Estamos de lleno en una revolución digital que va camino de cambiar todos nuestros hábitos, además de nuestras organizaciones y estilo de vida. Este año de crisis, causada por la pandemia, ha supuesto un punto de inflexión dentro de la transformación digital. Las restricciones a las que hemos estado sometidos, nos ha hecho ver de la importancia de la tecnología en nuestras vidas.

Es el momento de que las empresas hagamos la siguiente reflexión: ¿Qué tipo de protección de datos queremos realmente ofrecer a ciudadanos y consumidores? Y, para ello, ¿Cuál va a ser el papel que vamos a desempeñar? Es decir, ¿queremos que nuestros datos, nuestra identidad digital, sea la moneda de cambio de las empresas? Planteemos la pregunta de otra manera. ¿Le darías el número de tu tarjeta de crédito a una empresa para hacer negocio? La respuesta más habitual es, NO. Y, sin embargo, es lo que ocurre cada día cuando usamos cualquier plataforma GAFAM, (Google, Apple, Facebook, Amazon y Microsoft). Europa no debe convertirse en una colonia digital, sino que debe liderar la protección de la identidad digital de los ciudadanos. Preservar la soberanía europea en el mundo digital es asunto de todos.

En este contexto, debemos imaginar una Europa Digital protegida por la propia industria europea de ciberseguridad. Ofrecer nuestros datos personales a EE.UU. o China y depender así de soluciones y sistemas que se escapan de nuestro control, es algo que se puede y se debe evitar. En este sentido, el Gobierno español ha anunciado una importante inversión de más de 450 millones de euros para impulsar la industria de la ciberseguridad a través de INCIBE, el Instituto Nacional de Ciberseguridad, con el Plan Estratégico 2021-2025, el cual se encuentra alineado con la agenda España Digital 2025 y el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. En definitiva, Europa va dando pasos para convertirse en un paraíso de ciberseguridad, con compañías que son expertas en esta materia, y con la ventaja competitiva de ser plenamente conscientes de la importancia de la protección de los datos. Los europeos tenemos la oportunidad de ser líderes en la nueva era digital, pero esto requiere de la cooperación de los estados miembros.

Esta cooperación inter-europea ha dado lugar en los últimos años al establecimiento de leyes como la relativa a la protección de infraestructuras críticas, o la RGPD, para la protección de los datos. El año 2020 será recordado, además, por la invalidación por parte del Tribunal de Justicia de la Unión Europea del llamado ‘Escudo de Privacidad’, una ley que permitía las transferencias internacionales de datos a EEUU. El mayor hándicap europeo todavía sigue siendo hoy el dato, en particular, y en lo relativo al procesamiento y alojamiento. Por eso es importante insistir en la idea de unirnos alrededor de ese problema para crear un espacio digital de confianza y en beneficio de los usuarios y de las empresas europeas.

La clave para crear ese entorno digital de confianza se encuentra en la estandarización e interoperabilidad de las soluciones en la nube y de ciberseguridad. Debemos ser capaces de ofrecer soluciones que sean fáciles de implementar y sencillas de utilizar y que se puedan adaptar a todas las plataformas digitales existentes. En esta línea se creó ENISA, la Agencia Europea de Seguridad de las Redes y de la Información de la UE, con el objetivo, entre otros muchos, de crear una certificación de las ofertas de ciberseguridad a nivel europeo para que, a largo plazo, seamos un mercado de actores digitales de confianza.

El alojamiento del dato es también un reto importante. Debemos limitar la cantidad de datos que llegan a otros países y que se usan para fines comerciales. Este es el objetivo principal de GAIA-X, el proyecto público europeo en la nube que ofrece una alternativa a los proveedores de cloud americanos como Google, Amazon y Microsoft. Sin embargo, hay que tener en cuenta que, solamente dotarse de una estructura de ciberseguridad robusta, hará de GAIA-X un proveedor de cloud de confianza. Es imprescindible garantizar la seguridad del acceso a los datos en la nube y tener la capacidad de gestionar las identidades digitales de los usuarios, teniendo en todo momento y en tiempo real la información sobre quién accede a qué datos, desde qué ubicación y desde qué dispositivo. Es decir, se requiere la unión de los diferentes actores de la industria de cloud, de software y de ciberseguridad. Sólo de este modo podremos construir un entorno europeo digital de confianza.

Por último, las personas son otro de los puntos claves de esta construcción. Todas estas acciones serán en vano si no desarrollamos una cultura europea digital impulsada por el usuario. Ese usuario eres tú, tu entorno y familiares. Yo también lo soy. Cada uno de nosotros debemos proteger cada dato que forma parte nuestra identidad digital. Debemos tener más cuidado y pensar a quién estamos ofreciendo nuestros datos, y a quién compramos cada una de las herramientas digitales que usamos. Y esta cultura solo será posible a través de la concienciación individual.

En definitiva, nuestra identidad digital es una realidad. Es una parte de nosotros, y debemos recuperar el control sobre ella. Para conseguir todo esto solo existe una solución, construir un entorno digital europeo de confianza, juntos, en el que nuestras identidades digitales y las de las generaciones futuras estén seguras.

Jean-Noël de Galzain, Fundador & CEO de WALLIX