El Gobierno plantea 100 Mb universales y descuentos sociales en telecomunicaciones

El Gobierno ha puesto en audiencia pública el nuevo Reglamento del Servicio Universal de Telecomunicaciones, una reforma con la que quiere elevar la conexión mínima garantizada de 10 Mbps a 100 Mbps, ampliar la protección social para hogares vulnerables y cambiar el modelo de prestación que ha estado en manos de Telefónica durante más de dos décadas. Si el texto sale adelante en los términos planteados, el nuevo régimen entrará en vigor el 1 de enero de 2027 y España se convertiría, según el Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública, en el primer país de Europa en incluir esa velocidad dentro del servicio universal.

La reforma no es menor, porque el servicio universal ya no se concibe como una red de seguridad casi simbólica, sino como una herramienta para garantizar conectividad básica real allí donde el mercado no llegue en condiciones razonables. El Ministerio sostiene que la mejora es posible por el nivel de despliegue de la fibra óptica, las redes 5G y la evolución del satélite, y añade que el nuevo marco pretende reforzar la libertad de elección del usuario al obligar a todos los operadores a ofrecer este servicio dentro de su ámbito de cobertura, en lugar de descansar en un único prestador designado.

Hasta ahora, el servicio universal ha tenido un peso más bien residual en España. La velocidad mínima vigente se sitúa en 10 Mbps, claramente por debajo de las prestaciones que hoy se consideran normales en el acceso doméstico a internet. El objetivo del nuevo reglamento es corregir esa brecha y consolidar una cobertura mínima mucho más cercana a la realidad actual del consumo digital, en un momento en que trabajar, estudiar, acceder a servicios públicos o usar plataformas audiovisuales exige bastante más capacidad que hace solo unos años.

Todas las telecos con cobertura suficiente tendrán que ofrecerlo

Uno de los cambios más importantes del texto es que desaparece en la práctica el modelo tradicional de un solo operador nacional encargado del servicio universal. El Ministerio explica que, dado el grado de desarrollo de las redes en España, la obligación pasará a recaer sobre todos los operadores que ya presten 100 Mbps o más en una determinada zona. De esta forma, el usuario podrá elegir entre varias compañías si vive en un área donde exista esa cobertura. En el resto del territorio, el Ministerio podrá designar, de forma directa o mediante licitación, a uno o varios operadores para cubrir las zonas donde el mercado no llegue por sí solo. Distintos medios especializados añaden que, en ese supuesto, el coste se financiaría entre los operadores con una facturación superior a 100 millones de euros.

La propuesta también ensancha el perímetro de beneficiarios. No solo los consumidores particulares podrán exigir la prestación del servicio universal, sino también microempresas, pequeñas y medianas empresas y organizaciones sin ánimo de lucro, según recogen los detalles del proyecto publicados por prensa especializada. Ese punto refuerza la idea de que la conectividad mínima ya no se considera solo una cuestión doméstica, sino también una condición de actividad económica y social en amplias zonas del país.

En la práctica, esto acerca el servicio universal a una lógica mucho más competitiva. Hasta ahora, muchos usuarios ni siquiera sabían que existía esta posibilidad o la asociaban a una solución de último recurso con prestaciones muy limitadas. Con el nuevo esquema, el Gobierno quiere que la garantía legal de acceso deje de parecerse a una excepción residual y se convierta en un derecho más útil, más visible y, sobre todo, más alineado con el nivel tecnológico actual.

Más protección social y más accesibilidad

La otra gran pata de la reforma está en el precio. El Ministerio ha confirmado que todos los operadores deberán ofrecer un descuento de al menos el 25 % sobre sus tarifas a usuarios con rentas bajas. Además, el proyecto amplía el colectivo potencial de beneficiarios al incluir a las personas que perciben el Ingreso Mínimo Vital, un grupo que ronda los 800.000 hogares. El mensaje político es claro: no basta con garantizar que la conexión exista; también hay que procurar que sea asequible para quienes más dificultades tienen para pagarla.

La accesibilidad también gana peso. El reglamento propone que todos los operadores dispongan de una oferta suficiente de terminales adaptados para personas con discapacidad y fija que los operadores y las plataformas 112 deberán contar, antes de junio de 2027, con la funcionalidad de Texto en Tiempo Real (RTT). Se trata de una herramienta que permite escribir y leer texto en pantalla durante el transcurso de una llamada y que resulta especialmente útil para personas con dificultades auditivas o del habla.

Ese enfoque refuerza una idea que ha ido ganando terreno en la regulación digital europea: el acceso a las telecomunicaciones no debe medirse solo en cobertura geográfica, sino también en capacidad de uso efectivo por parte de colectivos con necesidades especiales. En ese sentido, el nuevo reglamento no solo persigue más velocidad, sino una prestación más inclusiva y más cercana a lo que hoy se considera un servicio básico de ciudadanía.

Satélite, 5G y fibra: una garantía más amplia, pero no idéntica para todos

Aunque el anuncio oficial se centra en la subida a 100 Mbps, el detalle técnico del borrador confirma que esa garantía puede sostenerse con distintas tecnologías. El precedente más claro está en Conéctate35, el programa ligado a UNICO Demanda Rural y adjudicado a Hispasat, que ofrece internet por satélite en todo el territorio español a un precio máximo de 35 euros al mes y que, según distintas referencias públicas, seguirá vigente hasta diciembre de 2027. La lógica del nuevo reglamento apunta precisamente a una continuidad de esa cobertura universal, pero ya integrada en un marco más amplio y permanente.

Los detalles publicados por medios especializados sobre el borrador apuntan a que esos 100 Mbps universales podrían venir acompañados de una subida bruta de 5 Mbps y una latencia máxima media de 690 milisegundos, unas cifras muy alejadas de la experiencia habitual de la fibra, pero compatibles con tecnologías como el satélite geoestacionario. Eso significa que el servicio universal no será necesariamente homogéneo en experiencia de uso: la velocidad mínima podrá estar garantizada, pero no siempre con la misma calidad real de respuesta según la tecnología disponible en cada zona.

Aun así, el salto regulatorio es significativo. España pasa de considerar suficiente un acceso muy limitado a plantear una conectividad mínima de 100 Mbps como derecho garantizado. Para el usuario urbano quizá no parezca una revolución, porque muchas ofertas comerciales superan ya con holgura esa cifra. Pero en el ámbito rural, en zonas aisladas o entre hogares vulnerables, la diferencia puede ser enorme. Y también lo será para pequeños negocios o entidades sociales que, hasta ahora, seguían moviéndose con conectividad insuficiente o demasiado cara.

Preguntas frecuentes

¿Está ya aprobado el nuevo servicio universal de 100 Mbps?
Todavía no. El Ministerio ha abierto la audiencia pública del proyecto de Real Decreto, por lo que se trata de una propuesta normativa en tramitación, no de una medida ya plenamente en vigor.

¿Desde cuándo se aplicaría el nuevo reglamento?
La previsión oficial es que el nuevo régimen entre en vigor el 1 de enero de 2027.

¿Todas las operadoras estarán obligadas a ofrecer estos 100 Mbps?
Sí, pero dentro de su zona de cobertura y siempre que ya presten servicios de al menos 100 Mbps en esa área. Donde eso no ocurra, el Ministerio podrá designar a uno o varios operadores para cubrir el servicio universal.

¿Habrá descuentos para hogares con menos recursos?
Sí. El proyecto obliga a todos los operadores a aplicar un descuento de al menos el 25 % a usuarios con rentas bajas e incluye entre los potenciales beneficiarios a los perceptores del Ingreso Mínimo Vital.

fuente: bandaancha.eu

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