Gartner sitúa la IA agéntica y la ciberseguridad entre las prioridades públicas

La expansión de los agentes de inteligencia artificial, el aumento de las amenazas digitales y la necesidad de renovar las capacidades tecnológicas de los empleados públicos marcarán buena parte de las decisiones de los responsables de tecnología de las administraciones durante 2026 y los próximos años. Gartner identifica estas áreas entre sus principales tendencias para el sector público y advierte de que adoptar nuevas herramientas será insuficiente si los organismos no modifican también procesos, modelos de gobierno y preparación de sus plantillas.

Las claves de las tendencias tecnológicas del sector público en 20 segundos

  • Gartner sitúa la IA agéntica entre las tecnologías que pueden modificar operaciones y servicios públicos.
  • Su despliegue requerirá gobernanza, métricas y revisión de procesos, no únicamente nuevos modelos de IA.
  • La ciberseguridad deberá adaptarse a amenazas apoyadas en IA y preparar la transición hacia criptografía poscuántica.
  • Un 78 % de los responsables públicos encuestados prevé invertir en capacitación de sus empleados para avanzar en sus iniciativas tecnológicas.

Las conclusiones fueron presentadas por Dean Lacheca, vicepresidente y analista de Gartner, durante el IT Symposium/Xpo celebrado en Gold Coast, Australia. La consultora agrupa las tendencias alrededor de tres cambios relacionados entre sí: la incorporación de agentes de IA, una seguridad que necesita adaptarse continuamente y una reorganización de la forma en que las administraciones prestan sus servicios tecnológicos.

No se trata de una predicción de que todas las administraciones adoptarán estas tecnologías al mismo ritmo. Gartner plantea las tendencias como áreas que los responsables públicos deberían evaluar al decidir inversiones y modelos de funcionamiento.

Los agentes de IA empiezan a plantear un problema de gobernanza

La primera tendencia identificada por Gartner es lo que denomina el «efecto dominó» de la IA agéntica.

Los agentes se diferencian de un chatbot convencional porque están diseñados para perseguir objetivos y utilizar herramientas o sistemas externos para completar diferentes pasos de una tarea. Dependiendo de su configuración, pueden consultar información, ejecutar operaciones o coordinar varias acciones con distintos grados de autonomía.

En una administración pública podrían utilizarse para ayudar en tareas internas, desarrollo de software, gestión documental o determinados servicios dirigidos al ciudadano.

Gartner considera que los gobiernos están avanzando desde la experimentación con inteligencia artificial hacia proyectos de mayor escala y que los agentes pueden convertirse en una parte de ese proceso.

La cuestión más delicada aparece cuando un sistema deja de limitarse a redactar o resumir información y empieza a intervenir en procesos administrativos.

Una respuesta incorrecta de un asistente puede ser revisada por una persona antes de utilizarla. Un agente conectado a aplicaciones corporativas puede tener capacidad para ejecutar varias operaciones antes de que se produzca esa revisión.

Por eso la consultora insiste en que el despliegue debe ir acompañado de gobernanza, preparación de los empleados, métricas y rediseño de procesos.

TendenciaCambio que plantea para las administraciones
IA agénticaPasar de pruebas aisladas a sistemas gobernados e integrados en procesos
CiberseguridadSustituir revisiones periódicas por una adaptación más continua
Criptografía poscuánticaPreparar sistemas y datos para una futura transición criptográfica
Plantillas públicasMejorar conocimientos de IA y competencias digitales
Servicios tecnológicosRevisar modelos de funcionamiento y responsabilidades

Gartner recomienda desarrollar planes de IA orientados a resultados y establecer indicadores que permitan comprobar si las inversiones aportan realmente valor.

La distinción es relevante en el sector público. Incorporar un modelo de inteligencia artificial no demuestra por sí mismo que un procedimiento sea más rápido, barato o fiable.

También aparecen cuestiones relacionadas con trazabilidad, supervisión humana, protección de datos, seguridad y responsabilidad sobre las decisiones. Su importancia aumenta cuando la IA participa en servicios que afectan directamente a ciudadanos.

La ciberseguridad deja de funcionar como una revisión periódica

La segunda tendencia está relacionada con una situación menos visible para el ciudadano, pero esencial para la continuidad de los servicios públicos.

Gartner considera que las administraciones necesitan pasar de una seguridad basada principalmente en revisiones periódicas y cumplimiento a una estrategia capaz de adaptarse continuamente a los cambios en las amenazas.

La inteligencia artificial aparece también aquí.

Los atacantes pueden utilizarla para acelerar determinadas tareas, mientras los equipos defensivos recurren a automatización y análisis asistido por IA para detectar y responder a incidentes.

La consultora menciona además dos factores diferentes: las tensiones geopolíticas y la futura llegada de ordenadores cuánticos capaces de afectar a algunos sistemas criptográficos utilizados actualmente.

