NVIDIA aprieta por la HBM4 y Samsung acelera: la memoria que puede frenar (o disparar) la IA

La carrera por la memoria de alto ancho de banda (HBM) se está convirtiendo en el cuello de botella más incómodo —y más caro— de la nueva era de la Inteligencia Artificial (IA). En ese tablero, NVIDIA necesita asegurar suministro para sus próximas plataformas y Samsung ve una oportunidad estratégica: recortar distancia frente a su gran rival en HBM, SK hynix, justo cuando el mercado empieza a asumir que la escasez no será un bache puntual, sino un ciclo largo.

En las últimas semanas han ido apareciendo señales claras de esa presión. Por un lado, Samsung se prepara para iniciar la producción de HBM4 con la vista puesta en NVIDIA, en un movimiento interpretado como un intento de entrar (por fin) en la primera línea del suministro de memoria avanzada para aceleradores de IA. Por otro, el mensaje de fondo es aún más relevante: los propios fabricantes de memoria están advirtiendo que la tensión de oferta puede mantenerse durante 2026 y 2027, empujando los precios al alza y forzando a las empresas a tomar decisiones difíciles sobre capacidad, prioridades y márgenes.

Por qué la HBM4 importa tanto (y por qué no es “una memoria más”)

HBM no es la DRAM “clásica” que se monta en un PC o en un servidor convencional. Su propuesta es distinta: apilar memoria y colocarla muy cerca del procesador/accelerator para lograr enormes anchos de banda con un consumo más contenido por bit transferido. En cargas de IA —entrenamiento e inferencia a gran escala— esa combinación se traduce en algo muy simple: si falta HBM, faltan GPUs útiles.

HBM4, además, llega como el siguiente salto generacional en un mercado que ya venía tenso con HBM3/3E. El problema es que no basta con “fabricarla”: hay que validarla, pasar pruebas, encajarla con el packaging avanzado, y sostener rendimientos industriales estables. Ese proceso explica por qué las fechas importan tanto… y por qué cada mes ganado (o perdido) se convierte en titulares y movimientos bursátiles.

Samsung busca su hueco con NVIDIA mientras se estira el “chicle” del suministro

Según la información publicada recientemente, Samsung se dispone a arrancar la producción de HBM4 con el objetivo de suministrar a NVIDIA. En paralelo, han circulado referencias a que la compañía habría superado pruebas de cualificación para HBM4 con NVIDIA (y también con AMD), un punto crítico: en memoria avanzada, entrar en la lista de proveedores válidos vale más que cualquier campaña de marketing, porque abre contratos de largo plazo y planificación conjunta.

Para NVIDIA, la lectura es evidente: en un contexto de demanda explosiva, asegurar suministro temprano reduce el riesgo de que una plataforma potente se quede “en el aire” por falta de memoria. Para Samsung, el incentivo es igual de grande: entrar con HBM4 en un cliente como NVIDIA no solo significa ventas, sino credibilidad tecnológica y un efecto arrastre sobre otros compradores.

La paradoja Samsung: gana con la memoria… y sufre en móviles

La escasez tiene una cara menos visible: el coste interno. Samsung ha reconocido que el ciclo de precios y la falta de chips está afectando a otras divisiones del grupo, especialmente la de móviles, donde el encarecimiento de componentes puede enfriar la demanda o apretar márgenes. Es la paradoja de los conglomerados: la memoria puede disparar beneficios por un lado, mientras encarece el producto final por el otro.

En ese mismo marco, Samsung ha venido señalando que espera que los precios de la memoria sigan subiendo, y que la tensión de oferta podría continuar durante 2026-2027. Es una advertencia que el sector escucha con atención porque implica algo más profundo: parte de la capacidad industrial se está orientando a memorias de mayor valor (HBM), y eso puede dejar más justa la oferta en segmentos tradicionales (DRAM estándar, ciertas NAND), elevando el coste de múltiples cadenas de producto.

“Efecto dominó”: cuando la IA encarece el resto de la electrónica

La narrativa ya no se limita a “faltan chips para IA”. Lo que empieza a notarse es el efecto dominó:

  • Más capacidad para HBM → menos margen industrial para otros tipos de memoria.
  • Precios al alza → presión sobre fabricantes de smartphones, PCs y dispositivos.
  • Planificación más rígida → contratos a largo plazo, asignación de producción y menos flexibilidad para cambios rápidos.

En otras palabras: aunque HBM4 parezca un tema “de data centers”, su tensión acaba filtrándose hacia el resto del mercado por la vía del coste y la disponibilidad. Y por eso no sorprende que, mientras se habla de HBM4, el debate incluya también la salud del mercado móvil y el encaje de precios en gamas medias y de entrada.

Qué puede pasar a partir de aquí

A corto plazo, el foco está en fechas y ramp-up: cuándo se produce de forma sostenida, cuándo se envía en volumen y cómo encaja con los calendarios de plataformas de NVIDIA. A medio plazo, la pregunta es más estratégica: ¿habrá suficientes proveedores “de primera” para evitar cuellos de botella recurrentes?

Si Samsung logra consolidar HBM4 para NVIDIA, el mercado ganaría una válvula de escape: más diversidad de suministro frente a la dependencia de un único proveedor dominante. Si, en cambio, la industrialización se retrasa o los volúmenes no alcanzan, la memoria seguirá siendo el freno silencioso de la expansión de infraestructura de IA.


Preguntas frecuentes

¿Qué es la HBM4 y por qué es clave para la Inteligencia Artificial?
HBM4 es una generación de memoria de alto ancho de banda diseñada para alimentar aceleradores y GPUs con enormes volúmenes de datos a gran velocidad. En IA, el rendimiento real depende mucho de ese flujo: sin memoria suficiente, la potencia de cómputo no se aprovecha.

¿Por qué NVIDIA quiere varios proveedores de HBM y no depender de uno solo?
Porque la HBM se ha convertido en un componente crítico y escaso. Diversificar reduce el riesgo de retrasos, mejora la capacidad de negociación y permite sostener calendarios de producto incluso cuando hay tensión de oferta.

¿La escasez de HBM puede encarecer también smartphones y PCs?
Indirectamente, sí. Si parte de la capacidad industrial se concentra en memorias premium (HBM), otros segmentos de memoria pueden quedar más ajustados, presionando precios y costes en electrónica de consumo.

¿Cuándo se notará realmente HBM4 en productos del mercado?
Dependerá de la industrialización y del calendario de adopción de los grandes fabricantes de aceleradores. La clave no es solo “existir”, sino enviarse en volumen con validación completa y rendimientos estables.

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