Intel se suma a Terafab y entra en la gran apuesta de chips de Elon Musk

Intel ha formalizado su entrada en Terafab, el ambicioso proyecto de fabricación de chips impulsado por el ecosistema de Elon Musk y vinculado a Tesla, SpaceX y xAI. La propia Intel lo anunció en su cuenta oficial de X, donde aseguró que se unía a Terafab para “refactorizar” la tecnología de fabricación de semiconductores y ayudar a acelerar el objetivo del proyecto: producir 1 TW al año de capacidad de cómputo para futuras aplicaciones de inteligencia artificial y robótica. Reuters confirmó después que Intel participará en el complejo de chips de IA de Musk junto a SpaceX y Tesla, y que el anuncio llegó acompañado de una fotografía de Lip-Bu Tan y Musk tras una visita del empresario a las instalaciones de Intel.

El movimiento tiene importancia por dos motivos. El primero es industrial: Musk llevaba meses advirtiendo de que el suministro externo de chips no bastaría para las necesidades futuras de Tesla y de sus otros proyectos. El segundo es estratégico: Intel encuentra en Terafab un cliente ancla de enorme visibilidad en un momento en que su negocio de fundición necesita demostrar que puede atraer grandes contratos y aprovechar mejor su tecnología avanzada de fabricación.

Terafab nace para responder al cuello de botella del silicio

La idea de Terafab no apareció de la nada. En noviembre de 2025, Musk ya dijo que Tesla probablemente tendría que construir “una gigantesca fábrica de chips” porque, incluso extrapolando el mejor escenario posible de sus proveedores, la oferta seguía siendo insuficiente. En aquella intervención llegó a sugerir que Intel podía ser una posible opción, aunque entonces no existía ningún acuerdo firmado. El 14 de marzo de 2026, Reuters recogió que Musk había anunciado que el proyecto Terafab arrancaría en siete días y recordó que seguía colaborando con TSMC y Samsung mientras defendía que el suministro seguía sin alcanzar la escala que buscaba.

Una semana después, el 22 de marzo, Reuters informó de que SpaceX y Tesla construirían dos fábricas avanzadas de chips en Austin, Texas, dentro de un mismo complejo. Según esa información, una de las instalaciones estaría orientada a chips para coches y robots humanoides, mientras que la otra se destinaría a centros de datos de IA en el espacio. El objetivo declarado por Musk era descomunal: 1 teravatio anual de capacidad de cómputo, una cifra que convierte a Terafab en una apuesta industrial mucho más grande que una ampliación convencional de suministro.

Con el anuncio de Intel, ese proyecto gana una pieza que Musk no tenía internamente: experiencia directa en diseño industrializable, fabricación de obleas y empaquetado avanzado a gran escala. La propia Intel destacó esas tres capacidades en su mensaje público, y Reuters añadió que su aportación ayudaría a acelerar la meta de 1 TW/año. Eso no significa que Intel vaya a reemplazar de golpe a todos los proveedores actuales de Musk, pero sí refuerza la credibilidad industrial de una iniciativa que, hasta ahora, podía parecer demasiado dependiente de la narrativa del fundador de Tesla.

Intel gana un socio visible en plena reconstrucción de su foundry

Para Intel, la operación también tiene lectura propia. El grupo sigue intentando reconstruir la credibilidad de Intel Foundry, una división que continúa registrando pérdidas elevadas. Reuters señaló esta misma semana que Intel Foundry cerró 2025 con una pérdida operativa de 10.320 millones de dólares y un crecimiento de ingresos de solo el 3 %. En paralelo, la compañía está tratando de convencer al mercado de que su giro bajo Lip-Bu Tan empieza a dar frutos, apoyado en recortes, venta de activos y una nueva insistencia en procesos como 18A.

