La carrera por construir más capacidad de inteligencia artificial ya no depende únicamente de conseguir GPU. Electricidad, redes y centros de datos se están convirtiendo en una parte igual de importante de la ecuación, y las previsiones de consumo explican por qué Microsoft, Google y Meta han empezado a cerrar acuerdos nucleares a largo plazo. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) calcula que los centros de datos consumieron alrededor de 485 TWh en 2025 y podrían acercarse a 950 TWh en 2030.
Las claves de la nuclear para centros de datos en 30 segundos
- La AIE prevé que el consumo eléctrico mundial de los centros de datos prácticamente se duplique entre 2025 y 2030.
- Microsoft ha respaldado la recuperación de 835 MW de capacidad nuclear en Pensilvania mediante un contrato eléctrico a 20 años.
- Google trabaja con Kairos Power en reactores avanzados y contempla hasta 500 MW para 2035.
- Meta ha anunciado acuerdos que respaldan hasta 6,6 GW de capacidad nuclear existente y futura.
- La nuclear aporta generación continua, pero los nuevos reactores mantienen incógnitas sobre costes, plazos y capacidad para construirse a gran escala.
El salto de la IA generativa está introduciendo además una dificultad que no existía con la misma intensidad durante anteriores ciclos de expansión del cloud: cada nueva generación de aceleradores permite concentrar mucha más potencia eléctrica en menos espacio.
No basta con construir un edificio y llenarlo de servidores. Hay que llevar hasta él cientos de megavatios, disponer de subestaciones y transformadores, refrigerar los equipos y asegurar un suministro eléctrico suficientemente estable durante años.
Ahí aparece nuevamente la energía nuclear.
Los gigavatios empiezan a importar tanto como las GPU
La infraestructura de inteligencia artificial se está convirtiendo en una industria extraordinariamente intensiva en electricidad.
La AIE estima que el consumo de los centros de datos creció un 17 % durante 2025 y espera que siga aumentando con rapidez hasta final de década. Las instalaciones específicamente orientadas a IA crecerían todavía más deprisa.
La concentración del consumo resulta especialmente relevante. Una fábrica tradicional puede repartir parte de su actividad entre distintas ubicaciones. Un clúster de entrenamiento necesita tener miles de aceleradores conectados mediante redes de muy alta velocidad y trabajando de forma coordinada.
Eso concentra también la demanda eléctrica.
La AIE calcula que en 2027 un rack avanzado podría alcanzar una demanda máxima equivalente aproximadamente a la de 65 hogares. Multiplicada por miles de racks, la cifra ayuda a comprender por qué la planificación energética está entrando directamente en las decisiones sobre dónde construir la próxima generación de centros de datos.
La limitación puede acabar desplazándose desde los semiconductores hacia la energía. Una empresa puede comprar miles de GPU, pero esas GPU tienen poca utilidad mientras espera varios años para obtener una conexión eléctrica suficiente.
La nuclear ofrece algo difícil de conseguir únicamente mediante fuentes variables: generación continua y predecible durante décadas.
Eso no significa que sustituya a las renovables. La propia AIE espera que estas cubran aproximadamente la mitad del incremento mundial de electricidad destinada a centros de datos hasta 2030. La infraestructura de IA se encamina más bien hacia una combinación de renovables, nuclear, almacenamiento, gas y redes eléctricas reforzadas.
Microsoft recupera 835 MW y Google apuesta por nuevos reactores
Uno de los movimientos más llamativos procede de Microsoft.
Constellation anunció en 2024 un acuerdo de compra de electricidad durante 20 años que respalda la recuperación de la antigua Three Mile Island Unit 1, ahora denominada Crane Clean Energy Center.
La instalación podría devolver aproximadamente 835 MW de capacidad a la red.
Existe aquí una distinción importante: no es el reactor protagonista del accidente nuclear de Three Mile Island de 1979. Aquel era la Unidad 2. La Unidad 1 funcionó independientemente durante décadas y cerró en 2019 por razones económicas.
El acuerdo muestra una de las consecuencias del crecimiento de los centros de datos: activos energéticos que dejaron de ser suficientemente rentables pueden recuperar valor si aparece un comprador dispuesto a comprometerse durante décadas.
Google está probando una vía diferente.
Su acuerdo con Kairos Power no consiste en recuperar grandes reactores tradicionales, sino en ayudar a desplegar reactores avanzados de menor tamaño.
El primer proyecto previsto es Hermes 2, en Oak Ridge, Tennessee. El acuerdo entre Kairos Power y Tennessee Valley Authority contempla proporcionar 50 MW a la red desde 2030. Esa electricidad contribuiría al suministro de centros de datos de Google en Tennessee y Alabama.
La relación entre Google y Kairos es más ambiciosa: contempla desplegar hasta 500 MW de capacidad para 2035.
El interés tecnológico del proyecto está precisamente en comprobar si una nueva generación de reactores puede evitar algunos de los principales problemas económicos asociados históricamente a las grandes centrales nucleares.
Los pequeños reactores modulares (SMR, por sus siglas en inglés) buscan utilizar diseños más estandarizados y componentes susceptibles de fabricarse repetidamente. Sobre el papel debería reducir costes y plazos. Falta demostrarlo comercialmente a gran escala.
Meta eleva la apuesta nuclear hasta los 6,6 GW
Meta ha ido todavía más lejos.
En enero de 2026 anunció acuerdos con Vistra, TerraPower y Oklo que, junto con su anterior acuerdo con Constellation, respaldan hasta 6,6 GW de capacidad nuclear nueva y existente para 2035.
La cifra necesita contexto.
