Colt completa un ensayo transatlántico de cifrado “quantum-safe” a 100 GbE y lleva la carrera poscuántica al cable submarino

La conversación sobre la computación cuántica suele oscilar entre promesas a largo plazo y titulares difíciles de aterrizar en el día a día. Sin embargo, en el terreno de la ciberseguridad y de las telecomunicaciones troncales, el debate se está volviendo muy concreto: cómo proteger el tráfico de datos en tránsito ante un futuro en el que determinados sistemas cuánticos puedan debilitar la criptografía clásica. En ese contexto, Colt Technology Services ha anunciado la finalización de un ensayo transatlántico que, según la compañía, es el primero de su clase: transmisión de datos a 100 GbE a través de redes terrestres y submarinas del Atlántico usando cifrado resistente a amenazas cuánticas.

El hito no es menor por una razón sencilla: el Atlántico norte es uno de los corredores más críticos del planeta para el tráfico de Internet y para la economía digital, y el cable submarino Grace Hopper —parte de la infraestructura empleada en la prueba— se ha convertido en una pieza estratégica por su capacidad. Colt subraya que este tramo aporta 352 Tbps de capacidad y refuerza su papel como “columna vertebral” de la conectividad global entre Europa y Estados Unidos, un flujo que hoy sostiene desde servicios cloud empresariales hasta streaming y cargas de trabajo de Inteligencia Artificial.

Qué se ha probado exactamente: 100 GbE con protección poscuántica, de tierra al fondo del mar

El punto central del anuncio es doble. Por un lado, Colt afirma haber conseguido transmitir tráfico a 100 GbE de forma segura sobre su infraestructura óptica a través de rutas terrestres y del sistema submarino transatlántico. Por otro, especifica la base tecnológica del “blindaje” utilizado: una combinación de soluciones de Nokia y Adtran.

En concreto, Colt menciona el uso de tecnología Pre-Shared Key (PSK) de Nokia y mecanismos de criptografía poscuántica (PQC) de Adtran basados en ML-KEM. Traducido a lenguaje de negocio: se trata de reforzar el modo en que se intercambian y protegen claves y sesiones de cifrado, incorporando métodos diseñados para resistir escenarios en los que la potencia de cálculo cuántica pudiera acelerar ataques contra ciertos esquemas criptográficos tradicionales.

Aunque el comunicado lo presenta como un “ensayo”, el detalle relevante es el territorio: no se habla de un laboratorio aislado ni de un tramo local, sino de una demostración que recorre el tipo de rutas que de verdad importan a bancos, aseguradoras, multinacionales y operadores cloud.

Por qué la ruta transatlántica importa más que nunca

La infraestructura submarina no suele ser visible para el gran público, pero es decisiva. Cables como Grace Hopper conectan grandes regiones económicas y concentraciones de centros de datos, con implicaciones directas en latencia, capacidad y resiliencia. En el caso concreto de Grace Hopper, distintas referencias técnicas describen un sistema con 16 pares de fibra y una capacidad de diseño total de 352 Tbps, con un trazado principal entre la costa este de EE. UU. y el Reino Unido, además de un ramal hacia España (Bilbao). Esa capacidad explica por qué se ha convertido en un soporte natural para el crecimiento de servicios digitales entre continentes.

En paralelo, el auge de la Inteligencia Artificial ha añadido presión sobre estas rutas. No solo por el consumo de contenidos, sino por la replicación de datos, los flujos entre nubes, el entrenamiento distribuido, la inferencia en múltiples regiones y la necesidad de mover grandes volúmenes de información entre centros de datos. En ese escenario, la seguridad “en tránsito” pasa de ser un requisito técnico a una condición de continuidad de negocio.

Qué significa “quantum-safe” y por qué no es una única tecnología

En el debate poscuántico conviven varias aproximaciones y Colt las enumera como parte de su hoja de ruta. La compañía asegura que más adelante en 2026 ofrecerá servicios “quantum-resilient” que incluirán:

  • PSK (Pre-Shared Key)
  • PQC (Post-Quantum Cryptography)
  • QKD (Quantum Key Distribution)
  • Modelos híbridos que combinan varias técnicas

Cada enfoque responde a un equilibrio distinto entre practicidad, madurez, coste y despliegue. La PQC persigue mantener comunicaciones seguras con algoritmos pensados para resistir ataques más potentes; QKD se orienta al intercambio de claves con propiedades físicas propias de la mecánica cuántica; y los modelos híbridos buscan reducir riesgos combinando mecanismos clásicos y poscuánticos durante periodos de transición. En términos de mercado, esta pluralidad revela una realidad: no habrá una “migración única” para todo el mundo, sino estrategias por sector, por criticidad del dato y por dependencia regulatoria.

