La expansión de la inteligencia artificial está devolviendo la geografía al centro de la economía digital. Durante años, el cloud transmitió la sensación de que la ubicación física de la informática era casi irrelevante para quien consumía sus servicios. La nueva generación de centros de datos está recordando que detrás de esa abstracción existen edificios, líneas eléctricas, subestaciones, fibra y enormes cantidades de potencia. Y aparece un límite cada vez más visible: un centro de datos puede construirse mucho más rápido que la infraestructura eléctrica necesaria para conectarlo.
Las claves de la geografía eléctrica de la IA en 20 segundos
- Más de 2.500 GW de proyectos esperan conexión a redes eléctricas en el mundo, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
- Un centro de datos puede construirse en 1-3 años, frente a los 5-15 años de nueva infraestructura de red.
- España produjo en 2025 un 56,6 % de electricidad renovable, incluido el autoconsumo.
- La capacidad de red empieza a pesar tanto como el suelo, la fibra o el precio de la energía.
- Los accesos flexibles pueden facilitar nuevas conexiones adaptando parte del consumo a la disponibilidad eléctrica.
La diferencia entre ambos calendarios es considerable. El informe Electricity 2026 de la AIE calcula que planificar, autorizar y construir nuevas infraestructuras eléctricas puede requerir entre 5 y 15 años, mientras que un nuevo centro de datos puede desarrollarse en aproximadamente uno a tres años.
El resultado es una cola global que ya supera los 2.500 GW de proyectos de generación, almacenamiento y grandes consumidores esperando conexión. No todos son centros de datos, una precisión importante, pero las grandes cargas digitales forman parte del problema.
La consecuencia cambia una de las preguntas tradicionales de esta industria. Ya no basta con saber dónde existe electricidad barata. Hay que saber dónde existe capacidad de red para entregarla.
Tener energía cerca no significa poder conectarse
Un proyecto puede localizarse junto a una región con abundante producción solar o eólica y, aun así, encontrarse con dificultades para conseguir cientos de megavatios de capacidad firme en el punto exacto donde quiere instalarse.
La red tiene límites físicos. Subestaciones, transformadores y líneas disponen de una capacidad determinada y su ampliación requiere planificación, permisos, equipos y obras que avanzan con calendarios muy diferentes a los de la industria tecnológica.
La AIE advierte precisamente de que las redes se están convirtiendo en un cuello de botella para conectar nueva generación, almacenamiento y demanda. También calcula que la inversión anual mundial en redes tendría que aumentar alrededor de un 50 % de aquí a 2030, partiendo de unos 400.000 millones de dólares actuales.
Para los centros de datos de inteligencia artificial la cuestión adquiere otra dimensión.
Un campus convencional podía crecer progresivamente durante años. Los nuevos proyectos asociados a IA concentran grandes cantidades de aceleradores y elevan rápidamente las necesidades eléctricas. Los desarrolladores hablan cada vez más de campus medidos en cientos de megavatios e incluso de proyectos cuya planificación supera el gigavatio.
Por eso electricidad y capacidad de red han pasado de ser elementos técnicos del proyecto a condicionar directamente su ubicación.
España muestra cómo está cambiando el mapa de los centros de datos
España reúne varias condiciones favorables para observar este fenómeno: generación renovable, conexiones internacionales de telecomunicaciones, suelo disponible y un mercado de centros de datos que está creciendo con rapidez.
Red Eléctrica confirmó que las renovables generaron el 55,5 % de la electricidad española durante 2025. Al incorporar la estimación del autoconsumo, la proporción alcanzó el 56,6 %. La demanda eléctrica aumentó un 2,8 % en términos brutos y un 1,6 % una vez corregidos los efectos de laboralidad y temperatura.
Pero disponer de mucha generación renovable en el conjunto del país no significa disponer automáticamente de capacidad de conexión en cualquier ubicación.
Ahí empieza a modificarse el mapa.
Madrid ha concentrado históricamente buena parte del mercado español de centros de datos gracias a su conectividad, concentración empresarial, disponibilidad de operadores y proximidad a grandes consumidores digitales. Pero el crecimiento de la demanda eléctrica obliga a mirar también hacia otras zonas.
Aragón es probablemente el ejemplo más visible. La comunidad ha atraído grandes proyectos de infraestructura digital y se está configurando como un nuevo polo de centros de datos. Otras regiones cuentan también con combinaciones diferentes de suelo, renovables, fibra o capacidad eléctrica que pueden ganar peso a medida que crezca el mercado.
CBRE señalaba en julio que el mercado ibérico ha multiplicado por más de cuatro su capacidad desde 2019 y calcula un potencial ejecutable de 4,5 GW IT a medio plazo.
La diferencia entre capacidad actualmente instalada, proyectos anunciados y proyectos que finalmente podrán construirse resulta esencial. Los anuncios de inversión no equivalen a megavatios operativos: cada proyecto necesita permisos, financiación, equipamiento y, especialmente, una conexión eléctrica viable.
