Durante años, la refrigeración líquida en centros de datos se ha tratado como un “extra” para instalaciones muy concretas: laboratorios, HPC, algún clúster especialmente denso o despliegues con limitaciones de espacio. Pero ese guion está cambiando deprisa. El motivo tiene nombre y apellidos: la ola de infraestructura para Inteligencia Artificial, con aceleradores cada vez más potentes, racks más densos y un límite físico que el aire ya no puede estirar mucho más sin comprometer consumo, fiabilidad y coste operativo.
Esa transición —de tecnología de nicho a requisito estructural— es la tesis central de un informe reciente de Dell’Oro Group, que proyecta que el mercado mundial de refrigeración líquida en centros de datos crecerá con fuerza hasta aproximarse a los 7.000 millones de dólares de ingresos para fabricantes en 2029. La firma también anticipa un salto especialmente relevante ya en el corto plazo: el mercado podría prácticamente duplicarse en 2025, hasta rondar los 3.000 millones de dólares.
Por qué ahora: la IA está tensando el diseño térmico de los centros de datos
El debate ya no es si la refrigeración líquida “mejora la eficiencia”, sino si determinadas configuraciones pueden funcionar sin ella. A medida que los aceleradores suben su demanda térmica (TDP) y las arquitecturas de IA concentran cada vez más potencia por unidad de rack, el aire se convierte en un cuello de botella: mover suficiente caudal, mantener temperaturas estables y evitar puntos calientes empieza a ser un problema de ingeniería… y de economía.
Dell’Oro lo resume con una idea clara: lo que antes era una actualización opcional para ahorrar energía se está convirtiendo en un requisito funcional para desplegar infraestructura de IA a gran escala. Y, en paralelo, el mercado se está reorganizando: más proveedores entrando, más inversión, y una cadena de suministro que se adapta a un patrón nuevo de demanda.
La arquitectura que manda hoy: liquid cooling directo monofásico
Dentro del “mundo líquido” no todo es lo mismo. El informe subraya que la refrigeración líquida directa monofásica (single-phase direct liquid cooling) se ha consolidado como la arquitectura dominante para clústeres de IA.
En términos sencillos: en lugar de intentar enfriar todo el servidor con aire, se lleva un líquido refrigerante a placas frías (cold plates) que hacen contacto directo con los componentes que más calor generan (principalmente GPU/acceleradores, CPU y, según la configuración, memorias y VRMs). El calor se extrae donde nace, con una eficiencia mucho mayor y con menos dependencia de “soplar aire” a lo bestia.
¿Por qué domina esta opción frente a otras?
- Madurez industrial: ya hay experiencia operativa real (sobre todo en entornos a gran escala).
- Ecosistema amplio: fabricantes de servidores, integradores y proveedores de infraestructura han estandarizado muchas piezas (placas, conectores, CDUs, distribución).
- Escalabilidad razonable: permite crecer sin rehacer por completo el diseño del centro de datos, especialmente cuando se planifica desde el inicio.
¿Y qué pasa con la inmersión o la refrigeración bifásica?
Dell’Oro dibuja un escenario más matizado para las alternativas:
- Refrigeración directa bifásica (two-phase): se espera que aumente gradualmente y gane tracción cuando el calor por chip y la densidad térmica superen los límites prácticos de los sistemas monofásicos. Hasta entonces, su adopción tendería a concentrarse en pilotos y primeras implementaciones a gran escala.
- Inmersión: encuentra su hueco en despliegues selectivos, donde sus trade-offs (operación, mantenimiento, compatibilidades, manipulación de hardware) se justifican por rendimiento u objetivos operativos muy específicos.
En otras palabras: el mercado no se mueve por “moda”, sino por umbrales térmicos y por la realidad de operar miles de servidores sin que el mantenimiento se convierta en un infierno.
