La operación ya es rentable sobre el papel. NVIDIA acordó en octubre de 2025 invertir 1.000 millones de dólares en Nokia a 6,01 dólares por acción, una colocación que le daba aproximadamente un 2,9% del capital. El viernes 10 de abril de 2026, los ADR de Nokia cerraron a 9,46 dólares en EE.UU., lo que supone una revalorización cercana al 57,4% respecto al precio de entrada de NVIDIA.
Pero reducir la operación a una simple plusvalía sería quedarse en la superficie. Lo verdaderamente relevante es que la alianza entre Nokia y NVIDIA apunta a un cambio estructural: la red de telecomunicaciones ya no se plantea solo como canal para transportar tráfico, sino como una futura capa distribuida de inferencia de IA. Ese es el punto que empieza a cambiar cómo se mira a Nokia desde una óptica tecnológica y, en parte, también financiera.
NVIDIA y Nokia anunciaron a finales de octubre de 2025 una alianza estratégica para añadir productos AI-RAN comerciales al portfolio de acceso radio de Nokia. La tesis es clara: llevar cargas de IA al borde de la red, donde la latencia importa de verdad, y hacerlo sobre infraestructura de telecom ya desplegada. En ese anuncio, Nokia llegó a hablar de “poner un centro de datos de IA en el bolsillo de todos”, una frase que resume bien la ambición industrial del proyecto.
La pieza que más llama la atención es el uso de hardware acelerado directamente en entornos de red. En GTC 2026, NVIDIA explicó que su cartera AI-RAN incluye NVIDIA ARC-Pro, basada en RTX PRO 4500 Blackwell Server Edition para emplazamientos de celda con restricciones de energía, y RTX PRO 6000 Blackwell Server Edition para oficinas móviles de mayor capacidad. Además, NVIDIA confirmó que T-Mobile fue el primer operador en EE.UU. en pilotar esta infraestructura AI-RAN con el software anyRAN de Nokia.
Aquí conviene introducir un matiz importante. En muchos comentarios de mercado se habla de “torres” de telefonía como si todo el despliegue fuese a ocurrir únicamente en el pie de una antena. La realidad oficial es algo más amplia. NVIDIA habla de “AI grids” construidos sobre una huella de red distribuida que incluye hubs regionales, mobile switching offices y central offices, no solo torres puras. Según la compañía, existen alrededor de 100.000 centros de red distribuidos en el mundo con capacidad ociosa suficiente para añadir más de 100 gigavatios de nueva capacidad de IA con el tiempo.
Eso cambia bastante el marco. Ya no se trata únicamente de mejorar la red móvil, sino de reutilizar una base física ya desplegada —suelo, energía, conectividad, ubicaciones metropolitanas— como infraestructura de inferencia cercana al usuario, al dispositivo o a la fábrica. Para casos como robótica, automatización industrial, visión artificial o IA física, la ventaja de ejecutar inferencia cerca del origen del dato es obvia: menos latencia, menos ida y vuelta a la nube y potencialmente un coste por token más competitivo en determinados escenarios. Esa es la promesa.
Nokia no solo juega la carta de AI-RAN: también la óptica
El otro ángulo importante de la tesis está en el negocio óptico. Nokia completó la adquisición de Infinera en febrero de 2025, reforzando su presencia en redes ópticas y en clientes hiperescalares justo cuando la demanda de infraestructura para IA empezó a empujar también los backbones y las interconexiones.
Los datos más recientes de la propia Nokia apuntan en esa dirección. En el Q4 de 2025, la compañía informó de que Optical Networks creció un 17%, y en el conjunto del año destacó haber generado 2.400 millones de euros en pedidos de clientes de AI & Cloud. Además, en noviembre de 2025 presentó una nueva estrategia con objetivo de elevar su beneficio operativo comparable anual a 2.700-3.200 millones de euros en 2028, desde un nivel de referencia cercano a 2.000 millones.
Ese movimiento no es aislado. Ciena, uno de los grandes comparables en óptica, proyectó en diciembre de 2025 unos ingresos de 5.700 a 6.100 millones de dólares para su ejercicio fiscal 2026 y, ya en marzo de 2026, elevó esa guía a 5.900-6.300 millones, reflejando también el tirón de la demanda ligada a IA e infraestructura de red avanzada.
Lo que sí está confirmado y lo que sigue siendo interpretación
Hay varios hechos sólidos. Primero, que NVIDIA tomó una participación del 2,9% en Nokia a 6,01 dólares por acción. Segundo, que ambas compañías están empujando AI-RAN y que T-Mobile ya la ha pilotado con software de Nokia. Tercero, que NVIDIA ve una oportunidad enorme en las redes distribuidas como futura capa de inferencia de IA. Cuarto, que la óptica de Nokia se está beneficiando del gasto de hiperescalares y de AI & Cloud.
Lo que no está confirmado oficialmente es la interpretación más fuerte que circula en algunos comentarios de mercado: que “NVIDIA no compró Nokia por exposición bursátil, sino por distribución”. Esa lectura puede ser razonable como hipótesis estratégica, pero sigue siendo una inferencia, no una declaración pública de NVIDIA. Lo que sí han dicho ambas empresas es que la alianza busca acelerar AI-RAN, AI-native 5G/6G y nuevas arquitecturas de telecom apoyadas en la computación acelerada de NVIDIA y el stack de red de Nokia.
Por qué esta historia importa más de lo que parece
Durante años, el mercado ha analizado a Nokia principalmente como proveedor de telecomunicaciones, cíclico y muy expuesto a la inversión en 5G. La novedad es que ahora empieza a aparecer una segunda narrativa: Nokia como uno de los pocos actores occidentales que combinan RAN, óptica, software de red y relación con operadores en una fase en la que la IA quiere salir del centro de datos y colonizar el borde de la red.
No significa que el giro esté garantizado ni que todo AI-RAN vaya a materializarse rápido. El despliegue real dependerá de monetización, coste energético, madurez del software, aceptación por parte de operadores y competencia de otros proveedores. Pero sí significa que la red telco empieza a verse menos como una infraestructura pasiva y más como una plataforma computacional distribuida. Y en ese escenario, Nokia ha conseguido colocarse dentro de una conversación donde antes dominaban casi exclusivamente los hiperescalares y los proveedores de chips.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto ha ganado NVIDIA con su inversión en Nokia hasta ahora?
Tomando como referencia el precio de suscripción de 6,01 dólares por acción en octubre de 2025 y el cierre de 9,46 dólares del 10 de abril de 2026 en el mercado estadounidense, la revalorización ronda el 57,4%.
¿Qué es exactamente AI-RAN?
Es una arquitectura que integra cargas de IA dentro de la radio access network, permitiendo que la misma infraestructura soporte funciones de red y, al mismo tiempo, inferencia de IA en el borde. Nokia y NVIDIA la están presentando como una pieza clave hacia redes 5G avanzadas y 6G nativamente orientadas a IA.
¿T-Mobile ya está usando esta tecnología?
T-Mobile fue el primer operador en EE.UU. en pilotar la infraestructura AI-RAN de NVIDIA con el software anyRAN de Nokia, y también ha participado en pruebas OTA y demostraciones sobre procesamiento concurrente de IA y RAN.
¿Qué papel juega Infinera en esta historia?
La compra de Infinera reforzó el negocio óptico de Nokia, un área que está captando más demanda de hiperescalares y clientes de AI & Cloud. Nokia cerró 2025 con 2.400 millones de euros en pedidos de ese segmento y con un fuerte crecimiento de Optical Networks en el cuarto trimestre.
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