Omdia ha revisado con fuerza al alza su previsión para el mercado mundial de semiconductores en 2026. La consultora espera ahora que los ingresos del sector crezcan un 62,7 % este año, empujados por una combinación muy concreta: demanda sostenida de infraestructura de inteligencia artificial, fuerte presión sobre la memoria DRAM y NAND, y escasez de componentes que previsiblemente no se aliviará de forma clara hasta bien entrado 2027.
La cifra es llamativa incluso para una industria acostumbrada a ciclos intensos. El crecimiento no vendrá solo de vender más chips, sino sobre todo de precios medios más altos. Omdia advierte de que la actual expansión está impulsada principalmente por el encarecimiento de la memoria y de los componentes más ligados a centros de datos, servidores y sistemas de almacenamiento, no por un aumento equivalente de unidades enviadas.
La memoria vuelve al centro del mercado
El gran protagonista del ajuste es la memoria. Omdia prevé que el mercado de DRAM casi duplique su valor frente a 2025, mientras que NAND, un segmento menor en tamaño, podría cuadruplicarse. Este salto se explica por la demanda de servidores de IA, sistemas de almacenamiento empresarial, aceleradores, redes de alto rendimiento y plataformas cloud que necesitan cada vez más capacidad para entrenar, ajustar y ejecutar modelos.
La consultora señala además un efecto colateral importante: la producción de High Bandwidth Memory (HBM), esencial para GPUs y aceleradores de IA, está absorbiendo capacidad dentro de la industria de memoria. La HBM ofrece más valor por unidad, pero también ocupa recursos de fabricación y no se traduce necesariamente en más volumen disponible para memorias convencionales. El resultado es una tensión doble: los chips de gama alta son caros y, al mismo tiempo, la oferta de memoria tradicional se estrecha.
Ese desplazamiento tiene consecuencias para todo el mercado. Un fabricante que necesita DRAM convencional para servidores, PCs, smartphones, almacenamiento o electrónica de consumo puede encontrarse con precios más altos porque la capacidad disponible se ha redirigido hacia productos más rentables vinculados a IA. La presión ya no se limita a las GPU ni a los grandes clústeres de entrenamiento.
El gráfico publicado por Omdia ayuda a poner dimensión al fenómeno. El segmento de computación y almacenamiento de datos liderará el crecimiento en ingresos, con una subida interanual del 90 % en 2026 y una facturación superior a 700.000 millones de dólares. Memoria IC aparece también como uno de los grandes motores, con un crecimiento mucho más acelerado que el del mercado total. La lectura es clara: el centro de datos se ha convertido en el principal motor económico de los semiconductores.
Centros de datos, servidores y renovación empresarial
Omdia vincula este salto con un ciclo de renovación de servidores en empresas y con niveles excepcionales de inversión por parte de los hiperescalares. Muchas organizaciones están retirando hardware antiguo para poder ejecutar cargas más exigentes, desde bases de datos y analítica hasta inferencia de IA y aplicaciones agénticas. Al mismo tiempo, los grandes proveedores cloud siguen comprando capacidad para sostener sus servicios de inteligencia artificial.
La combinación empuja los diseños hacia sistemas de mayor valor. Más memoria, más conectividad, más aceleradores, más almacenamiento rápido y plataformas con mejores capacidades energéticas elevan la factura por servidor. No todos los ingresos adicionales de semiconductores representan más volumen físico; una parte relevante procede de configuraciones más caras y de precios medios al alza.
Este punto es importante para entender la diferencia entre crecimiento sano y tensión de suministro. Si el mercado sube porque se venden más unidades a más clientes, el sector puede interpretar la expansión como un aumento amplio de demanda final. Si sube principalmente porque los precios se disparan en un entorno de escasez, los beneficios se concentran en algunos proveedores, mientras los fabricantes de equipos y los clientes finales absorben costes más altos.
