La escasez de memoria reescribe las reglas: LTAs más cortos y contratos más duros

La crisis de suministro en el mercado de memoria ya no se percibe como un “bache” cíclico más, sino como un cambio de fase. A medida que la carrera de la Inteligencia Artificial absorbe capacidad fabril, la tensión se desplaza desde la arquitectura de la GPU hacia un cuello de botella más básico: la física y disponibilidad de la memoria. Y cuando el producto escasea, también cambian las reglas del juego comercial.

En ese nuevo escenario, los acuerdos de suministro a largo plazo (LTAs, por sus siglas en inglés) se están acortando y la iniciativa en la negociación pasa del comprador al proveedor. Donde antes eran fabricantes de smartphones o PCs quienes impulsaban contratos largos para asegurar volumen y estabilidad, ahora son los propios fabricantes de memoria quienes marcan la pauta, con periodos de contrato más reducidos —en el entorno de 6 meses a 1 año, según fuentes del sector— y con estructuras que favorecen revisar precios con mayor frecuencia.

Un mercado que se “reordena” por escasez prolongada

La lógica es simple: en un entorno de precios al alza, los proveedores ganan margen si pueden renegociar antes. La prolongación de la escasez incentiva contratos más cortos para reflejar el nuevo precio de mercado con menos fricción. Al mismo tiempo, se refuerza el poder de los fabricantes: quien controla la oferta decide el ritmo.

Esta presión se está viendo alimentada por un fenómeno estructural: la reasignación de capacidad hacia memorias más rentables y estratégicas para IA, como HBM. Tom’s Hardware, citando el contexto industrial, describe cómo el giro de las fábricas hacia HBM para aceleradores de IA está dejando a la “memoria commodity” (DDR y LPDDR) con menos obleas disponibles, justo cuando la demanda sigue viva en PCs, móviles y servidores.

Del “suministro flexible” al contrato blindado

En este contexto aparece un término que cada vez se escucha más en el sector: NCNR (non-cancellable, non-returnable). Es decir, contratos “no cancelables y no retornables”, donde el comprador se compromete a volumen y condiciones con una capacidad limitada —o nula— de renegociación. Según el análisis citado por Samsung Securities en el texto aportado, este tipo de acuerdo se estaría extendiendo desde segmentos de alta demanda hacia PCs, móvil y DRAM de gran volumen, reduciendo el suministro disponible en el mercado spot.

La consecuencia directa es doble:

  1. Menos liquidez en spot: si el volumen queda “bloqueado” en contratos rígidos, hay menos inventario libre para ajustes de última hora.
  2. Más incentivos a acumular: quien teme no recibir a tiempo, adelanta compras aunque el mercado final no esté en su mejor momento.

Tom’s Hardware ha descrito también un síntoma muy ilustrativo: la inversión de precios entre DDR4 y DDR5 en ciertos momentos, una anomalía que sugiere escasez diseñada o acelerada por decisiones de oferta (reducción de producción de DDR4 para liberar capacidad hacia DDR5 y HBM).

Precios que saltan “en vertical” y calendarios que se alargan

La subida no se está moviendo a ritmo suave. En un ejemplo citado por Tom’s Hardware, el coste de un chip DDR5 de 16 Gb habría pasado de 6,84 $ a 27,20 $ entre septiembre y diciembre de 2025, en un contexto donde determinadas categorías de DRAM y NAND llegaron a registrar incrementos mensuales del 80% al 100%.

A corto plazo, el mensaje que traslada parte de la industria es incómodo: incluso con presupuesto, podría no haber disponibilidad inmediata para ciertos perfiles de memoria. Y a medio plazo, la normalización se desplaza, en algunas previsiones citadas, hacia 2027–2028, cuando entren nuevas capacidades productivas.

Impacto real: PCs, móviles, servidores… y el “efecto datacenter”

Esta reconfiguración de LTAs no es un asunto abstracto de compras: impacta en costes, plazos y decisiones técnicas.

  • Renovaciones de infraestructura: un cambio de plataforma (DDR4 a DDR5, por ejemplo) ya no es solo una decisión de rendimiento; puede convertirse en una decisión de disponibilidad y coste total.
  • Planificación de clústeres y virtualización: proyectos que dependen de densidad de memoria —bases de datos, virtualización densa, analítica, inferencia— se vuelven más sensibles a retrasos y a variaciones de precio.
  • Efecto “IA tax”: la presión de IA sobre HBM termina elevando el coste de memorias convencionales, trasladando parte del coste del auge de aceleradores a otros segmentos del mercado.

Reuters también ha apuntado a una lectura macro: la reasignación industrial hacia IA está tensionando cadenas de suministro y elevando el interés del mercado por el sector de memoria, precisamente por la expectativa de márgenes y poder de fijación de condiciones.

Qué significa para empresas: de la compra “por precio” a la compra “por riesgo”

El cambio de equilibrio obliga a muchas organizaciones a replantear su enfoque:

  • Compras por ventanas: si los LTAs se acortan, el “timing” se vuelve crítico.
  • Diseños con alternativas: mantener opciones (DDR5 vs plataformas legacy, densidades distintas, proveedores alternativos) reduce exposición.
  • Inventario estratégico: en ciertos casos, el inventario deja de ser “coste” para convertirse en “seguro” frente a asignaciones y retrasos.

La conclusión es clara: cuando la escasez es persistente, los contratos se endurecen, las duraciones se acortan y el poder se desplaza. Y eso no solo afecta a un Excel de procurement: altera la arquitectura, el calendario y la competitividad operativa.


Preguntas frecuentes

¿Qué es un contrato NCNR en semiconductores y por qué se está extendiendo?
Un contrato NCNR (“no cancelable y no retornable”) obliga a mantener volumen y condiciones, reduciendo la flexibilidad del comprador. En escenarios de escasez, favorece al proveedor porque estabiliza demanda y limita renegociaciones.

¿Por qué DDR4 puede encarecerse incluso frente a DDR5?
Cuando los grandes fabricantes reducen producción de DDR4 para reasignar capacidad a DDR5 y, sobre todo, HBM, la oferta de DDR4 cae. Si la base instalada sigue necesitando DDR4, el precio puede subir por pura restricción de oferta.

¿Cómo afecta esta dinámica a proyectos de IA y centros de datos en 2026?
La IA empuja la demanda de HBM y desplaza capacidad fabril. Eso puede traducirse en menos disponibilidad y mayores precios también para memorias “commodity”, impactando en plazos y costes de despliegues de infraestructura.

¿Qué señales indican que la negociación se está desplazando hacia los fabricantes?
Contratos más cortos, más cláusulas de compromiso de volumen, menor margen de negociación de precios y mayor tendencia a formatos rígidos (como NCNR) son señales típicas de un mercado donde manda la oferta.

vía: Etoday

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