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Cómo los datos están creando carreteras más seguras

Aunque ya nos encontramos en el año 2023, la seguridad vial sigue siendo una cuestión crítica para la salud pública a nivel global. Anualmente, más de 1,3 millones de individuos en todo el mundo mueren debido a accidentes viales, y un número aún mayor sufre lesiones con consecuencias de largo alcance.

Esta problemática es particularmente aguda en los entornos urbanos, donde el congestionamiento vehicular sigue en ascenso debido al incremento constante de la urbanización: se prevé que para el año 2050, más del 80% de la población mundial habitará en ciudades.

Las vías urbanas están sobrecargadas y se deterioran más rápidamente de lo que pueden ser reparadas. Si a ello le sumamos una circulación vehicular cada vez mayor y el estado de deterioro de la infraestructura vial, como baches y grietas, la seguridad siempre estará amenazada.

El desafío es colosal, pero existe una solución. Los datos tienen el potencial de mejorar -y de hecho ya están mejorando- la grave situación de la seguridad vial que enfrentamos.

Liberar el verdadero potencial de los datos de los vehículos conectados

Los ayuntamientos y las administraciones locales están sometidos a una gran presión para hacer más seguras nuestras carreteras, pero no pueden arreglar lo que no saben que está roto.

Sin transparencia sobre lo que realmente ocurre en las carreteras las 24 horas del día, cualquier esfuerzo por mejorarlas dependerá de datos en tiempo real, y, sin dichos datos, se avanzará poco en la resolución del problema de la seguridad vial.

Pero hemos llegado a un punto en el que esto ya no tiene por qué ser así. Los vehículos conectados, que llevan mucho tiempo en la hoja de ruta del sector de la movilidad, ya circulan por nuestras carreteras y nos ayudan a comprenderlas mucho mejor.

En la actualidad, utilizamos estos vehículos y sus sensores para recopilar datos anónimos y agregados de las carreteras en tiempo real. Datos que van desde frenadas bruscas hasta el estado de las carreteras, pasando por el volumen de tráfico y la velocidad de los vehículos. Nos encontramos con un enorme volumen de datos, y ahí es donde entra en juego la IA, que procesa montañas de información y nos ayuda a transformarla en conocimiento práctico.

¿Y qué podemos hacer con nuestros resultados? Podemos poner de relieve los cruces propensos a accidentes, las zonas de la infraestructura que causan frecuentes atascos e incluso permitir un mantenimiento predictivo de las carreteras que puede ahorrar tiempo, dinero y vidas.

Con los datos podemos mostrar la realidad de nuestras carreteras a los gobiernos locales y a las autoridades viales, ayudándoles a desarrollar medidas de seguridad vial basadas en pruebas con información recopilada en tiempo real.

Los datos son el nuevo petróleo, el motor que impulsa la evolución positiva de nuestras carreteras y el futuro de la planificación urbana inteligente.

Construyendo la ciudad del futuro

Si queremos ver cómo una ciudad puede reconstruir su infraestructura de carreteras en nombre de la seguridad, debemos mirar hacia la ciudad holandesa de Alkmaar.

Con un tercio de la ciudad en reconstrucción, Alkmaar se está convirtiendo en el arquetipo del desarrollo y la aplicación de nuevas tecnologías de planificación urbana, un proyecto del que estamos orgullosos de formar parte en Bridgestone Mobility Solutions.

Si la visibilidad de los problemas de tráfico es una de las razones clave por las que persisten, Alkmaar está demostrando que con sensores y recopilación de datos en tiempo real no sólo podemos ver lo que está ocurriendo en las carreteras de la ciudad en este momento, sino también predecir lo que va a ocurrir. Mientras que hasta ahora la planificación urbana se basaba en mapas y volumen de tráfico, en Alkmaar se intenta comprender los factores contextuales de todos los usuarios de la carretera.

La contribución de Bridgestone Mobility Solutions a estos esfuerzos consiste en utilizar los datos de todos los vehículos de la ciudad para captar y observar el frenado en tiempo real, determinando dónde, cuándo y por qué la gente pisa el freno. Y somos capaces de observar estos datos en tiempo real, ayudando a los responsables políticos a comprender inmediatamente dónde están los riesgos para la seguridad.

El poder de la colaboración desbloquea el conocimiento de los datos

Alkmaar no es sólo un brillante escaparate de cómo los datos pueden ayudar a reconstruir una ciudad a mejor, también es un gran ejemplo de por qué unas carreteras más seguras requieren la colaboración de los sectores público y privado.

En Bridgestone Mobility Solutions estamos trabajando con varios socios líderes del sector, como Microsoft y Analyze (de KBenP), junto con la ciudad de Alkmaar, para mejorar la seguridad vial y modernizar la ciudad de cara al futuro.

Los datos son la clave, pero Alkmaar está demostrando que un enfoque progresivo del intercambio de datos aportará el máximo valor a las ciudades del futuro.

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