La delincuencia organizada ha emergido como un desafío significativo para los retailers y minoristas en España, con más de la mitad de los hurtos en supermercados y comercios atribuidos a bandas especializadas. Según un estudio reciente del Barómetro del Hurto en la Distribución Comercial realizado por Checkpoint Systems, el 53% de los robos son ejecutados por grupos organizados que buscan lucrarse revendiendo productos de alto valor en mercados paralelos.
Esta modalidad de hurto no solo representa una considerable pérdida económica para los negocios afectados, estimada en un impacto anual de 2.300 millones de euros, sino que también desestabiliza la competencia leal al crear un mercado ilegal que compite desventajosamente con los comerciantes legítimos.
Los artículos más sustraídos incluyen vinos y licores, productos de cosmética como perfumes y maquillaje, aceites y, en menor medida, embutidos y accesorios para móviles. La popularidad de estos productos entre las bandas criminales se debe a su alta demanda y valor en el mercado secundario, facilitando su reventa y distribución ilegal.
Ante esta creciente amenaza, la industria de tecnología antihurto ha tenido que adaptarse rápidamente, desarrollando soluciones innovadoras para proteger los productos y adelantarse a las técnicas cada vez más sofisticadas utilizadas por los delincuentes. Según Carlos Cruz, Director de Ventas de Checkpoint Systems en España, «nos enfrentamos a ladrones más ‘profesionales’, lo que nos obliga a mantenernos en la vanguardia de la tecnología antihurto».
Entre las soluciones destacadas se encuentra la tecnología RFID, que no solo protege los productos, sino que también ofrece ventajas como la gestión eficiente del inventario. Además, Checkpoint Systems ha introducido dispositivos como el ApparelGuard, que detecta y disuade el uso de imanes ilegales en probadores, y el HyperGuard, un sistema detector de metales diseñado para contrarrestar el uso de bolsos y abrigos forrados de aluminio que evitan la detección en las antenas de seguridad tradicionales.
Estas medidas buscan no solo prevenir el hurto sino también minimizar el impacto económico de estas actividades ilícitas sobre los comercios legítimos. La batalla contra la delincuencia organizada en el sector retail es compleja, pero con el avance continuo de soluciones tecnológicas y una mayor concienciación sobre la seguridad, los retailers pueden esperar proteger mejor sus negocios y asegurar una competencia justa en el mercado.