La conversación sobre Inteligencia Artificial lleva meses instalada en los comités de dirección, pero hay una realidad menos glamourosa que empieza a pesar más que los “demos”: la infraestructura. Un estudio reciente de Netskope retrata un escenario incómodo para muchas organizaciones: solo el 38 % de los líderes de Infraestructura y Operaciones (I&O) considera que su infraestructura está plenamente equipada para absorber las nuevas exigencias que llegan con la IA, mientras que apenas el 18 % afirma tener completa confianza en contar con el equipo y el presupuesto necesarios para cumplir con expectativas futuras de rendimiento, resiliencia y seguridad.
Ese desajuste, más que una cifra, describe una tensión creciente: la dirección exige velocidad, visibilidad y resultados; los equipos que sostienen el “backstage” tecnológico perciben que el escenario no está preparado para la función.
Expectativas al alza… con recursos que no crecen al mismo ritmo
El informe subraya un cambio de estatus de la infraestructura: deja de ser “mantenimiento” para convertirse en palanca directa de negocio. Cuatro de cada cinco (80 %) responsables de I&O señalan que la infraestructura ya es central para alcanzar objetivos básicos de la organización, y el mismo 80 % afirma que las expectativas de la alta dirección han aumentado en los últimos doce meses.
La presión, además, se personaliza: el 83 % percibe que las exigencias sobre su rol se han intensificado, con un 39 % describiendo ese aumento como “significativo”. El problema es que, en paralelo, la confianza en la capacidad real de ejecución no acompaña. En un contexto donde la IA eleva el listón (capacidad, latencia, datos, seguridad, continuidad), el estudio retrata un patrón clásico: objetivos ambiciosos apoyados sobre arquitecturas heredadas y decisiones fragmentadas.
La IA aparece como catalizador, pero la lista de urgencias viene de antes
Aunque la IA domina el debate, la fotografía es más matizada cuando se pregunta por prioridades inmediatas. Los líderes de I&O sitúan en su “top 3” tareas claramente ligadas a continuidad operativa y modernización:
- Mejorar la seguridad y el rendimiento del acceso remoto/híbrido (43 %)
- Aumentar la visibilidad de operaciones y rendimiento de red (35 %)
- Apoyar la adopción de IA, incluida la IA agéntica (34 %)
En otras palabras: la IA empuja, pero la deuda técnica (acceso remoto, observabilidad, red) sigue reclamando presupuesto y atención. Para una lectura de marketing tecnológico, este punto es relevante: muchas propuestas comerciales fallan cuando prometen “IA” sin atacar los cuellos de botella previos que determinan si esa IA se puede desplegar con fiabilidad y sin fricción.
La brecha con la alta dirección: la infraestructura como “caja negra”
El informe pone nombre a un problema de alineación que no es nuevo, pero que la IA magnifica. Casi dos tercios (63 %) de responsables de I&O se sienten alejados de las conversaciones estratégicas que moldean las decisiones de TI, y un 20 % admite no tener claro cuáles son los objetivos de su CEO o su CIO.
Ese desfase se traduce en un choque de percepciones: la dirección quiere certezas, y el área técnica siente que le piden resultados sin acceso temprano a la planificación. El dato que lo resume es especialmente revelador: el 61 % de los líderes de I&O cree que su CEO se frustra porque la infraestructura no es tan transparente o comprensible como le gustaría.
Aquí la IA añade una capa de urgencia: si la infraestructura ya era compleja (nube, SaaS, trabajo híbrido), la IA introduce flujos nuevos (datos hacia modelos, integración con herramientas, agentes, controles de exfiltración), y eleva la sensibilidad reputacional y regulatoria.
“Rendimiento, resiliencia y seguridad”: el triángulo donde más se nota la distancia
El estudio también recoge un choque directo entre expectativas y realidad percibida. La mayoría de encuestados considera que las exigencias de la dirección sobre:
- rendimiento (55 %)
- resiliencia (58 %)
- seguridad (59 %)
son poco realistas dadas las plataformas actuales.
