La computación cuántica promete una revolución sin precedentes, pero también abre la puerta a una era de riesgos sin igual en términos de ciberseguridad. Avishay Shraga, CTO y responsable de Tecnologías de Seguridad en Sony Semiconductor Israel, ha lanzado recientemente un mensaje de alerta sobre la necesidad urgente de diseñar estándares resistentes a la computación cuántica para dispositivos de baja potencia en el Internet de las Cosas (IoT). Una llamada a la acción que resuena cada vez más fuerte entre los expertos.
“La encriptación actual es suficiente hoy, pero quedará obsoleta mañana. Y no hablamos de un mañana lejano”, ha advertido Shraga.
Actualmente, algoritmos como ECC-256 son considerados seguros frente a los ataques con ordenadores clásicos: romper sus claves llevaría millones de años. Sin embargo, con la llegada de ordenadores cuánticos operativos —prevista por el NIST y la Unión Europea para la década de 2030—, este horizonte de seguridad se reduce a días o incluso horas. En consecuencia, los dispositivos IoT que se están desplegando hoy estarán en riesgo mañana si no se preparan para este nuevo escenario.
Criptoagilidad y costes: el dilema del desarrollador
Shraga ha subrayado que integrar hoy sistemas criptográficos post-cuánticos en dispositivos de bajo consumo (como medidores de agua o sensores de agricultura) no es viable económicamente: duplicar el tamaño del chip o reducir su vida útil sería un error comercial. Su propuesta es clara: apostar por la “criptoagilidad”, es decir, diseñar dispositivos actualizables a nivel de seguridad cuando la amenaza cuántica sea real.
El desafío en la nube: ¿es suficiente lo que estamos haciendo?
Desde el ámbito de la infraestructura cloud, David Carrero, cofundador de Stackscale (Grupo Aire), añade una reflexión complementaria:
“El futuro post-cuántico no es solo una cuestión del IoT, sino también de la nube. Las arquitecturas cloud actuales deben anticiparse, integrando soporte para criptografía cuántica, especialmente en entornos críticos como los centros de datos europeos que manejan información sensible de empresas y gobiernos.”
Carrero alerta del riesgo de que, en un escenario post-cuántico, los datos almacenados hoy —aunque estén cifrados con algoritmos actuales— puedan ser interceptados y descifrados en el futuro mediante técnicas de “harvest now, decrypt later” (recoge ahora, descifra después). Por eso, subraya la necesidad de revisar tanto el cifrado en tránsito como el cifrado en reposo.
“La nube tiene que liderar el camino en la adaptación a la era cuántica. Las inversiones en tecnología deben estar acompañadas de una estrategia de seguridad flexible y capaz de evolucionar”, añade.
¿Cómo se construye un futuro seguro?
Aunque la amenaza aún no se ha materializado completamente, ya existen avances tangibles. El NIST ha aprobado recientemente algoritmos post-cuánticos como Kyber para el cifrado general y Dilithium para las firmas digitales. Sin embargo, su implementación generalizada está lejos de completarse, y su adopción en dispositivos de bajo consumo sigue siendo un reto técnico.
Según Shraga, no existe una solución única. En algunos casos, como en los coches conectados o equipos industriales con suministro energético constante, la criptografía cuántica puede aplicarse de inmediato. Pero en otros, como sensores remotos, la solución pasa por preparar los sistemas para ser actualizados con nuevas claves y algoritmos cuando llegue el momento.
Europa y la regulación en el horizonte
Tanto Carrero como Shraga coinciden en que Europa debe tomar un papel más proactivo. Carrero destaca la necesidad de establecer normativas comunes para entornos cloud y IoT en el marco de la computación cuántica:
“Así como la UE lidera en privacidad con el GDPR, también puede marcar el camino en seguridad post-cuántica. Es un paso natural para garantizar la soberanía digital.”
Conclusión
La transición hacia un mundo post-cuántico no será inmediata, pero el reloj ya está en marcha. Tanto los fabricantes de chips como los proveedores de servicios en la nube y las empresas deben prepararse hoy para un futuro que está más cerca de lo que parece.
En palabras de Shraga: “No debemos subestimar lo que se está gestando en los laboratorios cuánticos. La seguridad del mañana depende de las decisiones que tomemos hoy.”
Y como recuerda Carrero: “La nube y el IoT deben caminar juntos hacia un ecosistema resiliente, criptoágil y consciente del poder disruptivo —y también destructivo— de la computación cuántica.”
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