Microsoft cerró su segundo trimestre fiscal de 2026 con cifras que, sobre el papel, encajan con el guion que la compañía lleva meses defendiendo: más nube, más Inteligencia Artificial y más contratos a futuro. Sin embargo, la reacción bursátil fue la contraria a la que muchos esperaban. Tras presentar resultados por encima de las previsiones, la acción llegó a caer alrededor de un 6 % en operaciones posteriores al cierre, reflejando una inquietud que ya se ha instalado en el sector: la demanda de IA crece más rápido que la capacidad para servirla, y el coste de ponerse al día es enorme.
Los números: un “beat” claro, con nube por encima de 50.000 millones
En el trimestre (cerrado el 31 de diciembre de 2025), Microsoft reportó 81.300 millones de dólares en ingresos, un +17 % interanual. El beneficio por acción también mejoró con fuerza: en contabilidad GAAP, el BPA diluido fue de 5,16 dólares, mientras que en términos ajustados (no GAAP) se situó en 4,14 dólares, por encima del consenso que rondaba los 3,92–3,93 dólares.
Donde más se nota el empuje es en la nube. Microsoft Cloud generó 51.500 millones de dólares, un +26 %, y la compañía subrayó otro dato que funciona como termómetro de demanda futura: las obligaciones de rendimiento pendientes (commercial RPO) crecieron un 110 % hasta 625.000 millones de dólares.
Azure y la “ecuación de la capacidad”: crecer un 39 % no basta si el mercado quería más
En clave tecnológica, el foco volvió a ser Azure. Microsoft indicó que Azure y otros servicios cloud crecieron un 39 % interanual (un 38 % en moneda constante). El dato, aunque potente, quedó bajo el microscopio porque el mercado lleva meses interpretando Azure como el gran termómetro de la monetización real de la IA en la nube: no solo “se usa IA”, sino cuánto se factura y a qué ritmo se escala la infraestructura para sostenerlo.
El segmento Intelligent Cloud aportó 32.907 millones de dólares (+29 %). Por su parte, Productivity and Business Processes (donde viven Microsoft 365 y LinkedIn) ingresó 34.100 millones (+16 %). En cambio, More Personal Computing (Windows, gaming, dispositivos y publicidad de búsqueda) retrocedió un 3 %, hasta 14.250 millones, un recordatorio de que no todo el negocio se mueve al ritmo del cloud.
El motivo del castigo: la IA no es solo software, es capex, energía y chips
La lectura del mercado no se centró tanto en “si Microsoft crece”, sino en cuánto cuesta crecer en la era de la IA. En 2026, la IA a gran escala se está pareciendo menos al software tradicional (márgenes muy altos, crecimiento casi infinito) y más a una industria de infraestructura: capacidad eléctrica, centros de datos, redes, GPUs, memoria HBM, disponibilidad de racks… y, sobre todo, capex.
Reuters resumió el choque de expectativas: Microsoft superó por poco la previsión de crecimiento de Azure, pero la preocupación giró hacia el gasto y la capacidad, una combinación que puede frenar el ritmo “visible” de crecimiento aunque la demanda siga ahí.
En la práctica, el mercado está penalizando tres ideas:
1) Cuellos de botella de capacidad a corto plazo.
Cuando una empresa comunica una cartera futura (RPO) tan grande, el inversor no solo ve “ventas aseguradas”: también se pregunta si el proveedor podrá desplegar infraestructura lo bastante rápido para ejecutar esos compromisos sin retrasos.
2) Presión sobre márgenes por inversión acelerada.
Servir IA significa ampliar centros de datos, comprar aceleración, redimensionar redes internas y reforzar almacenamiento. Esa “fábrica” digital tiene retornos, pero no son inmediatos. El mercado teme un tramo de trimestres donde el crecimiento exista, pero venga acompañado de menor expansión de márgenes.
3) Falta de una señal clara de aceleración inmediata.
Con Microsoft y el resto de gigantes invirtiendo a un ritmo altísimo, cualquier mensaje que suene a “vamos bien, pero necesitamos tiempo para ampliar capacidad” suele traducirse en volatilidad.
La métrica que lo explica todo: 625.000 millones en RPO
En un medio tecnológico, merece la pena detenerse en el RPO porque conecta negocio y arquitectura. 625.000 millones de dólares en compromisos comerciales no son solo contratos: son carga futura sobre infraestructura. Un RPO que crece un 110 % implica que el “pipeline” de consumo cloud está ahí, pero su conversión en ingresos reconocidos depende de que la compañía sea capaz de aprovisionar cómputo, red y almacenamiento con precisión casi industrial.
En otras palabras: el trimestre confirma que el cloud de Microsoft está en plena tracción, pero también confirma que la siguiente fase de la IA será, en gran parte, ingeniería de capacidad. Y ese tipo de ingeniería no se resuelve con una actualización de software: se resuelve con obra, energía, logística y una cadena de suministro que, en muchos segmentos, sigue tensionada.
Un “buen trimestre” en un mercado que ya descuenta la próxima batalla
El resultado deja una conclusión con sabor a industria: Microsoft parece estar ejecutando bien el presente —ingresos, BPA, nube—, pero el mercado se ha adelantado a la siguiente pregunta, que es puramente tecnológica: ¿a qué velocidad puede escalar Azure para no dejar demanda encima de la mesa?
En 2026, la ventaja competitiva ya no es únicamente quién tiene el mejor modelo o el mejor copiloto. También es quién puede garantizar capacidad estable para empresas que quieren IA en producción, no en piloto. En ese marco, un trimestre “muy bueno” puede acabar castigado si el mercado percibe que el techo temporal no está en la demanda… sino en la capacidad para servirla.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa que Microsoft tenga 625.000 millones de dólares en RPO?
Que existe una cartera de ingresos comprometidos pendientes de reconocer; en cloud, es una señal de demanda futura, pero también de presión para ampliar infraestructura y cumplir plazos.
¿Por qué una subida del 39 % en Azure puede no convencer al mercado?
Porque los inversores comparan el dato con el consenso y, sobre todo, con el coste de mantener ese ritmo. Si el crecimiento depende de más capacidad, el capex y los márgenes pesan en la valoración a corto plazo.
¿Qué impacto tiene la IA en el gasto de centros de datos de Microsoft?
La IA exige más aceleración, red y energía, lo que impulsa el capex y puede presionar márgenes en el corto plazo, incluso con ingresos creciendo.
¿Qué parte del negocio de Microsoft es más sensible a la demanda de IA?
Principalmente Azure y los servicios cloud dentro de Intelligent Cloud, porque son los que absorben el cómputo y monetizan el consumo de IA a escala.