Fedora está ganando atractivo entre usuarios de Linux que ya no buscan simplemente una distribución fácil de instalar, sino un escritorio actualizado, menos capas de personalización y mayor control sobre cómo se gestionan las aplicaciones. Ubuntu sigue siendo una de las opciones más accesibles del ecosistema, pero Fedora plantea una alternativa interesante para quienes quieren acercarse más a GNOME y disponer antes de determinadas novedades.
Las claves de Fedora y Ubuntu en 30 segundos
- Fedora utiliza Flatpak como una de sus principales vías para distribuir aplicaciones y no instala Snap por defecto.
- Ubuntu apuesta por un ecosistema más conservador y mantiene una integración profunda con Snap.
- Fedora ofrece un GNOME más próximo al proyecto original, mientras Ubuntu añade sus propias extensiones y ajustes.
- SELinux está activado por defecto en Fedora; Ubuntu utiliza AppArmor como sistema de control de aplicaciones.
- Ubuntu mantiene ventaja en facilidad de entrada y compatibilidad con software que se distribuye directamente como
.deb.
La diferencia entre ambas distribuciones no está tanto en lo que pueden hacer como en las decisiones que toman para llegar al mismo objetivo. Las dos sirven para programar, navegar, trabajar con contenedores o utilizar aplicaciones de escritorio, pero ofrecen experiencias distintas en actualizaciones, paquetes, seguridad y configuración.
Para un usuario que pasa varias horas al día delante del terminal y del escritorio Linux, esos detalles terminan teniendo bastante peso.
Fedora quiere darte un Linux más cercano al original
Fedora tiene una característica que se aprecia desde el primer arranque: su escritorio GNOME está menos modificado.
Ubuntu también utiliza GNOME, pero Canonical incorpora extensiones y cambios que modifican bastante la experiencia. El dock, determinados comportamientos del escritorio y otras decisiones visuales forman parte de la identidad de Ubuntu.
Fedora parte de una configuración mucho más próxima al GNOME estándar.
Esto no significa que Fedora sea menos configurable. Al contrario. Un usuario puede instalar extensiones, cambiar el comportamiento del escritorio o añadir un dock en pocos pasos. La diferencia está en cuánto viene decidido antes de que el usuario empiece a personalizar el sistema.
Para desarrolladores que siguen documentación de GNOME o prefieren una interfaz más cercana a la que mantienen sus desarrolladores, Fedora ofrece un punto de partida más limpio.
Ubuntu, por su parte, puede resultar más familiar para quienes prefieren tener una interfaz ya preparada y con determinadas herramientas integradas.
El debate de Snap y Flatpak va más allá del formato
La gestión de aplicaciones es otra de las diferencias que más separan a Fedora y Ubuntu.
Ubuntu ha convertido Snap en una parte importante de su estrategia de distribución de software. Snap permite empaquetar aplicaciones junto con sus dependencias y distribuirlas mediante un formato común.
Fedora apuesta principalmente por RPM y Flatpak.
La diferencia no es únicamente técnica. También afecta al modelo de distribución. La infraestructura de Snap está estrechamente vinculada a Canonical y a la Snap Store, mientras Flatpak permite distribuir aplicaciones desde diferentes repositorios.
Para algunos usuarios, esa diferencia es importante porque encaja mejor con la filosofía abierta y descentralizada tradicional de Linux.
Fedora también puede utilizar Snap. No existe un bloqueo técnico que impida instalar aplicaciones en este formato, pero el sistema necesita añadir snapd.
Para quien ya utiliza Flatpak, esto probablemente no suponga ningún problema. Para quien depende de una aplicación que solo ofrece paquetes Snap, sí puede convertirse en un paso adicional.
Fedora apuesta por actualizar antes
Aquí aparece una de las decisiones más relevantes para cualquier desarrollador.
Fedora suele incorporar software más reciente antes que Ubuntu. Eso puede afectar al escritorio, bibliotecas, herramientas de desarrollo y otros componentes del sistema.
La ventaja es evidente para quienes quieren utilizar nuevas versiones cuanto antes. La desventaja también: una actualización reciente puede traer un problema que todavía no haya sido detectado o solucionado en todas las configuraciones.
Ubuntu adopta un enfoque más conservador. La prioridad es mantener una combinación de estabilidad y compatibilidad durante más tiempo.
El material de partida utiliza Blender para ilustrar esta diferencia. El autor encontró un problema relacionado con GNOME en Ubuntu 25.10 que afectaba a determinadas funciones de Blender y terminó regresando a Ubuntu 24.04.
Desde esa perspectiva, disponer antes de una versión corregida puede hacer que Fedora resulte más atractiva.
Pero la misma filosofía puede jugar en sentido contrario. Un desarrollador que tenga una estación de trabajo crítica puede preferir esperar a que una nueva versión haya pasado por más ciclos de pruebas.
Es la clásica elección entre tener antes las novedades o reducir el riesgo de que una actualización cambie demasiado el comportamiento del equipo.
SELinux frente a AppArmor
La seguridad es otro punto donde Fedora y Ubuntu toman caminos diferentes.
Fedora activa SELinux por defecto. Security-Enhanced Linux permite aplicar políticas de control de acceso que limitan las acciones que pueden realizar procesos y servicios.
Ubuntu utiliza AppArmor como mecanismo de seguridad predeterminado.
