El Atlas de la IA en España, publicado en agosto de 2026, reúne en 33 páginas las principales iniciativas públicas y los indicadores que el Gobierno utiliza para describir la evolución de la inteligencia artificial (IA) en el país. El documento sitúa a España en la séptima posición mundial del Global AI Vibrancy Ranking de Stanford y destaca avances en adopción, formación, contratación pública, modelos abiertos, supercomputación y semiconductores.
Las claves del Atlas de la IA en España en 20 segundos
- España aparece 7.ª en el ranking global de actividad en IA de Stanford.
- El 44,2 % de la población en edad de trabajar utiliza IA generativa, según el indicador citado por el Atlas.
- El 21,1 % de las empresas españolas de 10 o más empleados declara utilizar IA.
- ALIA, las factorías de IA, la supercomputación y los programas de formación forman parte de la infraestructura pública descrita.
- El documento identifica como siguiente reto convertir estas capacidades en productividad, servicios públicos y soberanía tecnológica.
El informe funciona como una fotografía del ecosistema español y, al mismo tiempo, como un inventario de las políticas públicas desplegadas alrededor de la IA. El propio documento divide esa estrategia en varias capas: derechos, formación, sector público, empresas, industria e infraestructura. Por debajo aparece una idea transversal, el llamado SpainStack, con el que el Gobierno estructura las capacidades tecnológicas y de soberanía digital del país.
El Atlas fue presentado por el Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública y figura desde el 8 de septiembre en el Portal de la Transparencia. El Consejo de Ministros ya había incluido su presentación entre los asuntos tratados el 25 de agosto.
España gana presencia en IA, pero la adopción empresarial todavía tiene margen
Uno de los datos más llamativos del documento es la posición que atribuye a España en los indicadores internacionales. El Atlas recoge la 7.ª posición global en el Global AI Vibrancy Ranking de Stanford HAI, mientras que coloca al país en la sexta posición mundial en adopción de IA generativa entre la población en edad de trabajar, con un 44,2 %. También recoge una cuarta posición mundial en demanda de talento especializado en IA, equivalente al 3,31 % de las ofertas de empleo analizadas.
Estos indicadores no proceden todos de una única medición. El anexo del Atlas combina datos de Stanford HAI, Microsoft AI Economy Institute, Eurostat, Instituto Nacional de Estadística (INE), Comisión Europea, Dealroom y otras fuentes. El propio documento advierte de que algunas cifras no son directamente comparables debido a diferencias metodológicas. Por ejemplo, el porcentaje de empresas de 10 o más empleados que utilizan IA aparece como un 20,3 % en Eurostat y un 21,1 % en el INE para 2025.
La cifra empresarial es especialmente útil para entender la distancia entre disponibilidad tecnológica y adopción. El Atlas señala que el 21,1 % de las empresas españolas de 10 o más empleados utilizaba IA en 2025, con un incremento del 8,7 % respecto a la medición anterior que recoge el documento. El dato coloca el foco en las empresas, especialmente en las pequeñas y medianas, como uno de los espacios donde la siguiente fase de adopción tendrá que traducirse en usos concretos.
Para ese objetivo, el informe recopila programas como Kit Digital, Kit Consulting, Acelera Pyme, RedIA y las Cadenas de Valor de IA. Según el Atlas, Kit Digital y Kit Consulting han acumulado más de 1 millón de ayudas y cerca de 4.000 millones de euros. RedIA y RedIA Salud han movilizado 180 millones para proyectos de desarrollo experimental, prototipos y validación de soluciones de IA.
Del talento a los modelos propios y la supercomputación
La segunda gran pieza del Atlas es la formación. El documento cifra en más de 3.000 millones de euros la inversión del Plan Nacional de Competencias Digitales y habla de cerca de 6 millones de formaciones gratuitas. También contabiliza 83.437 cursos en marcha.
A esto se suma un programa específico para profesionales colegiados, con 200 millones de euros de presupuesto y un objetivo de formación de hasta 80.000 profesionales. En el momento recogido por el informe habían recibido formación 10.899 personas.
La formación especializada también se está extendiendo por la Formación Profesional y las universidades. El Atlas recoge nuevos cursos de especialización en IA y Big Data y señala que la oferta universitaria de grados y másteres relacionados con inteligencia artificial y ciencia de datos ha seguido creciendo.
Otro programa, Construyendo la Generación de IA, cuenta según el documento con 374 contratos predoctorales, posdoctorales y técnicos, asociados a una dotación de 120 millones de euros. El objetivo declarado es reforzar la disponibilidad de investigadores y especialistas en áreas relacionadas con la IA.
En la capa de infraestructura aparece uno de los elementos tecnológicos más propios de la estrategia española: ALIA, una familia de modelos abiertos, pública y estatal, entrenada en español y con al menos un 20 % de sus datos en lenguas cooficiales, según el Atlas. El documento recoge casos de uso en administraciones y organismos públicos, además de proyectos relacionados con ayuntamientos y la Alhambra.
La infraestructura de cálculo también ocupa un espacio destacado. España cuenta, según el informe, con dos factorías de IA aprobadas: las vinculadas al Barcelona Supercomputing Center-Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS) y al Centro de Supercomputación de Galicia (CESGA). El Atlas señala además el refuerzo de la Red Española de Supercomputación (RES) con más de 63 millones de euros y 14 nodos distribuidos por el territorio.
