Mayo de 2026 dejó una fotografía bastante clara de hacia dónde se mueve la infraestructura digital europea. Los nuevos centros de datos ya no se anuncian como simples edificios técnicos para alojar servidores. Cada proyecto habla de IA, soberanía, acceso a energía, capacidad de red, permisos, agua, suelo industrial y cercanía a nodos de conectividad. Europa está acelerando, pero lo hace con una tensión creciente: necesita mucha más capacidad para cloud e inteligencia artificial, mientras los límites eléctricos, ambientales y administrativos empiezan a decidir dónde se puede construir y dónde no.
La lista de anuncios del mes muestra tres grandes movimientos. Francia quiere convertirse en el principal polo europeo para fábricas de IA a gran escala. España gana peso con Madrid, Barcelona, Aragón y Extremadura como mercados de expansión. Y el norte de Europa sigue aprovechando su ventaja energética, climática y de suelo para atraer campus de gran tamaño. A esto se suma una segunda capa menos visible, pero igual de importante: adquisiciones, compra de terrenos y tramitaciones administrativas que anticipan dónde estará la capacidad dentro de tres, cinco o siete años.
Francia y el norte de Europa concentran los grandes campus de IA
El anuncio más llamativo llegó desde Francia. SoftBank comunicó una inversión de hasta 75.000 millones de euros para desarrollar 5 GW de capacidad de centros de datos de IA en el país. La primera fase prevé 3,1 GW en Hauts-de-France para 2031, con ubicaciones en Dunkerque (Loon-Plage), Bosquel y Bouchain. El atractivo francés no es solo político: la disponibilidad de energía baja en carbono, suelo industrial y una estrategia pública favorable a la IA convierten al país en uno de los candidatos más fuertes para captar grandes cargas de cómputo en Europa.
En la misma dirección se sitúa el proyecto de Ardian y Verne en Île-de-France, anunciado justo al cierre del periodo. La iniciativa contempla hasta 5.000 millones de euros de inversión y 500 MW de capacidad objetivo, con una primera fase de más de 200 MW hacia 2030. El campus está pensado para HPC, entrenamiento de modelos de IA y aplicaciones industriales avanzadas, y muestra cómo Francia quiere vincular data centers, energía, industria y soberanía tecnológica en una misma estrategia.
Finlandia también mantuvo protagonismo. Arcem aseguró un emplazamiento de unos 800.000 m² en Joroinen para un campus con potencial de 500 MW. La primera fase prevé 60 MW ya en 2027 y una ampliación a 100 MW antes de 2029. El país nórdico se consolida como destino para proyectos que buscan energía competitiva, clima favorable y menor presión urbana que los mercados FLAPD tradicionales.
Ese atractivo finlandés también se ve en TikTok, que anunció en abril una inversión adicional de 1.000 millones de euros para un segundo centro de datos en Lahti, dentro de su estrategia europea de residencia y protección de datos. Aunque el anuncio no pertenece estrictamente a mayo, conviene incluirlo en el contexto de la primavera porque refuerza la misma tendencia: los grandes consumidores de datos están buscando ubicaciones europeas con energía, suelo y narrativa de soberanía.
España gana peso: Madrid, Barcelona, Aragón y Extremadura
España fue uno de los mercados más activos del periodo. En Madrid, Equinix inauguró MD5, su nuevo centro de datos en Alcobendas, dentro de una ampliación de su campus madrileño. La instalación añade 4.400 m² de espacio de colocation y refuerza la posición de Madrid como nodo de interconexión del sur de Europa.
Barcelona también avanzó en dos frentes. Digital Realty inauguró BCN1, su primer centro de datos en la ciudad, ubicado en Sant Adrià de Besòs. La instalación ofrece 14 MW de capacidad planificada y se integra en una estrategia mediterránea que conecta Barcelona con Madrid, Lisboa y el campus de Marsella, relevante por su papel en rutas submarinas hacia África, América, Oriente Medio y Asia.