Omdia advierte precisamente de ese riesgo. Myson Robles-Bruce, analista sénior principal de la firma, señala que la evolución de la IA más allá de los casos de preguntas y respuestas ha aumentado de forma exponencial la demanda de memoria y procesadores. Pero también plantea una duda de fondo: qué aplicaciones generarán suficiente retorno para justificar los niveles actuales de inversión en infraestructura de IA.
Smartphones y consumo también pagarán más memoria
La subida no se quedará en el centro de datos. Omdia ve perspectivas positivas para ingresos de semiconductores en electrónica de consumo y aplicaciones inalámbricas, aunque con un matiz: en smartphones, los envíos de unidades se mantendrán relativamente planos, pero los ingresos por chips subirán por el mayor precio de la memoria y por listas de materiales más caras.
Esto significa que un mercado de móviles sin gran crecimiento en volumen puede generar más ingresos para la industria de semiconductores. Los próximos lanzamientos de gama alta, nuevos plegables y modelos con funciones de IA en fotografía, procesamiento local o asistentes integrados exigirán más memoria y componentes de mayor valor. También relojes inteligentes, wearables de salud y dispositivos conectados aportarán crecimiento, aunque lejos del peso que tendrán centros de datos y almacenamiento.
La presión sobre el coste de materiales puede terminar afectando a fabricantes y consumidores. Las marcas pueden intentar absorber parte del incremento, ajustar márgenes, encarecer modelos o reducir especificaciones en gamas más sensibles al precio. En un contexto de consumo moderado, no todas tendrán la misma capacidad para trasladar subidas.
El riesgo de una expansión basada en precios
El informe de Omdia deja una advertencia incómoda para la industria. El actual crecimiento de ingresos se apoya más en precios medios altos que en volúmenes. Esta dinámica ya se ha visto en otros ciclos, como el auge de la minería cripto o anteriores superciclos de memoria, pero la consultora considera que la escala y amplitud del fenómeno actual no tienen precedentes comparables.
La diferencia está en que la IA no afecta solo a un nicho. Toca memoria, lógica, almacenamiento, redes, servidores, energía, refrigeración y software de infraestructura. También se mezcla con factores externos como aranceles, costes energéticos y tensiones geopolíticas. Si la demanda de IA se mantiene, los fabricantes podrían seguir priorizando productos de mayor margen y retrasar el alivio para componentes más convencionales.
El escenario favorable para los proveedores de chips puede ser mucho menos cómodo para los clientes. Los hiperescalares, grandes empresas y fabricantes de sistemas tendrán que decidir cuánto están dispuestos a pagar por asegurar capacidad. Las compañías que no compiten directamente en IA también pueden sufrir el impacto si sus servidores, dispositivos o sistemas de almacenamiento incorporan los mismos tipos de memoria y componentes afectados por la escasez.
La previsión de Omdia confirma que 2026 será un año excepcional para los ingresos de semiconductores, pero también plantea una pregunta que aún no tiene respuesta: si esta subida refleja una nueva base estructural de demanda por la IA o si parte del mercado está viviendo una inflación temporal de componentes que acabará ajustándose cuando la capacidad alcance a la demanda.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto crecerá el mercado de semiconductores en 2026 según Omdia?
Omdia ha elevado su previsión de crecimiento de ingresos para 2026 hasta el 62,7 %, impulsada por la demanda de IA, memoria y centros de datos.
¿Qué segmento crecerá más en ingresos?
Computación y almacenamiento de datos liderará el crecimiento, con una subida prevista del 90 % interanual y más de 700.000 millones de dólares en ingresos.
¿Por qué suben tanto DRAM y NAND?
Por la demanda de servidores de IA, almacenamiento empresarial y memoria de alto rendimiento, junto con una oferta limitada y el desplazamiento de capacidad hacia HBM.
¿La subida afectará solo a centros de datos?
No. Omdia prevé impacto también en smartphones, electrónica de consumo y dispositivos inalámbricos, sobre todo por el encarecimiento de la memoria y el aumento del coste de materiales.
vía: omdia.tech.informa