Además, aunque I&O identifica rendimiento y resiliencia como factores principales que la dirección espera, los propios responsables no se sienten especialmente capaces de “mover la aguja” con seguridad: solo minorías se declaran “muy confiadas” en su capacidad para gestionar rendimiento, visibilidad, coste, seguridad o resiliencia (con la resiliencia como el punto más bajo).
El resultado es una especie de paradoja: se pide proactividad y modernización, pero se opera en entornos donde cada cambio conlleva riesgo y donde, según el informe, más de la mitad siente que el modelo “as-a-service” reduce el control sobre la infraestructura.
Cinco movimientos para “traducir” infraestructura a negocio
El informe plantea una hoja de ruta pensada para reconstruir el vínculo entre I&O y el C-suite, con un enfoque muy pragmático: no se trata de evangelizar tecnología, sino de conectar decisiones técnicas con resultados empresariales. Entre las recomendaciones, destacan cinco líneas:
- Hablar en términos de resultados: agilidad, reducción de riesgo, continuidad y productividad, en lugar de debates puramente tecnológicos (por ejemplo, “ZTNA” como concepto aislado).
- Entrar antes en la planificación estratégica: estar presente cuando se decide una migración, una expansión, una nueva línea de producto o una iniciativa de IA, no cuando ya hay un compromiso público.
- Defender simplicidad y consolidación: evitar “parches” incrementales que, a corto plazo, calman el síntoma pero encarecen el futuro.
- Aportar visibilidad continua: métricas y reporting que conviertan la infraestructura en algo legible para la dirección, reduciendo la percepción de “caja negra”.
- Posicionar I&O como habilitador de una adopción de IA segura y rápida: no como freno, sino como garante de que la IA no se convierte en una fuente de fugas de datos, riesgos operativos o incumplimientos.
Visto desde el prisma de marketing y mercado, estas cinco líneas describen dónde se va a jugar la compra real: menos “features” y más credibilidad operativa (tiempo de despliegue, control, métricas de impacto, y capacidad de gobernanza en entornos híbridos).
Conclusión: la IA ya no es solo un debate de software
La conclusión que deja entrever el estudio es clara: el éxito de la IA en empresa no se decidirá únicamente por el modelo elegido, sino por la capacidad de la organización para industrializarla sin romper lo básico. Y eso empuja a I&O a un rol más político y estratégico: traducir complejidad a decisiones, cuantificar trade-offs y construir confianza en torno a rendimiento, resiliencia y seguridad.
Para muchas compañías, el reto inmediato no es “adoptar IA” como un eslogan, sino ordenar el terreno para que, cuando llegue el caso de uso serio, la infraestructura no sea el cuello de botella.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa realmente que una infraestructura esté “preparada para la IA”?
Implica poder absorber nuevas cargas (cómputo, red, datos) con garantías de rendimiento, resiliencia y seguridad, además de disponer de visibilidad suficiente para gobernar el uso de herramientas y flujos de datos asociados a la IA.
¿Qué KPIs ayudan a explicar infraestructura e IA al comité de dirección sin entrar en jerga técnica?
Métricas de impacto: tiempos de entrega y despliegue, disponibilidad y degradaciones, riesgo operativo (incidentes evitados o mitigados), productividad asociada (tiempo ahorrado), coste total (Opex/Capex) y exposición (datos sensibles, accesos, cumplimiento).
¿Por qué el trabajo híbrido sigue siendo prioritario incluso con la presión de la IA?
Porque el navegador, el acceso remoto y las redes corporativas siguen concentrando gran parte del trabajo real. Si el acceso es frágil o poco visible, la adopción de IA añade complejidad sobre una base inestable.
¿Cuál es el mayor error al modernizar infraestructura “para IA”?
Invertir en iniciativas aisladas (puntos sueltos) sin atacar arquitectura y consolidación: se gana algo a corto plazo, pero se incrementa la complejidad, el coste operativo y el riesgo, justo cuando la organización necesita velocidad y control.
Fuentes:
- Netskope — Crucial Conversations: Line of Sight: Connecting infrastructure decisions to strategic business outcomes