A esa apertura se suma el proyecto de Ark Data Centres en La Maquinista. Aunque la operación se conocía desde marzo, en mayo se reforzó con la comunicación legal y transaccional de la adquisición del terreno. La compañía prevé invertir más de 600 millones de euros en un complejo con hasta 45 MW IT, sobre una parcela industrial de unos 30.000 m².
En Aragón, AWS siguió avanzando en su ampliación regional. Amazon anunció en marzo una inversión total de 33.700 millones de euros en España para expandir infraestructura cloud e IA, con un peso central de Aragón; y en mayo el Gobierno autonómico aprobó una nueva fase del PIGA que permite iniciar la construcción de centros de datos en Walqa (Huesca) y Villanueva de Gállego (Zaragoza).
Extremadura, por su parte, dio un paso administrativo importante. La Junta sacó a información pública la solicitud de autorización ambiental integrada y el estudio de impacto ambiental del centro de datos de MERLIN Properties en Navalmoral de la Mata. El proyecto forma parte de una apuesta de mayor escala junto a Edged Energy, con campus previstos en Extremadura y conexión a grandes subestaciones eléctricas.
También hay que sumar la operación de IREN con Ingenostrum, Nostrum Group. La adquisición añade a IREN unos 490 MW de capacidad asegurada y conectada a red en España, además de una cartera adicional de proyectos. Para el mercado español, este movimiento es relevante porque confirma que el valor ya no está solo en el edificio construido, sino en la capacidad eléctrica asegurada y en la posición de desarrollo.
| Proyecto | País | Tipo de movimiento | Capacidad / inversión destacada |
|---|---|---|---|
| SoftBank | Francia | Nuevo plan de IA | Hasta 75.000 M€ y 5 GW |
| Ardian + Verne | Francia | Campus IA/HPC | 5.000 M€ y 500 MW |
| Arcem Joroinen | Finlandia | Compra de suelo | Potencial superior a 500 MW |
| EdgeConneX | Italia | Tres centros de datos | 3.000 M€ |
| Equinix MD5 | España | Apertura | 4.400 m² de colocation |
| Digital Realty BCN1 | España | Apertura | 14 MW |
| Ark La Maquinista | España | Terreno/proyecto | Más de 600 M€ y 45 MW IT |
| AWS Aragón | España | Tramitación/expansión | 33.700 M€ en España hasta 2035 |
| IREN + Ingenostrum | España | Adquisición | 490 MW conectados a red |
| MERLIN Navalmoral | España | Tramitación ambiental | Campus de gran escala |
Italia, Reino Unido, Alemania, Austria y Polonia también se mueven
Italia entró con fuerza en el mapa de mayo. EdgeConneX planea invertir unos 3.000 millones de euros en tres centros de datos en el país, según informó Reuters citando a la oficina de la primera ministra Giorgia Meloni. Informaciones posteriores situaron el proyecto en Lombardía, con más de 300 MW de capacidad y calendario hacia 2031, bajo una tramitación acelerada por su interés estratégico.
En Reino Unido, Kao Data adquirió una parcela industrial en Park Royal, al oeste de Londres, sobre el antiguo Frogmore Industrial Estate. El terreno, de 4,7 acres, unos 1,9 hectáreas, se desarrollará como nuevo centro de datos y se espera que esté listo para servicio en 2029. El movimiento refuerza la presión sobre el oeste de Londres, uno de los mercados cloud más relevantes de Europa, pero también uno de los más tensionados por energía y suelo.
Microsoft obtuvo consentimiento urbanístico para un campus hyperscale en Skelton Grange, Leeds. Es otro ejemplo de reutilización de suelos industriales y energéticos para infraestructura digital, una tendencia que se está extendiendo en Europa porque muchos antiguos emplazamientos industriales tienen conexión eléctrica, accesos y espacio que los núcleos urbanos ya no ofrecen.
Alemania también tuvo movimientos relevantes alrededor de capacidad de alta densidad. AtlasEdge inició el desarrollo de LEV002 en Leverkusen, con 3.400 m² y 4,4 MW, previsto para estar listo en el segundo trimestre de 2027. Maincubes, por su parte, continúa posicionando su campus BER02 cerca de Berlín para cargas de cloud e IA, con una capacidad potencial de hasta 186 MW según configuración.