No significa que Meta vaya a disponer inmediatamente de 6,6 GW procedentes de reactores nuevos. Parte corresponde a centrales que ya funcionan y otra depende de proyectos que tendrán que atravesar procesos regulatorios, financiación, construcción y puesta en marcha.
TerraPower contempla inicialmente dos unidades Natrium con hasta 690 MW, además de la posibilidad de construir posteriormente otras seis.
Oklo plantea desarrollar en Ohio un campus nuclear de hasta 1,2 GW.
Son proyectos especialmente interesantes para la industria de centros de datos porque persiguen una relación diferente entre producción eléctrica y grandes consumidores.
Tradicionalmente una central suministra electricidad a una red donde existe una gran variedad de clientes. El crecimiento de la IA está creando compradores individuales capaces de necesitar cantidades de electricidad comparables a las de pequeñas ciudades.
Y, sobre todo, compradores capaces de firmar contratos a muy largo plazo.
Para un desarrollador nuclear, saber de antemano quién comprará la electricidad durante 20 años puede modificar sustancialmente la financiación de un proyecto.
La IA puede cambiar la economía de los reactores
La energía nuclear lleva décadas enfrentándose a una paradoja.
El combustible contiene enormes cantidades de energía, las centrales pueden operar durante largos periodos y su producción genera bajas emisiones directas de carbono. Pero construir nuevos reactores en numerosos mercados occidentales se ha convertido en un proceso caro y prolongado.
Un análisis de Tomas Pueyo, Why Nuclear Is the Best Energy, recopila numerosos argumentos utilizados habitualmente para defender esta tecnología, desde la densidad energética y la disponibilidad de combustible hasta la superficie necesaria, los residuos o la seguridad comparada con otras fuentes.
El texto adopta una posición claramente favorable a la nuclear y algunas de sus interpretaciones sobre radiación, accidentes históricos, residuos y regulación son discutibles. Pero plantea una cuestión que vuelve a resultar pertinente con la expansión de la IA: hasta qué punto los problemas económicos de la nuclear proceden de limitaciones físicas de la tecnología y cuánto depende de la forma en que se construyen y regulan las centrales.
Los próximos proyectos de reactores avanzados servirán para comprobarlo.
Si los SMR consiguen repetir diseños, fabricar componentes de manera industrial y reducir los tiempos de construcción, podrían encontrar en los centros de datos uno de sus primeros grandes mercados.
Si vuelven a aparecer retrasos y sobrecostes similares a los experimentados por algunos grandes proyectos nucleares recientes, la industria tecnológica tendrá que buscar buena parte de esos gigavatios en otras fuentes.
De la escasez de GPU a la escasez de megavatios
Durante los primeros años de la explosión de la IA generativa, la atención estuvo centrada en NVIDIA y en la disponibilidad de GPU.
La siguiente fase está ampliando considerablemente el problema.
Un clúster de IA necesita aceleradores, memoria HBM, redes de alta velocidad, almacenamiento, refrigeración y una infraestructura eléctrica capaz de proporcionar enormes cantidades de energía. También necesita transformadores, subestaciones y conexiones a redes que no fueron diseñadas pensando en centros de datos de varios cientos de megavatios.
Por eso compañías cuyo negocio aparentemente tiene poco que ver con la producción eléctrica están interviniendo directamente en ella.
No están construyendo únicamente centros de datos. Están intentando asegurar la energía que permitirá que esos centros de datos puedan existir.
La AIE prevé que el consumo mundial de los centros de datos se acerque a 950 TWh en 2030, aproximadamente el doble que cinco años antes. Si esa previsión se aproxima a la realidad, la infraestructura energética pasará a determinar dónde puede desplegarse nueva capacidad de IA.
Y ahí puede estar el cambio más importante.
Durante años la ubicación de un centro de datos estuvo determinada por factores como conectividad, latencia, fiscalidad, disponibilidad de suelo y proximidad a los usuarios. La disponibilidad de cientos de megavatios empieza a ocupar un lugar mucho más alto en esa lista.
La carrera de la inteligencia artificial, por tanto, ya no se libra solamente en fábricas de semiconductores y laboratorios de modelos. También se está trasladando a centrales eléctricas, redes de transmisión y subestaciones.
La nuclear ha vuelto al radar de las grandes tecnológicas precisamente porque puede ofrecer uno de los recursos que la próxima generación de IA necesitará en enormes cantidades: electricidad disponible las 24 horas durante décadas.
Preguntas frecuentes
¿Por qué los centros de datos de IA necesitan tanta electricidad?
Los modelos avanzados utilizan miles de aceleradores funcionando simultáneamente. A su consumo hay que añadir memoria, redes, almacenamiento, sistemas eléctricos y refrigeración, lo que eleva considerablemente la potencia total de los nuevos centros de datos.
¿Microsoft está reabriendo Three Mile Island?
El acuerdo de Microsoft con Constellation respalda económicamente la recuperación de la antigua Unidad 1, actualmente Crane Clean Energy Center. No es la Unidad 2 que sufrió el accidente de 1979.
¿Google utilizará pequeños reactores nucleares para sus centros de datos?
Google mantiene un acuerdo con Kairos Power para apoyar el despliegue de reactores avanzados. El programa contempla hasta 500 MW para 2035, aunque esa capacidad todavía debe construirse y entrar en operación.
¿La energía nuclear sustituirá a las renovables para alimentar la IA?
Las previsiones apuntan más bien a una combinación. La AIE espera que las renovables aporten una parte importante del nuevo suministro para centros de datos, mientras nuclear, gas, almacenamiento y nuevas redes cubrirán otras necesidades dependiendo de cada mercado.