En Davos, durante el Foro Económico Mundial, el consejero delegado de NVIDIA, Jensen Huang, insistió en una idea que está reordenando prioridades en todo el sector: la Inteligencia Artificial no es solo una carrera de chips y modelos, sino un despliegue de infraestructura que depende, capa a capa, de algo tan básico como la energía y los sistemas eléctricos. En su intervención, Huang describió la IA como una “plataforma” compuesta por varias capas que deben escalar al mismo tiempo, empezando por la energía y continuando por chips, centros de datos en la nube, modelos y aplicaciones.
Ese cambio de narrativa —de “quién tiene la GPU más potente” a “quién es capaz de alimentar y refrigerar la próxima generación de centros de datos”— está elevando el perfil de compañías especializadas en electrónica de potencia y gestión térmica. Entre ellas, Delta Electronics, con sede en Taiwán, aparece cada vez más en conversaciones de mercado por su posición en fuentes de alimentación, distribución eléctrica de alta eficiencia y soluciones de refrigeración para centros de datos.
Del chip a la toma de corriente: la nueva economía de la IA
El avance de la IA generativa y de los sistemas de entrenamiento e inferencia a gran escala está provocando un fenómeno conocido en la industria: los centros de datos ya no se planifican solo por metros cuadrados o por número de racks, sino por capacidad eléctrica disponible, limitaciones de red y viabilidad de refrigeración. La consecuencia es que el “valor” de la infraestructura se desplaza hacia proveedores capaces de resolver lo que antes era un capítulo casi invisible: cómo entregar más potencia, de forma estable y con pérdidas mínimas, dentro de la sala.
Esa dinámica se percibe tanto en el discurso público de las grandes tecnológicas como en las especificaciones técnicas que empiezan a dominar el debate: arquitecturas de alimentación más centralizadas, diseños pensados para mayor densidad y un mayor protagonismo de la refrigeración líquida, no solo como opción “premium”, sino como requisito para cargas intensivas de IA.
Delta Electronics: el proveedor que quiere estar “del grid al chip”
Delta se presenta como un actor global en soluciones de alimentación y gestión térmica, con una oferta que cubre desde componentes de potencia hasta infraestructura de centros de datos. En sus materiales corporativos, la compañía subraya precisamente esa ventaja de integración: combinar experiencia en electrónica de potencia con capacidades en refrigeración para construir soluciones más eficientes para entornos de alta densidad.
La pista más clara de por qué el mercado mira a Delta está en el peso creciente de la IA en sus líneas de negocio. Según datos recogidos por la prensa taiwanesa, durante los tres primeros trimestres de 2025, las fuentes de alimentación relacionadas con IA representaron un 23 % de los ingresos totales de la compañía, y las PSUs para servidores de IA llegaron a suponer alrededor del 50 % del negocio de fuentes para servidores en ese periodo.
En paralelo, la empresa ha venido vinculando su hoja de ruta a tendencias que encajan con el salto de potencia de la IA: soluciones avanzadas de alimentación, productos de alta tensión y tecnologías de disipación de calor como palanca comercial para 2026.
Alta tensión y eficiencia: HVDC y el salto a 800 V como tendencia industrial
Uno de los debates técnicos que se está filtrando a medios generalistas es el de HVDC (corriente continua de alta tensión) para centros de datos, impulsado por la necesidad de reducir pérdidas y simplificar la conversión de energía en entornos con consumos crecientes. En ese terreno, Delta ha mostrado propuestas concretas.
En su comunicación técnica para el ecosistema OCP (Open Compute Project), la compañía describió soluciones para entornos ±400 VDC, con sistemas escalables que pueden alimentar cargas IT de hasta 2,4 MW y con eficiencias anunciadas de hasta 98 % en su sistema de potencia “in-row”.
Además, Delta ha señalado que está desarrollando productos orientados a una estructura de 800 V en corriente continua (HVDC), con planes de producción a gran escala durante la segunda mitad de 2026, en línea con la evolución de arquitecturas de alimentación para grandes proveedores cloud.
La lectura del sector es directa: si la IA es una expansión de infraestructura, la ventaja competitiva no reside únicamente en el rendimiento computacional, sino en la capacidad de entregar potencia con eficiencia, controlar el calor resultante y hacerlo con una fiabilidad que permita operar 24/7.
Refrigeración líquida: del “extra” al requisito para IA
El otro gran vector que está reordenando la cadena de valor es la refrigeración. Delta afirma disponer de un portfolio que incluye soluciones de aire y de líquido enfocadas a centros de datos empresariales, colocation, hiperescala y cargas HPC/IA, apoyándose en su escala como fabricante de ventiladores y en su especialización en gestión energética.
En el escaparate de OCP 2025, la compañía detalló CDUs (coolant distribution units) con capacidades de 300 kW para configuraciones liquid-to-air, así como sistemas in-row liquid-to-liquid con hasta 2 MW de capacidad para centros de datos de IA de nueva construcción, además de otros componentes (placas frías y CDUs en rack).
En términos sencillos, esto refleja la dirección del mercado: a medida que aumentan las densidades y el coste de la energía, la refrigeración deja de ser un “coste operativo” y se convierte en un elemento de diseño que condiciona qué se puede desplegar y dónde.
El giro de mercado: por qué “potencia” empieza a cotizar como narrativa de IA
La frase de Huang sobre el “mayor despliegue de infraestructura de la historia” no es solo un titular. Es una guía de inversión y estrategia industrial. Si la IA obliga a construir más centros de datos, renovar redes eléctricas y acelerar la eficiencia energética, el foco se desplaza hacia empresas que venden lo que el ecosistema necesita para que la computación sea posible: conversión de potencia, distribución, respaldo, refrigeración y control.
En esa lógica, Delta compite en una categoría que podría describirse como “picos y palas” de la IA: no produce GPUs, pero suministra partes del sistema sin las cuales las GPUs no sirven. Y en un contexto donde la disponibilidad de energía y la capacidad de refrigeración limitan el despliegue, la ventaja ya no se mide únicamente por “más cómputo”, sino por “más cómputo por vatio” y por capacidad de operación estable.
El reto, sin embargo, también está definido: estándares eléctricos que evolucionan, presión por eficiencia, competencia global y la necesidad de ejecutar a escala industrial en una cadena de suministro que, en IA, se está tensionando en múltiples frentes.
Preguntas frecuentes
¿Por qué se habla tanto de HVDC (800 V) en centros de datos de Inteligencia Artificial?
Porque la adopción de arquitecturas de corriente continua de alta tensión busca reducir pérdidas de conversión y facilitar el suministro de potencia en entornos de alta densidad, donde la eficiencia eléctrica se vuelve un factor crítico.
¿Qué es un CDU (Coolant Distribution Unit) y por qué es clave en IA?
Un CDU es un sistema que gestiona el circuito de refrigeración líquida (caudal, intercambio térmico y distribución). En cargas de IA, ayuda a evacuar calor de forma más eficiente que el aire, permitiendo densidades más altas y mayor estabilidad térmica.
¿Qué impacto tiene la disponibilidad eléctrica en el crecimiento de la IA?
La capacidad de conectar potencia suficiente y sostenerla de forma estable puede convertirse en un cuello de botella para nuevos centros de datos. Por eso, los sistemas eléctricos y la eficiencia energética están ganando peso en la planificación de infraestructura.
¿Por qué Delta Electronics está ganando atención con el auge de la IA?
Porque su negocio está expuesto a componentes críticos del centro de datos (fuentes de alimentación, alta tensión y refrigeración). Además, la compañía ha reportado un peso creciente de productos ligados a IA en su mix de ingresos.
vía: Delta