La memoria LPDDR se encarece y Apple presiona al Android Ultra

La batalla por la gama alta del smartphone ya no se decide solo en la cámara, la pantalla o el diseño industrial. También se juega en un componente menos visible para el consumidor, pero cada vez más decisivo para los fabricantes: la memoria. La subida de la DRAM y la NAND, empujada por la demanda de servidores de Inteligencia Artificial, está alterando los costes de producción de móviles, ordenadores y dispositivos de consumo. En ese escenario, Apple parece moverse con una ventaja difícil de igualar.

La compañía ha reconocido que el precio de la memoria será un factor de presión en sus márgenes, pero también ha dejado caer un mensaje potente durante su última llamada de resultados: su principal restricción de suministro no está en la memoria, sino en la capacidad disponible de nodos avanzados para sus chips. En otras palabras, Apple sufre tensiones en la cadena de suministro, pero no parece estar atrapada por la falta de LPDDR como sí podrían estarlo otros fabricantes con menos poder de compra o menor capacidad para cerrar acuerdos a largo plazo.

Apple convierte la escala en una ventaja defensiva

El mercado de memoria vive una situación poco habitual. Según TrendForce, los precios de contrato de la DRAM convencional podrían subir entre un 58 % y un 63 % intertrimestral en el segundo trimestre de 2026, mientras que la NAND Flash avanzaría entre un 70 % y un 75 %. La causa no está solo en los móviles. Los fabricantes de memoria están reasignando capacidad hacia aplicaciones de servidor, HBM y SSD empresariales, donde la demanda vinculada a la Inteligencia Artificial ofrece mejores márgenes.

Ese desplazamiento deja a la electrónica de consumo en una posición incómoda. Los smartphones necesitan más RAM para fotografía computacional, juegos, funciones locales de Inteligencia Artificial y multitarea. También necesitan más almacenamiento porque el usuario graba más vídeo, instala más aplicaciones y guarda más contenido en el dispositivo. Pero si la memoria sube de precio y la oferta se estrecha, cada gigabyte adicional pesa más en la cuenta de resultados.

Apple parte con una ventaja clara: compra a una escala enorme, tiene una planificación de producto muy rígida y puede negociar con proveedores desde una posición que pocos rivales tienen. Distintas informaciones de la cadena de suministro apuntan a que la compañía habría estado asegurando grandes volúmenes de LPDDR5 mediante compras agresivas y acuerdos de largo plazo, aunque Apple no ha confirmado esos movimientos. La lectura industrial es sencilla: cuando el componente escasea, quien reserva antes y paga mejor recibe antes.

La compañía no es inmune al problema. Tim Cook admitió que los costes de memoria serán más altos en el trimestre de junio y que su impacto puede aumentar más adelante. Pero la diferencia está en el margen de maniobra. Apple puede absorber parte de esa subida, proteger los precios de sus modelos más importantes y mantener una narrativa comercial estable. Para muchos rivales Android, esa misma subida obliga a elegir entre tres opciones poco cómodas: encarecer el producto, recortar configuración o aceptar menos margen.

El dilema de los móviles Android Ultra

Los modelos Ultra se han convertido en el escaparate tecnológico de muchos fabricantes chinos. Son los móviles donde se colocan los sensores fotográficos más ambiciosos, las mejores pantallas, las baterías más grandes, más memoria, más almacenamiento y los chips más recientes de Qualcomm o MediaTek. También son los terminales que ayudan a competir simbólicamente con el iPhone Pro Max y con los Galaxy Ultra de Samsung.

El problema es que ese escaparate se encarece justo cuando el consumidor empieza a mirar con más cuidado cada subida de precio. Algunas filtraciones hablan de costes de materiales cercanos a los 917 dólares en determinados flagships Ultra chinos. Ese dato debe tratarse como una estimación no confirmada, pero encaja con una presión real: la memoria, el almacenamiento, los módulos de cámara y los procesadores avanzados dejan cada vez menos margen para vender un Ultra a precio agresivo.

Ahí Apple juega otra partida. El iPhone no necesita competir en una tabla de especificaciones tan extensa como algunos Android. La marca, el sistema operativo, la integración con servicios y la vida útil del dispositivo le permiten sostener precios altos sin entrar siempre en una carrera de RAM o megapíxeles. Si además consigue fijar costes de memoria con antelación, el golpe para el resto del mercado premium es mayor.