Ahí es donde Terafab encaja como una oportunidad de primer nivel. Reuters publicó el 4 de marzo que Intel estaba reconsiderando abrir 18A a clientes externos después de haberlo reservado en gran parte para uso interno. El director financiero David Zinsner dijo entonces que, tras ver “progresos reales”, la empresa empezaba a considerar 18A como un nodo adecuado también para terceros. Un proyecto del tamaño de Terafab no garantiza por sí solo el éxito de Intel Foundry, pero sí le ofrece justo lo que necesita para cambiar el relato: demanda potencial enorme, exposición mediática global y una señal de que Intel todavía puede sentarse en la mesa de los grandes proyectos de silicio avanzado en Estados Unidos.

Esa lectura gana fuerza si se observa el contexto de Tesla. La compañía no parte de cero en semiconductores. Reuters informó en julio de 2025 de que Tesla firmó un acuerdo de 16.500 millones de dólares con Samsung para chips y que la fábrica de Taylor, Texas, produciría el futuro AI6. Además, el mismo medio recordó que Samsung fabrica actualmente el chip AI4 de Tesla, mientras que TSMC está previsto para el AI5, primero en Taiwán y después en Arizona. En marzo de 2026, Samsung dijo además que esperaba iniciar la producción en volumen de chips de Tesla en la segunda mitad de 2027. Visto así, Intel no entra para borrar a Samsung, TSMC o NVIDIA del mapa, sino para añadir una nueva capa de capacidad industrial y diversificación geográfica y tecnológica.

No sustituye a NVIDIA ni a TSMC, pero cambia el tablero

Ese es probablemente el punto más importante del anuncio. Terafab no parece diseñado para cancelar de forma inmediata la cadena actual de suministro de Musk, sino para construir una vía adicional, más integrada y potencialmente más controlable en el largo plazo. Musk seguirá dependiendo de terceros durante años para sostener el crecimiento de Tesla, Optimus, SpaceX y sus plataformas de IA. Pero con Intel dentro del proyecto, la iniciativa deja de parecer solo una extensión del discurso de integración vertical de Musk y empieza a acercarse un poco más a una hoja de ruta industrial creíble.

Para Intel, el beneficio tampoco es menor. Después de años perdiendo terreno frente a TSMC y NVIDIA en la conversación sobre IA y fabricación avanzada, asociarse al proyecto de chips más ambicioso de Musk le permite volver al centro del debate tecnológico. No soluciona de golpe sus problemas de ejecución ni garantiza rentabilidad futura, pero sí le da algo que Intel necesitaba con urgencia: una historia de crecimiento ligada a IA, fabricación puntera y clientes capaces de mover volúmenes enormes. En un mercado donde la narrativa también pesa, Terafab ofrece a Intel una oportunidad que llega en el momento justo.

Preguntas frecuentes

¿Qué es exactamente Terafab?
Terafab es el proyecto anunciado por Elon Musk para levantar un gran complejo de fabricación avanzada de chips en Austin, Texas, con el objetivo de abastecer futuras necesidades de Tesla, SpaceX y su ecosistema de inteligencia artificial y robótica. Reuters lo ha descrito como un proyecto con dos fábricas avanzadas y una meta de 1 TW anual de cómputo.

¿Qué aporta Intel al proyecto Terafab?
Intel ha dicho que aportará su capacidad para diseñar, fabricar y empaquetar chips de ultra alto rendimiento a gran escala. En la práctica, eso la sitúa como uno de los socios industriales clave para hacer viable una parte relevante del proyecto.

¿Intel sustituirá a Samsung, TSMC o NVIDIA en los chips de Tesla y Musk?
No hay ninguna confirmación de eso. Las fuentes públicas indican que Tesla mantiene relaciones con Samsung y TSMC para distintas generaciones de chips, y el anuncio de Intel apunta más a una diversificación estratégica y a una ampliación de capacidad que a una sustitución inmediata de esos socios.

¿Por qué este acuerdo es tan importante para Intel?
Porque Intel Foundry sigue arrastrando pérdidas elevadas y necesita demostrar que puede captar grandes clientes externos. Terafab le ofrece visibilidad, posible volumen futuro y una narrativa de recuperación en semiconductores avanzados y fabricación para IA.

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