Europa acelera la “era del dato”: más centros de datos, más control local y conexiones preparadas para el mundo postcuántico

La fiebre por la infraestructura digital está dejando de ser un asunto de nicho para convertirse en un tema de estrategia nacional y empresarial. En 2026, los centros de datos ya no se entienden solo como “naves llenas de servidores”, sino como piezas críticas de soberanía, competitividad y seguridad. Y la fotografía del momento muestra tres fuerzas empujando a la vez: consolidación (compras y concentración de operadores), expansión (nuevas ubicaciones con acceso a energía) y blindaje (criptografía post-cuántica y resiliencia para datos sensibles).

El cambio también se nota en el dinero. El último Global Investor Outlook 2026 de Colliers describe un regreso del apetito inversor, con instituciones volviendo a entrar en mercados y un impulso claro en sectores como oficinas, industrial y, de forma destacada, centros de datos. Según el informe, entre el primer y el tercer trimestre de 2025 los data centers concentraron el 31 % de los fondos captados, un dato que retrata hasta qué punto se han convertido en un activo “core” del mundo digital.

Noruega: consolidación con bandera y “calor útil” como argumento

Una de las señales más interesantes del nuevo ciclo está en el norte de Europa. Skygard —una ‘joint venture’ con propietarios vinculados a telecomunicaciones, energía e inversión— ha anunciado la compra de dos centros de datos ya operativos en el área de Oslo (OSL3 y OSL5), hasta ahora en manos de Orange Business Services Norway. La operación combina lo que el mercado está premiando: capacidad existente, equipo con experiencia operativa y base de clientes, más un plan de desarrollo para crecer en la región.

La narrativa de “control local” pesa especialmente en Noruega, donde muchas empresas llevan tiempo elevando el listón de exigencia en seguridad, regulación y resiliencia. En esa misma lógica se encuadra OSL1, el nuevo centro de datos que Skygard desarrolla en Økern (Oslo): un proyecto pensado para cargas de alto rendimiento, con foco en eficiencia energética y recuperación de calor. Sobre el papel, el plan incluye reutilizar parte de la energía térmica sobrante para calefacción urbana, conectando el data center con necesidades reales de la ciudad y reforzando el relato de sostenibilidad más allá del marketing.

El mensaje de fondo es claro: en un entorno donde la demanda de IA dispara consumo y densidad de cómputo, la discusión deja de ser solo “cuántos megavatios”, y pasa a ser “qué haces con ellos” y “cómo reduces el impacto”. Noruega está empujando un modelo donde el crecimiento se compra (capacidad ya construida) y se legitima (eficiencia, calor residual, control nacional).

España: nuevas ubicaciones y la carrera por la energía (y por la latencia)

En España, el mapa de centros de datos sigue expandiéndose hacia territorios que hace pocos años no figuraban en los planes de los hiperescalares. En Aragón, se está moviendo ficha con proyectos de gran consumo eléctrico y orientación a inteligencia artificial. En ese contexto, distintas informaciones apuntan a que Amazon Web Services (AWS) ha puesto el foco en La Puebla de Híjar (Teruel) para levantar un gran complejo ligado a cargas de IA, con una opción de compra sobre unas 70 hectáreas y 100 MW de potencia garantizada, con obras previstas a partir de otoño de 2027.

Más allá del titular, la clave está en lo que subraya el propio sector: sin energía disponible y sin plazos realistas de acceso a red, los anuncios no se convierten en racks. Y, a la vez, sin proximidad (latencia) y sin puntos de presencia sólidos, la IA aplicada a negocio y administración pública pierde parte de su valor. Por eso Aragón —con suelo, accesos y músculo energético— aparece cada vez más como un “tablero” donde se decide la capacidad real de España para alojar cargas intensivas.

La otra cara del boom: proteger lo que viaja entre centros de datos

Si construir es una parte del problema, conectar de forma segura es la otra. Telefónica ha presentado un servicio de “Interconexión CPDs” que incorpora criptografía post-cuántica para proteger las comunicaciones entre centros de datos y sedes corporativas. El objetivo es adelantarse a un riesgo que ya preocupa a industrias reguladas: el escenario Store Now, Decrypt Later, donde un atacante intercepta y almacena hoy tráfico cifrado para intentar descifrarlo en el futuro con capacidades cuánticas.

El anuncio sitúa el debate en un terreno más práctico: no basta con tener un data center moderno; hay que asegurar las autopistas por las que circulan historiales médicos, contratos, patentes o datos financieros. Telefónica plantea opciones basadas en criptografía post-cuántica (PQC) y compatibilidad con esquemas de distribución cuántica de claves (QKD), apuntando a una transición que, previsiblemente, convivirá durante años con sistemas clásicos mientras empresas y administraciones actualizan protocolos, equipos y políticas de seguridad.

Un mismo patrón: más inversión, más regulación, más exigencia

A escala europea, el patrón se repite con matices. Colliers describe un giro hacia estrategias de inversión más activas, con casi la mitad de los inversores inclinándose por inversiones directas y cuentas segregadas (separate accounts), buscando control y gestión del riesgo. En paralelo, el informe también enfatiza el crecimiento del sector data center impulsado por tecnología e IA, pero advierte del choque con dos límites: energía y sostenibilidad.

Ese doble límite explica por qué algunos mercados se mueven hacia la consolidación (comprar centros existentes, como en Oslo) mientras otros buscan nuevas ubicaciones con potencia disponible (como en Aragón). Y explica también por qué la seguridad —incluida la “confidencialidad a futuro” frente a la computación cuántica— empieza a figurar en la conversación comercial como un requisito estructural, no como un extra.


Preguntas frecuentes

¿Qué es la criptografía post-cuántica y por qué importa en interconexión de data centers?

La criptografía post-cuántica (PQC) agrupa algoritmos diseñados para resistir ataques de ordenadores cuánticos. Es especialmente relevante en enlaces entre centros de datos y sedes corporativas, donde circulan datos críticos que podrían ser interceptados hoy y descifrados en el futuro.

¿Por qué los centros de datos de IA buscan ubicaciones con “potencia garantizada”?

Las cargas de inteligencia artificial requieren altas densidades de cómputo y energía estable 24×7. Sin acceso asegurado a megavatios disponibles y plazos claros de conexión a red, un proyecto puede quedarse atascado aunque tenga suelo y permisos.

¿Qué aporta la reutilización del calor residual en un centro de datos?

Permite convertir parte de la energía térmica sobrante en calefacción urbana o usos industriales, mejorando la eficiencia del sistema y reforzando la sostenibilidad real del proyecto, especialmente en ciudades con redes de distrito térmico.

¿Por qué está creciendo la consolidación de operadores de data centers en Europa?

Porque comprar capacidad ya operativa reduce tiempos de entrada al mercado, evita parte del riesgo de permisos y energía, y permite sumar equipos con experiencia. En un entorno de demanda acelerada, el “tiempo” se ha convertido en un activo casi tan valioso como el suelo o los megavatios.

Fuentes:

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