Nebius, proveedor europeo de infraestructura cloud especializado en cargas de trabajo de Inteligencia Artificial, prepara movimientos para levantar un nuevo complejo de centro de datos en Birmingham (Alabama). El proyecto, conocido como BHM01, se perfila —según la información disponible en expedientes y reportes locales— como una apuesta de gran escala: alrededor de 80 acres (unos 32,4 hectáreas) en la zona de Oxmoor, con objetivos que apuntan a hasta 300 MW de capacidad.
La operación se encuadra en una tendencia que está redefiniendo la geografía digital de Estados Unidos: la demanda de cómputo para IA está impulsando nuevos campus, ampliaciones y “megaproyectos” energéticamente intensivos, justo cuando muchas ciudades empiezan a preguntarse si el beneficio compensa el coste ambiental, el consumo de agua, la presión sobre la red eléctrica y el impacto real en empleo local.
Un campus a gran escala en Oxmoor, sobre suelo ya “marcado” por la industria
Según lo publicado, Nebius habría canalizado la operación mediante una filial (Alabama ADC Holdings LLC) y adquirido tres propiedades en el área de Lakeshore Parkway, incluyendo parcelas en Milan Parkway y Venice Road, en una transacción reportada de 90 millones de dólares por un conjunto cercano a los 80 acres. Parte de la compra incluiría un edificio existente —un antiguo centro de operaciones/datos de Regions Bank— que podría ser demolido para reemplazarlo por una instalación nueva, aunque los detalles finales del diseño no están plenamente definidos en público.
El dato que da contexto a la ambición de BHM01 es el de potencia. Hablar de 300 MW no es hablar de un “data center más”: es el tamaño típico de un campus o un desarrollo por fases, en el rango en el que suelen moverse proyectos orientados a IA y cloud a gran escala. En otras palabras: no sería una sala de servidores para dar servicio a un puñado de empresas regionales, sino infraestructura pensada para el nuevo mapa de la computación.
El detalle incómodo: Birmingham estudia frenar nuevos data centers
Mientras Nebius explora Birmingham, la ciudad ha puesto sobre la mesa un movimiento significativo: una moratoria temporal para el desarrollo de centros de datos. El Ayuntamiento programó una audiencia pública para considerar una pausa con la que “tomar aire” y evaluar implicaciones: carga ambiental, uso de energía y agua, impacto económico y cuestiones de zonificación. En declaraciones recogidas por medios locales, se verbaliza una duda muy contemporánea: cuando un proyecto de estas dimensiones aterriza en un vecindario, ¿qué gana exactamente la comunidad y qué riesgos asume?
Este tipo de reacción ya no es excepcional. En distintas ciudades estadounidenses, la narrativa alrededor del data center ha pasado de “inversión y modernidad” a una conversación más compleja: infraestructura crítica sí, pero ¿a qué precio y con qué condiciones? Y, sobre todo, con la explosión de la IA, el ritmo de anuncios está acelerando más rápido que la capacidad regulatoria y social para absorberlos.
Por qué Nebius está en modo expansión
Nebius no es un actor cualquiera buscando un edificio con buena conectividad. La compañía se está posicionando como proveedor de infraestructura para IA, y su hoja de ruta —según declaraciones previas citadas en prensa especializada— apunta a objetivos ambiciosos: llegar a 2,5 GW de capacidad contratada para finales de 2.026, con una horquilla de 800 MW a 1 GW ya “en vivo” (operativa) en ese mismo horizonte temporal.
Esa escala explica que el mapa de ubicaciones se esté ampliando con rapidez: cuando el negocio gira alrededor de GPUs, redes de alta capacidad y suministro eléctrico estable, los planes inmobiliarios y energéticos se convierten en estrategia central, no en un detalle operativo. Y en esa carrera, Birmingham aparece como un punto potencial por disponibilidad de suelo, accesos y la lógica de construir donde aún es posible construir “grande”.
La paradoja de la era IA: el suelo y la electricidad mandan más que el software
Durante años, el debate tecnológico se centró en chips, arquitecturas y algoritmos. Con la IA generativa, el cuello de botella se ha movido también hacia lo físico: energía, refrigeración, plazos de conexión a red, permisos y cadenas de suministro. Por eso el data center se ha convertido en un actor político, no solo técnico.
La situación de Birmingham es un buen ejemplo de esa tensión. Una ciudad puede querer atraer inversión y actividad, pero también teme que el resultado sea un consumo intensivo de recursos con retornos limitados si el empleo directo no es tan alto como la narrativa promete, o si el impacto en infraestructuras públicas obliga a inversiones adicionales.
En ese contexto, la moratoria funciona como señal: no es necesariamente un “no”, pero sí un “todavía no a este ritmo y sin respuestas claras”.
Qué puede pasar ahora
Para Nebius, el escenario probable se divide en dos carriles:
- Ajuste a la nueva realidad municipal: más transparencia, más negociación, más compromisos (por ejemplo, sobre agua, energía, mitigación ambiental o contribución a infraestructuras locales).
- Elasticidad geográfica: cuando una empresa persigue gigavatios de capacidad, puede reequilibrar inversiones entre estados y municipios si los permisos se complican o los plazos se estiran.
Y para Birmingham, el dilema es igual de claro: frenar permite ordenar el debate y diseñar condiciones, pero también puede desplazar inversión hacia jurisdicciones más rápidas. En 2.026, los megavatios se mueven con la misma impaciencia que los ciclos de producto.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa que un centro de datos apunte a 300 MW de capacidad?
Que no se trata de una instalación pequeña: ese nivel suele asociarse a campus por fases para cloud e IA, con un impacto significativo en conexión eléctrica, refrigeración y planificación urbana.
¿Por qué algunas ciudades están imponiendo moratorias a nuevos data centers?
Porque quieren evaluar el impacto en red eléctrica, agua, medio ambiente y zonificación, y definir qué condiciones deben cumplir estos proyectos antes de aprobarlos.
¿Qué gana una ciudad cuando llega un gran data center de IA?
Suele ganar inversión, actividad indirecta (construcción, mantenimiento, servicios) y, en algunos casos, mejoras de infraestructura. La discusión suele centrarse en equilibrar esos beneficios con el consumo de recursos y el impacto local.
¿Por qué empresas como Nebius expanden capacidad tan rápido?
La demanda de infraestructura para Inteligencia Artificial está creciendo y exige potencia de cómputo y despliegues a gran escala. En esa carrera, asegurar suelo, energía y permisos se ha vuelto tan estratégico como la tecnología.
vía: datacenterdynamics