La industria del hardware para centros de datos lleva años acostumbrada a ciclos de producto rápidos, pero la ola de la IA está alterando algo más profundo: quién captura el valor en la cadena de suministro. Con la plataforma Nvidia GB200 (familia Blackwell) entrando en fase de fabricación a gran escala y preparando el terreno para sistemas “rack-scale”, los fabricantes de chasis y bastidores están dejando de ser, simplemente, proveedores de metal y mecánica para convertirse en integradores de sistemas térmicos y de infraestructura completa de rack. Ese salto, que antes era patrimonio de los grandes ODM, se está acelerando por un factor muy concreto: el calor.
El punto de inflexión: ya no se compra “un servidor”, se despliega un rack entero
En la era previa a la IA generativa, el chasis era un componente importante, sí, pero relativamente “estable”: una envolvente mecánica para placas, fuentes y ventiladores. El cambio llega cuando el mercado se mueve hacia plataformas en las que la unidad de despliegue ya no es un servidor suelto, sino un rack completo diseñado como sistema.
La lógica es clara: para entrenar e inferir modelos a gran escala, los operadores no quieren ensamblar decenas de piezas en el CPD; quieren recibir racks preintegrados, probados y listos para conectar. Y ahí es donde el chasis deja de ser “caja” y pasa a ser infraestructura: distribución de energía, cableado (o su eliminación), instrumentación, y, cada vez más, circuitos de refrigeración líquida.
Un indicio de hacia dónde va el diseño lo dejó ver la propia Nvidia al presentar arquitecturas NVL72 de nueva generación: rediseños orientados a acelerar despliegues y reducir complejidad en campo, con enfoques que priorizan integración y refrigeración líquida.
Por qué la refrigeración líquida se está volviendo “obligatoria”
El cuello de botella no es solo la potencia de cálculo, sino la densidad térmica. A medida que sube el consumo por GPU y se multiplican los componentes de interconexión dentro del rack, el aire deja de ser suficiente o eficiente en muchos escenarios. En la práctica, la industria está migrando hacia esquemas como direct-to-chip (placas frías/cold plates), distribución de líquido mediante colectores (manifolds), conexiones rápidas, sensores y procedimientos de mantenimiento diseñados para minimizar riesgos de fugas.
El movimiento no es teórico: informes recientes sobre racks NVL72 apuntan a que la infraestructura de refrigeración líquida se ha convertido en una partida relevante por sí misma, con costes asociados al sistema de enfriamiento que pueden escalar de forma notable a medida que crecen las exigencias térmicas.
En paralelo, los propios hiperescalares están explorando soluciones específicas para manejar el salto térmico: por ejemplo, se han divulgado aproximaciones como intercambiadores térmicos integrados a nivel de rack en diseños internos de grandes nubes.
De “hacer cajas” a vender integración: el nuevo negocio del chasis
Ese cambio técnico se traduce en un cambio de negocio. El fabricante que antes competía por precio, plazos y tolerancias mecánicas, ahora compite por:
- Diseño térmico (hidráulica, materiales, cold plates, validación).
- Integración de rack (montaje, pruebas, logística de transporte y puesta en marcha).
- Calidad y fiabilidad (control de fugas, compatibilidad con estándares, mantenibilidad).
- Capacidad de producción para pedidos grandes, rápidos y estandarizados.
En ese contexto, proveedores asiáticos que tradicionalmente destacaban por mecánica están ampliando alcance hacia ensamblaje e integración de sistemas. Un ejemplo es Chenbro, que ha publicitado su alineación con arquitecturas modulares (MGX) y plataformas de tipo NVL72 asociadas a GB200, mostrando que ya no se trata solo de fabricar chasis, sino de participar en configuraciones de infraestructura completas.
Medios especializados en cadena de suministro han descrito esta transición como una expansión de los fabricantes de chasis hacia ofertas que incluyen soluciones térmicas y ensamblaje más cercano al “sistema” que al “componente”, en un momento en el que la IA está reordenando las prioridades del hardware de servidor.
Una tendencia que también se ve en el “tablero” corporativo
Cuando una tecnología se vuelve estratégica, empiezan los movimientos de consolidación. Y en refrigeración líquida para centros de datos ya se está viendo: grandes grupos industriales han anunciado operaciones para reforzar capacidades en térmica y liquid cooling, una señal de que el mercado espera que estas soluciones dejen de ser nicho para convertirse en estándar en parte del parque de IA.
En otras palabras: no es solo una moda de ingeniería; es una apuesta de industria.
Qué significa esto para centros de datos y operadores
Para el operador de un CPD (o para quien construye infraestructura para terceros), el giro tiene consecuencias prácticas:
- Planificación térmica y de instalación: la refrigeración líquida exige rediseñar distribución, mantenimiento, repuestos y procedimientos.
- Compras y contratos: se compra más “solución de rack” y menos “servidor suelto”.
- Riesgo y compliance: nuevas exigencias de pruebas, trazabilidad y soporte.
- Tiempos de despliegue: la promesa es reducir fricción, pero solo si la integración está bien resuelta y estandarizada.
A medio plazo, esta transición puede elevar barreras de entrada (no todos pueden fabricar y validar sistemas con líquido) y, al mismo tiempo, abrir un nuevo terreno competitivo para quienes antes estaban “atrapados” en márgenes bajos del metal.
Preguntas frecuentes
¿Qué es Nvidia GB200 y por qué está ligado a racks de IA?
GB200 forma parte de la familia Blackwell orientada a infraestructuras de IA de alto rendimiento. La industria se está moviendo hacia despliegues donde la unidad práctica es el rack, optimizado para interconexión, energía y refrigeración.
¿Por qué la refrigeración líquida está sustituyendo al aire en servidores de IA?
Porque la densidad térmica de GPU y subsistemas de interconexión en racks avanzados hace que el aire resulte insuficiente o ineficiente en muchos casos; la refrigeración líquida permite extraer más calor cerca del chip y estabilizar temperaturas.
¿Qué significa “integración a nivel de rack” para un proveedor de chasis?
Implica entregar un conjunto más completo: estructura, distribución de energía, componentes de refrigeración (cold plates, manifolds), cableado/ensamblaje y pruebas, acercándose al trabajo de un integrador de sistemas.
¿Qué impacto tiene esto en el coste total de un despliegue de IA?
Además del coste de GPUs y CPUs, crecen partidas como refrigeración, instalación y validación. En racks NVL72 se han reportado cifras relevantes solo para el sistema de refrigeración, lo que ilustra que la térmica ya es un “capex” con peso propio.