Los resultados recientes refuerzan esa posición. Apple comunicó ingresos de 111.200 millones de dólares en su segundo trimestre fiscal de 2026, un 17 % más interanual, con récord para un trimestre de marzo en ingresos totales, iPhone y beneficio por acción. El negocio de servicios también marcó un máximo histórico.

Esa fortaleza llega en un momento delicado para los fabricantes Android. Si un móvil Ultra chino sube demasiado, se acerca al territorio psicológico del iPhone Pro Max. Si mantiene precio, puede perder rentabilidad. Y si reduce memoria o almacenamiento, pierde parte del argumento técnico con el que intenta justificar su existencia. Por eso no sorprende que algunas informaciones apunten a que varios fabricantes estarían revisando sus planes para versiones Ultra. No significa que vayan a desaparecer, pero sí que podrían volverse más selectivas, más caras o menos frecuentes.

La Inteligencia Artificial desplaza la presión al móvil

La paradoja es que la escasez que golpea a los smartphones nace en buena medida fuera del mercado móvil. Los grandes centros de datos están absorbiendo memoria a una velocidad que cambia las prioridades de la industria. HBM para aceleradores, DRAM para servidores y SSD empresariales compiten por capacidad de producción con módulos destinados a portátiles, consolas, PCs y teléfonos.

Ese cambio afecta a toda la cadena. Un fabricante que antes podía planificar un móvil de gama alta con cierta estabilidad ahora tiene que asumir que la memoria puede subir en cuestión de meses. Y no solo la memoria RAM. La NAND también se encarece, lo que complica las configuraciones de 512 GB o 1 TB que muchos Ultra usan como reclamo comercial.

Apple tiene una ventaja adicional en este punto: controla mejor el número de modelos, la segmentación y la cadencia de lanzamientos. Puede reservar sus configuraciones más atractivas para los productos con más margen, ajustar los modelos base y trasladar parte del valor al software o a servicios asociados. Otros fabricantes, con catálogos mucho más amplios y calendarios de lanzamiento más rápidos, tienen menos margen para corregir el rumbo sin que el mercado lo note.

Para Samsung la situación es distinta, pero también favorable frente a muchos competidores chinos. Su relación histórica con la memoria, su escala global y su posición en la gama premium le permiten resistir mejor que fabricantes dependientes de compras más oportunistas. Aun así, incluso Samsung tendrá que equilibrar costes, disponibilidad y precios si la presión continúa durante 2026 y 2027.

La consecuencia para el usuario será gradual. Puede haber menos promociones agresivas, modelos con más diferencias entre versiones, subidas discretas de precio o una vuelta a configuraciones de entrada menos generosas. También puede aumentar la distancia entre la gama alta real y los móviles que se venden como “casi flagship”. La memoria está dejando de ser una especificación secundaria para convertirse en un filtro de rentabilidad.

Apple no ha ganado todavía esta partida, pero ha situado al resto en una posición incómoda. Mientras los fabricantes chinos intentan sostener móviles Ultra con listas de especificaciones muy exigentes, Cupertino puede apoyarse en su escala, en acuerdos de suministro y en una marca capaz de defender precios. La próxima guerra del smartphone premium no se verá en el escaparate de una tienda. Se está negociando meses antes, en contratos de memoria, capacidad de fundición y prioridades de fabricación.

Preguntas frecuentes

¿Por qué está subiendo la memoria LPDDR en los smartphones?
La demanda de infraestructura para Inteligencia Artificial está absorbiendo capacidad de producción de memoria, sobre todo en servidores, HBM y almacenamiento empresarial. Eso reduce la disponibilidad para otros productos y presiona los precios.

¿Apple tiene ventaja frente a los fabricantes Android?
Sí, por escala, capacidad financiera y previsibilidad de demanda. Apple puede cerrar acuerdos de suministro con más antelación y absorber mejor parte del aumento de costes, aunque también reconoce presión en sus márgenes.

¿Van a desaparecer los móviles Android Ultra?
No hay una confirmación general. Lo más probable es que algunas marcas revisen lanzamientos, precios o configuraciones. Los Ultra seguirán existiendo, pero podrían ser menos numerosos o más caros.

¿Esto puede encarecer los móviles en 2026?
Sí. La subida de DRAM y NAND puede traducirse en precios más altos, menos descuentos o versiones con menos memoria y almacenamiento por el mismo precio.

vía: Appleismo

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