Sectores bajo presión: finanzas, salud y administraciones públicas

Colt posiciona su oferta futura como idónea para organizaciones que necesiten conectividad global resiliente y protección reforzada para datos sensibles. Entre los perfiles que cita destacan:

  • Entidades financieras, por el valor del dato y la trazabilidad regulatoria.
  • Proveedores sanitarios, por la sensibilidad de historiales y datos clínicos.
  • Gobiernos y defensa, por la dimensión de seguridad nacional y cumplimiento.
  • Empresas y socios tecnológicos que integran seguridad poscuántica en redes y plataformas.

El subtexto es claro: incluso antes de que la amenaza sea plenamente material, muchos actores están actuando bajo un principio de prudencia. En ciberseguridad, la preparación suele empezar antes de que el riesgo sea cotidiano, porque el cambio criptográfico es lento: inventario, compatibilidades, pruebas, despliegues graduales y coexistencia de sistemas.

Un paso más en una cadena de pilotos, incluido el “salto” hacia la criptografía cuántica desde el espacio

El anuncio también se enmarca en una secuencia de ensayos. Colt recuerda pilotos previos para proteger tráfico en su red óptica y apunta a desarrollos alrededor de la criptografía cuántica basada en el espacio, una línea en la que ha trabajado junto a socios tecnológicos. La lectura para el sector es que la protección poscuántica se está moviendo hacia un concepto de seguridad extremo a extremo: de redes terrestres a rutas submarinas, y de ahí a escenarios donde el espacio puede ampliar posibilidades en distribución de claves.

La señal que envía el mercado: la transición poscuántica ya es infraestructura, no teoría

El valor del ensayo de Colt no está solo en el titular del “primero del mundo”, sino en el mensaje operativo: la seguridad poscuántica empieza a instalarse en el lugar más exigente posible, la red troncal que sostiene economías enteras. Si esta capa se mueve, el resto del ecosistema —operadores, grandes empresas, proveedores cloud, integradores— recibe una señal: la transición ya no es un documento estratégico, sino una realidad de ingeniería.

La pregunta que queda abierta es la más importante para clientes y reguladores: cuándo se convertirá este tipo de pruebas en servicios generalizados, con SLAs, precios, métricas, interoperabilidad y ciclos de vida mantenibles. Colt sostiene que ese paso llegará a lo largo de 2026, con una cartera que combine PSK, PQC, QKD e híbridos en rutas terrestres y submarinas.


Preguntas frecuentes

¿Qué es el cifrado “quantum-safe” y por qué preocupa a las empresas?
Es un enfoque de protección de datos diseñado para resistir escenarios futuros en los que la computación cuántica pudiera facilitar ataques contra ciertos métodos criptográficos actuales. Para empresas con datos sensibles o con retenciones largas, anticiparse reduce riesgo y deuda técnica.

¿Qué se ha conseguido en esta prueba de Colt y por qué es relevante el dato de 100 GbE?
Colt afirma haber transmitido tráfico a 100 GbE de forma segura a través de rutas terrestres y submarinas del Atlántico. La cifra importa porque 100 GbE es un caudal habitual en conectividad empresarial y de centros de datos, y hacerlo sobre un corredor transatlántico acerca la seguridad poscuántica a casos reales.

¿En qué se diferencian PSK, PQC y QKD?
PSK se basa en claves compartidas previamente para fortalecer sesiones; PQC emplea algoritmos diseñados para resistir amenazas más potentes; QKD se centra en distribuir claves con propiedades físicas asociadas a la mecánica cuántica. Muchas estrategias optan por modelos híbridos durante años.

¿Qué pasos deberían dar ya las organizaciones que dependen de redes internacionales?
Inventariar dónde se usa criptografía, priorizar flujos críticos (datos personales, financieros o sanitarios), exigir planes poscuánticos a proveedores de conectividad y diseñar una transición gradual con pruebas y coexistencia de tecnologías.

vía: colt

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