Son muchas las ocasiones en las que se produce algún tipo de fuga de información dentro de las empresas. Esto se traduce en pérdidas millonarias, lo que puede suponer un importante problema para cualquier compañía. Conscientes de esta situación, es normal que las empresas estén dedicando mayores esfuerzos en mejorar la seguridad, de ahí que cada vez sea más habitual contratar barridos electrónicos de sus instalaciones sensible.

Un problema que no ha parado de crecer

Fuente: informatico-forense

Hasta ahora los casos más habituales estaban relacionados con los carteles de precios, el conocimiento de información estratégica sobre proveedores, la detección de contratos amañados, la protección de datos de infraestructuras críticas, las acciones medioambientales y la actividad de las empresas cotizadas en Bolsa.

Sin embargo, con la evolución de la tecnología, las empresas, tanto pymes como grandes compañías, están incrementado la detección preventiva de micrófonos ocultos para evitar que datos o conversaciones confidenciales durante un comité ejecutivo o un consejo de administración puedan ser grabadas y pasadas a la competencia.

La detección de escuchas mediante micrófonos o cámaras espíay el hallazgo de líneas telefónicas intervenidas, que puede ser una solaextensión de centralitao la propia línea delteléfono móvil, no es precisamente una tarea para aficionados. Los profesionales que se ocupan de realizar estos barridos son normalmente detectives privados, aunque, conocido el intrusismo en esta profesión, en los últimos tiempos existe una nueva calificación para estos profesionales que se han especializado en TSCM, esto es, en Técnicas de Vigilancia Contra Medidas.

Un duro trabajo tras los barridos electrónicos

Fuente: ayressecurity

Cuando hablamos de barridos electrónicos, no lo estamos haciendo de una tarea simple, sino que se trata de un trabajo concienzudo para acabar con cualquier dispositivo que pueda servir para robar información. Por ejemplo se suele realizar un registro físico de toda la instalación para localizar todo tipo de dispositivos pasivos, o analizar el espectro radioeléctrico. En algunos casos, se instala anuladores de grabación que generan ruido no audible y que interfieren en la reproducción del audio.

Estas auditorías TSCM también pueden incluir el rastreo de micrófonos en vehículos, la localización de sistemas GPS ocultos y el barrido en embarcaciones y aeronaves. Durante la detección se investigan diversos rangos de radiofrecuencias y es posible también instalar equipos de contramedidas que, por ejemplo, generando ruido no audible para la persona, impiden entender las conversaciones realizadas en un espacio protegido.

Según Espiamos.com, la venta de estos equipos ha crecido en los últimos meses un 4%, aunque los precios suelen variar mucho. Un detector no lineal para localizar los semiconductores eléctricos de grabación puede costar entre 8.000 y 50.000 euros en función de su sofisticación. Otros dispositivos que se comercializan mucho en España son los detectores de cámaras ocultas cuyo precio oscila desde los 150 € hasta los 15.900 € como el dispositivo Splas-2P que permite localizar lentes a una distante de 1.000 metros.

Principales causas de barridos electrónicos

  • Fuga de informacion sensible
  • Empleados deshonestos
  • Proteccion de infraestrucuras criticas
  • Empresas cotizadas en bolsa
  • Pymes con problemas
  • Contratos amañados
  • Acoso en la empresa
  • Cambios de gobienbo en la admon. Pública
  • Investigación cientifica
  • Investigación farmacéutica
  • Filtraciones a la prensa
  • Registro de patentes
  • Campañas de reputación
  • Cartel de precios

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