW de capacidad de infraestructura de IA en Estados Unidos antes de 2029, apenas algo más de un año después de anunciar Stargate, su gran plan para desplegar cómputo a escala masiva junto a socios tecnológicos, energéticos, financieros y operadores de centros de datos.
La cifra impresiona, pero conviene leerla con cuidado. OpenAI habla de capacidad asegurada o comprometida, no necesariamente de capacidad ya operativa. La diferencia es importante. Un centro de datos puede estar contratado, planificado, en construcción o pendiente de conexión eléctrica mucho antes de servir modelos en producción. La propia compañía había señalado previamente que cerró 2025 con 1,9 GW de capacidad de cómputo, lo que sugiere que buena parte de esos 10 GW corresponde a acuerdos futuros, contratos cloud, proyectos en desarrollo o capacidad que irá entrando en servicio por fases.
Aun así, el anuncio marca un cambio de escala. OpenAI asegura que solo en los últimos 90 días ha añadido más de 3 GW a su huella de infraestructura. Su tesis no ha variado: la demanda de IA crece más rápido de lo esperado y la única forma de sostener mejores modelos, menor latencia, más usuarios y costes unitarios más bajos a largo plazo es construir más capacidad de cómputo.
Stargate deja de ser solo un megaproyecto y se convierte en una red de acuerdos
Cuando OpenAI anunció Stargate en enero de 2025, el plan se presentó como una inversión de hasta 500.000 millones de dólares en infraestructura de IA durante cuatro años, con el objetivo de asegurar 10 GW de capacidad en Estados Unidos para 2029. Desde entonces, las cifras de inversión se han movido en distintas estimaciones y la estrategia ha ido cambiando de forma práctica.
Al principio, Stargate se interpretó como una apuesta por grandes emplazamientos propios o muy controlados. Con el paso de los meses, OpenAI ha ido ampliando el enfoque hacia un modelo más híbrido: centros de datos dedicados, capacidad cloud, acuerdos con neoclouds, infraestructura de socios y contratos plurianuales con proveedores como Microsoft, Oracle, CoreWeave o Amazon Web Services.
Uno de los movimientos más relevantes fue el acuerdo para utilizar chips Trainium de AWS, con una capacidad asociada de 2 GW y una ampliación contractual de gran tamaño. OpenAI también mantiene una relación histórica con Microsoft, ha trabajado con Oracle Cloud Infrastructure en instalaciones como Abilene, Texas, y se ha apoyado en proveedores especializados para acelerar el acceso a GPUs y sistemas de nueva generación.
| Elemento clave | Dato anunciado o contextual |
|---|---|
| Objetivo inicial de Stargate | 10 GW de capacidad de IA en EE. UU. para 2029 |
| Capacidad que OpenAI afirma haber superado | Más de 10 GW |
| Capacidad añadida en los últimos 90 días | Más de 3 GW |
| Inversión inicial anunciada para Stargate | Hasta 500.000 millones de dólares |
| Proyección reciente citada en el mercado | Alrededor de 600.000 millones en cuatro años |
| Capacidad operativa comunicada a cierre de 2025 | 1,9 GW |
| Socios y proveedores mencionados | Oracle, Microsoft, AWS, CoreWeave, entre otros |
La propia OpenAI reconoce que los modelos de financiación y las estructuras de colaboración pueden cambiar, pero insiste en que lo decisivo es que la capacidad llegue a escala, a tiempo y con flexibilidad. Esa frase resume bien la presión actual del sector. Nadie sabe con precisión qué arquitectura dominará dentro de tres años, qué chips tendrán mejor coste por token, cuánta inferencia moverán los agentes o qué proporción del gasto irá a entrenamiento frente a servicio. Pero quedarse corto de infraestructura puede ser más peligroso que sobredimensionar.
Cómputo, energía y territorio: la nueva batalla de la IA
La infraestructura de IA ya no se mide solo en número de GPUs. OpenAI habla abiertamente de una economía impulsada por cómputo, donde la capacidad para construir centros de datos, asegurar energía, conseguir permisos, desplegar transmisión eléctrica, formar mano de obra y pactar con comunidades locales se convierte en una ventaja competitiva.
La compañía asegura que está evaluando nuevos emplazamientos en Estados Unidos junto a sus socios. Para que un proyecto sea viable necesita una combinación difícil: suelo, potencia eléctrica, permisos, transmisión, disponibilidad de trabajadores cualificados, apoyo local y preparación de los socios. En la práctica, la IA está llevando a los grandes laboratorios a negociar con utilities, promotores de centros de datos, sindicatos de construcción, fabricantes de chips, gobiernos estatales y operadores cloud.
