Las pymes siguen fuera del cloud: solo generan el 4 % de la actividad en España

La nube se ha convertido en uno de los grandes pilares de la transformación digital, pero su adopción en España sigue avanzando a dos velocidades. Mientras las grandes compañías ya operan con normalidad en entornos cloud, las pymes continúan muy rezagadas. Según el informe Cloud Nation 2025 de Aire, las empresas de más de 250 empleados concentran el 96 % de la actividad total de nube pública en España, frente a apenas un 4 % atribuido al resto del tejido empresarial. En paralelo, el 73 % de las grandes organizaciones ya ha incorporado el cloud computing a su stack tecnológico.

El dato no significa que solo el 4 % de las pymes utilice algún servicio cloud, sino que su peso real en la actividad de nube pública sigue siendo mínimo frente al de las grandes corporaciones. Esa diferencia también se aprecia en la facturación: Aire asegura que el 92 % del negocio cloud en España procede de compañías con ingresos superiores a 40 millones de euros, una señal de que la nube pública sigue estando mucho más integrada en organizaciones con mayor músculo financiero, técnico y operativo.

La consecuencia es clara: aunque el discurso de la nube se haya vendido durante años como un gran igualador de oportunidades, la realidad española muestra que buena parte de la mediana y pequeña empresa sigue dependiendo de infraestructuras tradicionales. El propio informe señala que el 50 % de las compañías que todavía usan centros de datos tradicionales mantiene allí más del 75 % de sus cargas de trabajo, lo que limita la agilidad, la automatización y la capacidad de escalar con rapidez. Esa misma persistencia también aparece en el documento de AUTELSI sobre conectividad y adopción de soluciones en la nube, que confirma que muchas organizaciones siguen apoyándose en centros de datos tradicionales y reducen esa dependencia con bastante lentitud.

La barrera no es solo el dinero

Uno de los aspectos más interesantes del análisis es que el freno no se explica únicamente por una cuestión presupuestaria. Aire identifica varios bloqueos técnicos y de gestión que ayudan a entender por qué tantas pymes no consiguen escalar en la nube. El principal es la complejidad de evaluar la viabilidad de migración y las dependencias entre aplicaciones, mencionada por el 61,3 % de las empresas analizadas. Le siguen el déficit de formación técnica para interpretar estructuras de costes y billing, citado por el 46,8 %, y la complejidad de seguridad y cumplimiento, que afecta al 41,9 %.

A eso se añaden factores menos visibles, pero igual de relevantes. El 35,5 % de las organizaciones menciona la resistencia cultural al cambio como un obstáculo real, mientras que el 33,9 % sigue atrapado por infraestructuras on-premise pendientes de amortización. En la práctica, eso significa que muchas empresas no solo carecen de recursos para migrar, sino que además arrastran decisiones pasadas que dificultan justificar el salto a modelos híbridos o cloud-native.

La paradoja es que las ventajas teóricas del cloud sí son ampliamente reconocidas. Aire sostiene que el 79 % de los profesionales valora la elasticidad y el pago por uso como la principal ventaja de la nube, mientras que entre quienes ya han migrado, el 73,3 % utiliza capacidad de computación bajo demanda, el 58,3 % emplea almacenamiento cloud y el 55 % recurre a servicios de analítica. Incluso la ciberseguridad avanzada gana peso, con un 51,7 % de usuarios aprovechando funciones de IAM y control de acceso. El problema, por tanto, no es la falta de atractivo del modelo, sino la dificultad de convertirlo en una realidad operativa dentro de empresas más pequeñas.

La conectividad empieza a pesar tanto como la propia nube

A ese retraso estructural se suma otro elemento que cada vez condiciona más el éxito de cualquier estrategia cloud: la red. Aire sostiene, en otro de sus documentos, que el 50 % de las empresas españolas ya utiliza enlaces dedicados para proteger servicios en la nube y mejorar estabilidad y latencia, mientras que otro 50 % recurre a VPN para el acceso remoto. La compañía también afirma que el 75 % de los responsables de IT sitúa la gestión de la red como su principal preocupación y que el 50 % coloca la seguridad en segundo plano, por detrás de esa complejidad operativa.

Aunque esas cifras concretas proceden del material publicado por Aire, el documento de AUTELSI de junio de 2024 sí respalda la tendencia general: las soluciones de enlaces dedicados y el acceso desde puntos neutros aparecen entre las fórmulas predominantes de conexión con nubes públicas en grandes entornos, mientras que para usuarios finales sigue siendo muy común el consumo de aplicaciones cloud a través de tráfico sin cifrado, especialmente en SaaS y herramientas de colaboración. El mismo documento de AUTELSI indica además que la principal preocupación en conectividad es la gestión, seguida por la seguridad.

Ese punto es importante porque corrige una idea bastante extendida en el mercado: el problema ya no está solo en elegir entre AWS, Azure o cualquier otro proveedor, sino en cómo se llega hasta ellos de forma segura, estable y con visibilidad suficiente. Aire añade además que el 33 % de las empresas reconoce navegar sin cifrado para usar aplicaciones SaaS, y que un 25 % ya utiliza centros de datos neutros para interconectarse con múltiples proveedores cloud y de telecomunicaciones. Son cifras que deben leerse como datos del propio informe comercial de la compañía, pero que encajan con la lógica que ya describía AUTELSI sobre la creciente importancia de la hiperconectividad y de los puntos neutros en arquitecturas híbridas y multicloud.

Tres territorios tiran del mercado, pero el país sigue fragmentado

La brecha cloud también tiene una dimensión geográfica. Aire sitúa la media nacional de adopción en el 31,65 %, pero afirma que solo Cataluña (44 %), Madrid (38,4 %) y País Vasco (32,37 %) superan ese umbral. Esa concentración regional refuerza la idea de que el despliegue cloud en España sigue dependiendo mucho de ecosistemas empresariales más maduros, mejor conectados y con mayor acceso a talento técnico.

Visto en conjunto, el mensaje es incómodo pero bastante claro. España no tiene un problema de desconocimiento sobre la nube, sino un problema de asimetría real en su adopción. Las grandes empresas ya están aprovechando la elasticidad, la automatización y la infraestructura bajo demanda. Muchas pymes, en cambio, siguen atrapadas entre sistemas heredados, falta de especialización, dudas regulatorias y una conectividad que no siempre acompaña. Si esa distancia no se corrige, la nube dejará de ser un igualador competitivo para convertirse en otro factor más de concentración tecnológica.

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