La geografía digital empieza así a parecerse cada vez más a la geografía energética.
De adaptar la red al data center a adaptar el data center a la red
Hay otra posibilidad que puede modificar esta relación: utilizar mejor la infraestructura eléctrica que ya existe.
Las redes se diseñan para soportar momentos de máxima demanda, aunque parte de esa capacidad permanezca sin utilizar durante otras horas. La AIE considera que tecnologías de mejora de red, reformas regulatorias y una participación más activa de la demanda podrían liberar capacidad adicional sin esperar necesariamente a construir todas las nuevas infraestructuras.
Sus estimaciones apuntan a que estas medidas podrían permitir conectar entre 1.200 y 1.600 GW de proyectos en fases avanzadas que actualmente permanecen en colas de conexión.
Aquí aparece una idea especialmente interesante para los centros de datos: convertirlos, cuando técnicamente sea posible, en consumidores más flexibles.
No todas las cargas informáticas necesitan ejecutarse exactamente en el mismo momento.
Una transacción bancaria, una consulta de una aplicación o una petición de inferencia en tiempo real tienen requisitos de disponibilidad muy diferentes a los del entrenamiento de determinados modelos, tareas por lotes, generación de contenido no urgente o algunos procesos científicos.
Parte de ese cómputo podría desplazarse temporalmente. En infraestructuras distribuidas, determinadas cargas también podrían trasladarse geográficamente entre centros de datos.
Eso no convierte automáticamente un data center de 200 MW en una batería virtual ni significa que cualquier carga de IA pueda detenerse cuando la red lo necesite. Servidores, almacenamiento, refrigeración y compromisos de servicio imponen límites técnicos y económicos.
Pero introduce una posibilidad que durante años apenas formaba parte del diseño cloud: programar determinados cálculos teniendo en cuenta la situación del sistema eléctrico.
El resultado podría ser una relación diferente entre centros de datos y redes. Hasta ahora el modelo habitual consistía en solicitar una potencia determinada y esperar que la infraestructura eléctrica pudiera suministrarla permanentemente. Los modelos flexibles permiten plantear conexiones donde una parte de la demanda acepta determinadas condiciones a cambio de acceder antes o aprovechar mejor la capacidad disponible.
Para la inteligencia artificial esto puede terminar siendo especialmente relevante. Cuanto mayor sea el volumen de computación que pueda desplazarse en el tiempo o entre regiones, mayor será la capacidad de utilizar la infraestructura digital como una demanda gestionable.
Durante dos décadas, Internet hizo que la ubicación física de los servidores pareciera desaparecer para el usuario. El cloud reforzó todavía más esa abstracción: una aplicación estaba simplemente «en la nube».
La expansión de la IA está haciendo visible de nuevo todo lo que existe debajo.
Los modelos necesitan GPU. Las GPU necesitan servidores. Los servidores necesitan edificios, refrigeración y conexiones de red. Y todo el conjunto necesita una potencia eléctrica que debe llegar físicamente hasta un punto concreto del territorio.
Por eso energía, red eléctrica, suelo y fibra están empezando a decidir conjuntamente dónde puede instalarse la siguiente generación de infraestructura digital.
Silicon Valley seguirá siendo importante para diseñar chips, modelos y software. Pero una parte creciente de la inversión que permitirá ejecutar esa tecnología puede terminar decidiéndose mirando algo mucho menos abstracto: el mapa de la red eléctrica.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tarda en construirse un centro de datos frente a una nueva red eléctrica?
La AIE estima aproximadamente 1-3 años para un centro de datos, mientras que planificar, autorizar y construir nueva infraestructura eléctrica puede necesitar entre 5 y 15 años.
¿Hay realmente 2.500 GW de centros de datos esperando conexión?
No. Los más de 2.500 GW calculados por la AIE incluyen proyectos renovables, almacenamiento y grandes consumidores, entre ellos centros de datos. Presentar toda esa cifra como centros de datos sería incorrecto.
¿Qué porcentaje de la electricidad española es renovable?
En 2025 las renovables representaron el 55,5 % de la generación eléctrica española. Incluyendo la estimación correspondiente al autoconsumo, la proporción ascendió al 56,6 %.
¿Puede un centro de datos adaptar su consumo a la red eléctrica?
Determinadas cargas informáticas pueden desplazarse en el tiempo y, en arquitecturas distribuidas, algunas también pueden ejecutarse en otra ubicación. Sin embargo, la flexibilidad depende de la aplicación, los compromisos de servicio y el diseño técnico del centro de datos.
Fuentes:
- Agencia Internacional de la Energía (AIE), Electricity 2026, capítulo sobre redes.
- Agencia Internacional de la Energía, Electricity 2026, resumen ejecutivo.
- Red Eléctrica, El sistema eléctrico español en 2025, 11/03/2026.
- CBRE España, Iberia acelera en Europa como el hub con mayor proyección de data centers, 16/07/2026.
- Imagen destacada de LinkedIN de Luis García Vega.