OpenAI también intenta reforzar el relato social de Stargate. En su comunicación habla de empleo local, inversión en escuelas, ingresos municipales, planificación energética responsable y gestión cuidadosa del agua. La compañía cita el ejemplo de Abilene, Texas, donde el emplazamiento de Stargate opera sobre Oracle Cloud Infrastructure y utiliza sistemas NVIDIA GB200. Según OpenAI, ese sitio sirvió para entrenar GPT-5.5, su modelo más avanzado hasta la fecha.
El detalle sobre el agua también es significativo. OpenAI afirma que Abilene usa refrigeración en circuito cerrado, no torres evaporativas tradicionales. Según la compañía, el llenado inicial de cada edificio equivale aproximadamente a dos piscinas olímpicas y, después, el consumo anual de agua del sistema completo a plena construcción sería comparable al de un edificio de oficinas mediano o unas cuatro viviendas medias. Es una respuesta directa a una de las grandes críticas que rodean a los centros de datos de IA: su consumo energético e hídrico.
Capacidad comprometida no siempre significa capacidad disponible
La gran pregunta es qué significa exactamente “haber superado los 10 GW”. En el lenguaje de centros de datos, la capacidad puede estar en diferentes estados: contratada, reservada, en construcción, energizada, instalada con servidores o ya operativa para cargas reales. OpenAI no detalla en su comunicado cuánto de esa cifra está funcionando hoy y cuánto entrará en servicio durante los próximos años.
Esa ambigüedad no invalida el anuncio, pero sí exige prudencia. Asegurar capacidad antes que los rivales puede ser un movimiento estratégico muy valioso, sobre todo si los cuellos de botella de energía, chips, transformadores, subestaciones y construcción se agravan. Pero la ejecución sigue siendo el reto. No basta con firmar contratos: hay que construir, conectar, refrigerar, equipar y operar.
El otro punto abierto es el coste. Stargate nació con una referencia de 500.000 millones de dólares, pero el mercado ha visto ya estimaciones superiores para el gasto de OpenAI en cómputo durante los próximos años. La compañía no aclara si alcanzar la meta de 10 GW implica haber comprometido ya esa inversión inicial ni cómo se reparten los costes entre OpenAI, socios cloud, proveedores de centros de datos, financiación externa y acuerdos de largo plazo.
El fondo del asunto es que la IA se está convirtiendo en una industria de capital intensivo. Los laboratorios de modelos ya no compiten solo por investigadores, datos o algoritmos. Compiten por gigavatios, chips, energía, suelo, refrigeración, deuda, contratos cloud y capacidad de ejecución industrial. La inteligencia artificial generativa empezó como software, pero su siguiente fase depende de infraestructura física a una escala que recuerda más a energía, telecomunicaciones o semiconductores que a una empresa clásica de internet.
Para OpenAI, superar el umbral de los 10 GW antes de 2029 es una forma de enviar confianza a clientes, socios e inversores. Quiere demostrar que puede crecer al ritmo de la demanda, que no dependerá de un único proveedor y que tiene una estrategia para sostener modelos cada vez más capaces. Para sus competidores, el mensaje es igual de claro: la carrera por la IA también se está decidiendo en el terreno, en las subestaciones y en los contratos de capacidad firmados con años de antelación.
El reto ahora será convertir capacidad comprometida en cómputo útil. Si OpenAI y sus socios logran hacerlo a tiempo, Stargate puede convertirse en una de las mayores redes de infraestructura de IA del mundo. Si los retrasos, costes o tensiones locales se acumulan, la distancia entre anunciar gigavatios y ponerlos a trabajar puede convertirse en el verdadero cuello de botella.
Preguntas frecuentes
¿Qué ha anunciado OpenAI sobre Stargate?
OpenAI afirma que ya ha superado su objetivo inicial de asegurar 10 GW de capacidad de infraestructura de IA en Estados Unidos antes de 2029.
¿Esos 10 GW están ya operativos?
No está claro. Todo apunta a que buena parte corresponde a capacidad contratada o comprometida, no necesariamente a centros de datos ya funcionando con cargas de IA.
¿Por qué la IA necesita tanta capacidad eléctrica y de cómputo?
Porque entrenar y servir modelos avanzados requiere enormes cantidades de servidores, aceleradores, memoria, redes, energía y refrigeración, especialmente cuando el uso crece entre consumidores, empresas, desarrolladores y gobiernos.
¿Qué papel juegan los socios de OpenAI?
Stargate depende de una red de socios cloud, operadores de centros de datos, fabricantes de chips, utilities, constructoras, inversores y comunidades locales. OpenAI reconoce que ninguna empresa puede construir sola esta infraestructura.
vía: openai