Eso no significa que la computación cuántica pueda romper hoy de forma generalizada el cifrado utilizado por las administraciones.

El problema es prepararse con suficiente antelación para sustituir algoritmos vulnerables cuando sea necesario, especialmente en sistemas que almacenan información que debe continuar protegida durante muchos años.

Gartner incluye por ello la criptoagilidad y la preparación para criptografía poscuántica entre sus recomendaciones.

La criptoagilidad consiste, de forma práctica, en evitar que una organización quede atrapada en algoritmos criptográficos difíciles de localizar o sustituir. Antes de migrar resulta necesario conocer qué aplicaciones, dispositivos, certificados y protocolos utilizan cada tecnología.

La transición no será simplemente instalar una actualización.

Grandes administraciones pueden acumular durante décadas aplicaciones propias, software de terceros, dispositivos antiguos, certificados, infraestructuras de clave pública y sistemas industriales o especializados. Identificar todas esas dependencias puede convertirse en una tarea considerable.

Gartner recomienda también automatizar operaciones de seguridad cuando resulte posible, mejorar la visibilidad sobre la cadena de suministro digital y reforzar la gestión de riesgos asociados a proveedores y soberanía de los datos.

La modernización tecnológica también depende de los empleados

La tercera tendencia pone menos atención en productos concretos y más en cómo se organizan los departamentos tecnológicos públicos.

Gartner sostiene que la aparición de nuevas tecnologías y la demanda de competencias diferentes obligarán a revisar cómo se prestan los servicios de TI dentro de las administraciones.

La formación aparece como una de las prioridades.

En una encuesta realizada por Gartner en enero de 2026 entre 1.219 CIO y responsables de tecnologías de la información, el 78 % de los participantes procedentes de organismos gubernamentales afirmó que esperaba invertir en sus empleados para avanzar en sus principales iniciativas tecnológicas.

La consultora recomienda priorizar alfabetización en inteligencia artificial, modernización de las capacidades de las plantillas y mayor flexibilidad organizativa.

Esta parte puede resultar menos llamativa que los agentes autónomos, pero condicionará su utilización.

Un empleado que utiliza IA necesita entender no solamente cómo escribir instrucciones para un modelo. También debe saber cuándo comprobar una respuesta, qué información puede introducir, qué tareas no deberían delegarse y cómo detectar resultados que parecen convincentes pero son incorrectos.

Los responsables técnicos necesitarán competencias adicionales para evaluar proveedores, establecer permisos, controlar accesos a los datos y decidir qué operaciones puede ejecutar automáticamente un agente.

La adopción de IA introduce así nuevas responsabilidades además de automatizar algunas tareas existentes.

De los chatbots públicos a agentes conectados con sistemas administrativos

Las tres tendencias señaladas por Gartner terminan convergiendo.

Un chatbot público relativamente sencillo puede responder preguntas utilizando información previamente publicada. Un agente más avanzado podría consultar diferentes sistemas, recuperar información relacionada con un expediente y ayudar a completar un procedimiento.

Ese segundo escenario ofrece mayores posibilidades, pero también aumenta las consecuencias de un error o un acceso incorrecto.

La administración tendría que determinar quién autoriza cada acción, qué información puede consultar el agente, cómo queda registrada su actividad y en qué momento debe intervenir obligatoriamente una persona.

La seguridad tampoco puede añadirse al final del proyecto. Si los agentes tienen acceso a herramientas corporativas, sus credenciales y permisos pasan a formar parte de la superficie que debe protegerse.

De ahí que Gartner reúna inteligencia artificial, ciberseguridad y organización del trabajo dentro de una misma visión.

El cambio que plantea la consultora para 2026 y los siguientes años no consiste simplemente en incorporar más IA a los servicios públicos. La cuestión será decidir dónde puede utilizarse, qué autonomía debe recibir y qué controles necesita cuando empieza a actuar sobre sistemas reales.

Para las administraciones, la dificultad puede estar menos en acceder a los modelos de inteligencia artificial que en adaptar aplicaciones heredadas, datos, procesos, seguridad y empleados para utilizarlos de forma controlada.

Ese trabajo también determinará hasta dónde pueden llegar los agentes. Una administración con información fragmentada, permisos poco definidos y sistemas difíciles de integrar tendrá más dificultades para automatizar procesos que otra que conozca sus datos, mantenga interfaces bien gestionadas y pueda determinar con precisión quién está autorizado a hacer qué.

Por eso las tendencias de Gartner apuntan a una fase diferente de la digitalización pública. La IA continúa ganando presencia, pero su adopción empieza a trasladar la atención desde la demostración tecnológica hacia cuestiones menos visibles: gobernanza, identidad, seguridad, criptografía, integración y capacitación de las personas que tendrán que trabajar con estos sistemas.

vía: gartner

encuentra artículos

newsletter

Recibe toda la actualidad del sector tech y cloud en tu email de la mano de RevistaCloud.com.

Suscripción boletín

LO ÚLTIMO