El hecho de que Fedora utilice SELinux no convierte a Ubuntu en una distribución insegura. Ambas cuentan con mecanismos de protección integrados y reciben actualizaciones de seguridad.
La diferencia es que Fedora parte de una configuración que aplica SELinux desde el primer momento, algo que puede resultar atractivo para usuarios que quieren acostumbrarse a este modelo de seguridad también en su ordenador de escritorio.
Para un desarrollador que trabaja con servidores, contenedores o servicios que requieren políticas de seguridad específicas, conocer SELinux puede tener además utilidad más allá del escritorio.
Ubuntu tiene una ventaja que sigue siendo difícil de ignorar
Fedora puede ser más atractiva para determinados perfiles técnicos, pero Ubuntu conserva una ventaja práctica: su enorme ecosistema de software.
Muchos proveedores ofrecen directamente paquetes .deb para Ubuntu y Debian. Cuando una aplicación solo publica ese formato, instalarla en Fedora puede requerir buscar un paquete alternativo, utilizar Flatpak o recurrir a otros métodos.
El material de partida cita Amazon WorkSpaces como ejemplo de software distribuido mediante .deb.
La situación también puede aparecer con determinados controladores y herramientas empresariales.
NVIDIA es otro caso señalado en la comparación. La configuración de sus controladores puede requerir algún paso adicional en Fedora, mientras Ubuntu ofrece un proceso más automatizado en determinados escenarios.
Para un usuario experimentado, ejecutar un comando adicional no suele ser un problema. Para alguien que quiere instalar el sistema y empezar a trabajar inmediatamente, sí puede ser una diferencia relevante.
¿Qué distribución encaja mejor con cada usuario?
La comparación se entiende mejor si se separan perfiles.
| Perfil | Mejor encaje |
|---|---|
| Usuario que empieza en Linux | Ubuntu |
| Desarrollador que quiere software reciente | Fedora |
| Usuario que prefiere GNOME cercano al original | Fedora |
Usuario que depende de paquetes .deb | Ubuntu |
| Usuario que quiere Flatpak sin Snap por defecto | Fedora |
| Usuario que busca un sistema conservador | Ubuntu |
| Usuario interesado en SELinux | Fedora |
| Usuario que prioriza una configuración inicial sencilla | Ubuntu |
No son reglas absolutas. Ambas distribuciones permiten modificar buena parte de estos aspectos.
La diferencia está en cuánto trabajo hay que hacer para llegar al entorno deseado.
Un desarrollador que instala Fedora obtiene desde el principio un GNOME relativamente cercano al original, paquetes recientes y SELinux activado. Quien instala Ubuntu encuentra una plataforma muy conocida, una amplia disponibilidad de paquetes .deb y una experiencia especialmente accesible.
Cambiar de distro ya no significa empezar de cero
Hay otra diferencia importante respecto a Windows o macOS: en Linux cambiar de distribución es relativamente sencillo.
El desarrollador puede pasar de Ubuntu a Fedora y mantener muchas de las herramientas que ya utiliza. Git, Docker, editores, lenguajes de programación, navegadores y otras aplicaciones siguen formando parte del mismo ecosistema.
Lo que cambia en buena medida es la forma de instalar y mantener el software.
Ubuntu utiliza apt y Fedora utiliza dnf. Los paquetes también cambian de .deb a .rpm, aunque Flatpak reduce parte de esa diferencia en las aplicaciones de escritorio.
Esa libertad permite probar Fedora sin convertir la decisión en un compromiso permanente.
Si el nuevo entorno no convence, siempre existe la posibilidad de regresar a Ubuntu o probar otra distribución como Debian, Linux Mint, Pop!_OS o Zorin OS.
Esa variedad puede complicar la elección para los recién llegados, pero también es una de las características que hacen atractivo al escritorio Linux.
Fedora no necesita sustituir a Ubuntu para ganar usuarios. Basta con ofrecer una alternativa distinta para quienes prefieren actualizar antes, utilizar un GNOME menos modificado y trabajar con una configuración de seguridad diferente.
Ubuntu sigue siendo una de las mejores puertas de entrada a Linux. Fedora, en cambio, puede resultar más interesante cuando el usuario ya sabe qué espera de su sistema y quiere tener un mayor control sobre cómo se comporta.
Preguntas frecuentes
¿Es Fedora mejor que Ubuntu para desarrolladores?
Depende de las prioridades. Fedora puede encajar mejor con quienes buscan software más reciente, GNOME menos modificado y SELinux activado por defecto. Ubuntu ofrece una experiencia más conservadora y una amplia compatibilidad con software distribuido en .deb.
¿Por qué Fedora no incluye Snap por defecto?
Fedora apuesta principalmente por RPM y Flatpak. Snap puede instalarse posteriormente mediante snapd, por lo que la distribución no impide utilizarlo.
¿Qué diferencia hay entre SELinux y AppArmor?
Son mecanismos de seguridad distintos. Fedora utiliza SELinux por defecto, mientras Ubuntu utiliza AppArmor para aplicar restricciones a aplicaciones y servicios.
¿Ubuntu es más fácil que Fedora?
Para muchos principiantes sí, especialmente por la disponibilidad de paquetes .deb y por determinadas configuraciones de hardware. Fedora también está diseñado para ser accesible, pero puede requerir algún paso adicional en ciertos escenarios.