En Austria, Google anunció su primer centro de datos en Kronstorf, con previsión de crear 100 empleos directos y reforzar su infraestructura europea para servicios digitales e IA. Y en Polonia, Data4 inauguró su segundo centro en el campus de Jawczyce, cerca de Varsovia, con 10 MW de capacidad dentro de una expansión que podría llevar el campus hasta 60 MW.
La lectura técnica: energía, red y permisos pesan más que el suelo
La acumulación de anuncios no debe leerse solo como una fiebre inmobiliaria. El dato crítico es la energía. Los proyectos relevantes ya no se miden únicamente por metros cuadrados, sino por megavatios disponibles, fecha real de conexión, capacidad de refrigeración, acceso a fibra, permisos ambientales y proximidad a clientes cloud o de IA.
Esto explica el interés por Francia, Aragón, Extremadura, Finlandia o Lombardía. En todos los casos hay una mezcla de suelo, energía, apoyo institucional y posibilidad de construir a gran escala. Los mercados tradicionales como Londres, Frankfurt, Ámsterdam, París y Dublín siguen siendo esenciales, pero cada vez tienen más restricciones de red, suelo y aceptación social. La siguiente ola de capacidad se desplazará a mercados secundarios si ofrecen mejor combinación de electricidad, conectividad y permisos.
También cambia el perfil del comprador. La IA exige densidades más altas, más refrigeración líquida, mayor estabilidad eléctrica y contratos de suministro a largo plazo. Un centro de datos preparado para cloud tradicional no siempre está listo para clústeres de GPUs de nueva generación. Por eso muchos anuncios ya hablan explícitamente de AI-ready, HPC, fábricas de IA o cargas de alta densidad.
El otro gran cambio es regulatorio. La Directiva europea de eficiencia energética obliga a una mayor transparencia en consumo energético, agua y sostenibilidad para determinados operadores. Al mismo tiempo, las comunidades locales y los gobiernos empiezan a exigir más claridad sobre impacto eléctrico, uso de agua, creación de empleo y retorno económico. Data Center Knowledge apuntaba en su resumen de mayo que esa estandarización europea está exponiendo una brecha entre los datos que pide la regulación y la visibilidad operativa que muchos operadores tienen hoy.
Mayo de 2026 confirma que Europa está entrando en una fase de construcción masiva, pero también más selectiva. Ya no basta con anunciar capacidad. Hay que demostrar que la energía existe, que la red soporta el proyecto, que el agua no será un conflicto, que los permisos avanzan y que el centro podrá operar cargas reales de IA. España aparece bien situada en esa competición, pero el reto será convertir inversión en infraestructura operativa, talento, conectividad y valor industrial, no solo en titulares de megavatios.
Preguntas frecuentes
¿Cuál fue el anuncio más grande de mayo de 2026 en Europa?
El mayor fue el de SoftBank en Francia, con una inversión potencial de hasta 75.000 millones de euros para desarrollar 5 GW de capacidad de centros de datos de IA.
¿Por qué España aparece tanto en los anuncios?
España combina conectividad internacional, energía renovable, disponibilidad de suelo y mercados en expansión como Madrid, Barcelona, Aragón y Extremadura. Eso la sitúa como uno de los focos del sur de Europa.
¿Qué diferencia a estos nuevos centros de datos de los tradicionales?
Muchos se diseñan para IA y HPC, con más densidad por rack, mayor demanda eléctrica, refrigeración avanzada y necesidad de conexión a redes de fibra y energía de gran capacidad.
¿Qué proyectos adicionales conviene añadir al listado inicial?
Además de los ya mencionados, destacan TikTok en Lahti, Google en Kronstorf, Microsoft en Skelton Grange, AtlasEdge LEV002 en Leverkusen, Maincubes BER02 cerca de Berlín y Data4 en Jawczyce.
¿Cuál es el principal cuello de botella para construir más data centers en Europa?
La energía. El acceso a potencia eléctrica, permisos, refrigeración, agua y red se ha convertido en el factor que decide qué proyectos avanzan y cuáles se retrasan.