El documento conecta estas capacidades con una estrategia tecnológica más amplia. En el denominado SpainStack aparecen capas dedicadas a materiales y energía, chips, redes, internet de las cosas, cloud, software y, en la parte superior, datos e inteligencia artificial.
Ese planteamiento explica por qué el Atlas dedica espacio a semiconductores, fotónica, microelectrónica, computación cuántica y centros de datos. La inteligencia artificial necesita modelos y software, pero también capacidad de cálculo, redes, almacenamiento, chips y acceso a datos.
La Administración quiere utilizar la IA como campo de pruebas
El sector público ocupa otra de las seis grandes áreas del documento. Entre las iniciativas destaca GobTechLab, que recoge 19 casos de uso para experimentar con IA dentro de la Administración General del Estado.
Los proyectos incluyen asistentes inteligentes, gestión documental, búsqueda y análisis de conocimiento jurídico o científico y sistemas de apoyo a la decisión. El objetivo declarado es probar soluciones sobre problemas concretos de la Administración antes de extenderlas a otros organismos.
También aparece una Plataforma Soberana de IA para la Administración, concebida como infraestructura común para utilizar modelos bajo control público. El Atlas la relaciona con la protección de datos sensibles, la auditoría, la trazabilidad y la posibilidad de compartir capacidades de computación, datos y modelos entre organismos.
La dimensión regulatoria ocupa igualmente un espacio importante. España creó la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial (AESIA) y puso en marcha un sandbox regulatorio de IA que el documento identifica como el primero de la Unión Europea. Este entorno contó con 12 sistemas de IA de 12 empresas y dio lugar a 16 guías de apoyo con buenas prácticas, según el Atlas.
El Gobierno también ha impulsado un Proyecto de Ley Orgánica para el Buen Uso y la Gobernanza de la IA. Al tratarse de un proyecto normativo, sus previsiones deben distinguirse de las medidas que ya están en vigor. El documento señala entre sus objetivos la organización de la gobernanza nacional, la identificación de autoridades competentes y el establecimiento de determinados regímenes de autorización y sanción.
La actividad pública no se limita a la regulación. El Atlas recoge 187 contratos públicos relacionados con IA entre 2013 y 2024, cifra con la que sitúa a España en la tercera posición mundial del indicador citado. También señala que España ocupa la primera posición mundial en menciones a la IA dentro de procedimientos legislativos entre 2016 y 2024, según Stanford HAI.
La gran apuesta pendiente está en la escala
El apartado industrial muestra hasta qué punto la estrategia española intenta extenderse más allá de los modelos y las aplicaciones. El Atlas recoge inversiones de la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT), el PERTE Chip, el fondo Next Tech y proyectos relacionados con microelectrónica, fotónica y nuevos materiales.
En el ámbito europeo, España participa además en la European Tech Champions Initiative (ETCI) con una aportación de 700 millones de euros, según el documento. El Atlas cifra en más de 10.000 millones los recursos movilizados por esta iniciativa para scale-ups europeas.
La infraestructura prevista para los próximos años incluye además una candidatura española a una gigafactoría europea de IA. El Atlas habla de una posible inversión público-privada superior a 4.000 millones de euros. Se trata de una candidatura y de una previsión de inversión, no de una infraestructura ya operativa.
El mismo matiz se aplica al resto de iniciativas que todavía están en desarrollo. El documento mezcla capacidades ya operativas con programas en ejecución, proyectos en desarrollo y objetivos futuros, por lo que la fotografía de agosto de 2026 no equivale a un inventario de infraestructuras completamente terminadas.
El Atlas de la IA en España deja así una lectura tecnológica bastante concreta. El país ha construido una red de programas de formación, financiación empresarial, modelos abiertos, supercomputación, regulación e infraestructura que el Gobierno presenta como una estrategia integral. Los indicadores utilizados muestran una adopción relevante de la IA y una posición internacional destacada en varias métricas, aunque también reflejan que una parte importante del tejido empresarial todavía no utiliza estas tecnologías.
El propio informe identifica el siguiente reto: convertir las capacidades acumuladas en crecimiento económico, mejores servicios públicos y mayor soberanía digital nacional y europea. Esa transición dependerá menos de la existencia de programas individuales y más de su capacidad para traducirse en proyectos empresariales, investigación, infraestructura operativa y usos efectivos de la IA.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el Atlas de la IA en España?
Es un informe del Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública que recopila indicadores e iniciativas relacionadas con la inteligencia artificial en España. Su edición de agosto de 2026 analiza derechos, formación, sector público, empresas, industria e infraestructura.
¿Qué posición ocupa España en IA según el Atlas?
El documento recoge la séptima posición mundial de España en el Global AI Vibrancy Ranking de Stanford. También incluye otros indicadores internacionales sobre adopción, talento, contratación pública e infraestructura.
¿Cuántas empresas españolas utilizan IA?
El Atlas recoge un 21,1 % de empresas españolas de 10 o más empleados que utilizaban IA en 2025 según el INE. Eurostat ofrece para ese mismo indicador un 20,3 %, una diferencia que el informe atribuye a las metodologías de muestreo.
¿Qué es ALIA?
ALIA es una familia de modelos abiertos, pública y estatal, entrenada principalmente en español y con presencia de lenguas cooficiales. El Atlas la sitúa como una de las infraestructuras públicas de IA desarrolladas dentro de la estrategia española.