Quién está capitalizando el momento
Más allá de la tecnología, hay un fenómeno de “reparto de poder” en el ecosistema. Dell’Oro destaca que el liderazgo del mercado lo mantiene Vertiv, con otros actores bien posicionados como CoolIT, nVent y Boyd. También menciona el crecimiento rápido de Aaon, como ejemplo de cómo la capacidad de entregar soluciones muy personalizadas —y de construir relaciones profundas con grandes clientes— puede traducirse en cuota de mercado en poco tiempo.
Este dato es importante por un motivo: la refrigeración líquida no es solo “poner tuberías”. Implica diseño de distribución de refrigerante, integración con el hardware, control térmico, monitorización, redundancias, procedimientos operativos y, cada vez más, ingeniería a medida para cargas de IA.
Hiperescalares y colocation: los dos grandes motores
El informe sitúa a los hiperescalares como ancla natural de la demanda (por volumen y por necesidad técnica), pero también apunta a un segundo empuje: los centros de colocation, muchas veces construidos específicamente para albergar cargas de IA y sus requisitos térmicos.
Esto encaja con una realidad del mercado: no todo el mundo va a levantar un centro de datos propio para IA, pero sí puede alquilar capacidad en instalaciones preparadas para densidades altas. Y ahí la refrigeración líquida pasa a ser parte del “producto” del operador: potencia, espacio, conectividad… y capacidad térmica.
Tabla rápida: el tamaño del mercado según Dell’Oro (hitos publicados)
| Indicador | Estimación (Dell’Oro) | Qué implica |
|---|---|---|
| Mercado mundial 2025 | ~ 3.000 M$ | Aceleración: pasa de “nicho” a adopción amplia |
| Mercado mundial 2029 | ~ 7.000 M$ | La refrigeración líquida se consolida como infraestructura base para IA |
| Arquitectura dominante hoy | Monofásica directa | Estandarización y despliegues a gran escala |
| Evolución tecnológica | Bifásica e inmersión | Crecimiento más selectivo, ligado a umbrales térmicos |
Lo que cambia para empresas y operadores
Para el cliente final (empresas, laboratorios, equipos de IA, SaaS), esto tiene una lectura directa: la capacidad de cómputo ya no se compra solo en “GPU y euros”, también en vatios y refrigeración. En muchas licitaciones y proyectos, la pregunta crítica empieza a ser: “¿Dónde lo alojamos para que sea estable y escalable?”.
Para operadores y constructores de centros de datos, la transformación es igual de tangible:
- Se diseñan salas y pasillos pensando en densidad, no en el servidor “promedio”.
- La propuesta comercial incorpora capacidad de refrigeración líquida como elemento diferenciador.
- Se profesionaliza el “día 2”: procedimientos, repuestos, monitorización, seguridad operativa.
Y para el sector, en general, se abre un ciclo claro: inversión, estandarización, consolidación… y un nuevo “suelo” tecnológico en la infraestructura de IA.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la refrigeración líquida directa monofásica en un centro de datos?
Es un sistema donde un líquido refrigerante circula por placas frías que extraen calor directamente de los componentes (GPU/CPU). No hay cambio de fase del líquido, y suele integrarse con unidades de distribución y control térmico.
¿En qué casos compensa la refrigeración por inmersión?
Suele considerarse cuando se busca máxima densidad y eficiencia térmica, o cuando el diseño operativo encaja con sus particularidades (mantenimiento, compatibilidad de hardware, procedimientos). No es la opción “por defecto” para todos.
¿Por qué la IA acelera tanto la adopción de refrigeración líquida?
Porque los aceleradores y los racks para IA concentran mucha potencia en poco espacio. En esas condiciones, el aire tiene límites físicos y económicos para evacuar el calor de forma estable.
¿La refrigeración líquida reduce el coste total o lo encarece?
Depende del caso, pero la lógica del mercado es que permite desplegar cargas que, de otro modo, no podrían operar (o lo harían con penalizaciones). A partir de cierto nivel de densidad, pasa de ser un coste “extra” a ser el coste “necesario” para poder escalar.
vía: prnewswire