La Inteligencia Artificial se ha instalado en los comités de dirección como una promesa de productividad, ahorro y nuevas líneas de negocio. Sin embargo, el primer Cloudflare App Innovation Report 2026 sostiene que muchas organizaciones están chocando con una barrera menos glamurosa que los modelos o los datos: la infraestructura y las aplicaciones heredadas. Ese “techo de cristal técnico”, como lo describe el informe, no solo ralentiza la adopción real de la IA, sino que deja a las empresas en una posición más frágil frente a ciberataques cada vez más automatizados.
La tesis es clara: la IA no escala sobre cimientos frágiles. Y cuando se intenta, aparecen síntomas conocidos por cualquier equipo de ingeniería: proyectos que se quedan en pilotos, integraciones que se eternizan, dependencia excesiva de herramientas solapadas, y una seguridad que va siempre por detrás, apagando incendios.
Una brecha que ya es medible: líderes frente a rezagados
Cloudflare divide a las organizaciones en tres grupos según su avance en modernización de aplicaciones: las que van por delante, las que están en plazo y las que se retrasan. El reparto ya anticipa el tamaño del reto: un 72 % declara ir por detrás de su calendario de modernización, frente a un 13 % que afirma ir por delante y un 14 % que se mantiene en plazo.
Pero la diferencia no se queda en el calendario. La modernización actúa como “catalizador” de capacidades reales de IA. Entre las organizaciones líderes, el 93 % afirma que modernizar ha tenido un impacto “muy positivo” en su capacidad de usar IA. En las rezagadas, ese porcentaje cae al 49 %. La brecha se amplía cuando se pregunta por “lo básico” para escalar: el 96 % de las líderes cree que su infraestructura es suficiente para desarrollar IA, frente al 74 % de las rezagadas; y el 95 % confía en su talento interno para cubrir necesidades de IA, frente al 72 % en el grupo atrasado.
No es solo una foto de madurez tecnológica: también es una foto de cultura operativa. El informe insiste en que las organizaciones líderes han simplificado procesos y estructuras de decisión para avanzar sin “parálisis por comité”. En un contexto donde la IA introduce cambios continuos en producto, datos y operaciones, esa agilidad se convierte en ventaja competitiva.
La IA ya no es “adopción”: es integración profunda
El documento subraya un giro en el lenguaje corporativo: la carrera ya no consiste en “probar IA”, sino en integrarla de verdad en procesos críticos y carteras de aplicaciones. En esa transición, Cloudflare describe dos mentalidades: organizaciones “constructoras” que escalan, y organizaciones “espectadoras” que siguen reconstruyendo cimientos.
La consecuencia es una aceleración desigual. Entre las líderes, el 74 % planea redoblar la integración de IA durante el próximo año. En las rezagadas, el dato baja al 58 %. La lectura implícita es incómoda para quien va tarde: cuanto más se retrasa la modernización, más difícil resulta justificar inversiones en IA con retornos visibles, y más se depende de iniciativas tácticas en lugar de cambios estructurales.
Seguridad por diseño: la diferencia entre construir y “solo parchear”
El informe insiste en que modernización y seguridad no pueden funcionar como departamentos que se “pasan tickets”. Cuando van separadas, la organización entra en un bucle: cada nuevo sistema suma complejidad, la visibilidad empeora, y el día a día se consume en mitigaciones. Cuando se alinean, la seguridad deja de ser un freno y se convierte en habilitador de velocidad.
Cloudflare aporta un dato revelador: entre quienes van por delante en modernización, un 71 % asegura que alinear iniciativas de seguridad y modernización es “muy fácil”. Entre las rezagadas, solo un 32 % lo percibe así. Además, el informe añade que las organizaciones que encuentran esa alineación “fácil” son casi cuatro veces más propensas a estar mucho más desarrolladas en el uso de IA que las que la encuentran “difícil”. En otras palabras: la seguridad no es un anexo, es parte de la arquitectura que permite escalar.
Y cuando esa arquitectura falla, el coste se multiplica. El informe señala que el 98 % de las organizaciones que sufrió un evento de seguridad en aplicaciones el último año reportó múltiples consecuencias negativas. Entre los impactos más citados destacan los costes de recuperación y restauración de sistemas (37 %), la pérdida de productividad de empleados (35 %) y el aumento de los costes asociados a brechas de datos (34 %). Para las empresas que aún están “reconstruyendo desde cero”, el informe sugiere que la respuesta a incidentes e investigación tiende a salir más cara: no por falta de voluntad, sino por falta de estructura.
El enemigo silencioso: la complejidad del stack
Si hay un problema transversal a toda la muestra, es el exceso de herramientas, proveedores y capas. Cloudflare apunta que más del 96 % de las organizaciones ha dedicado tiempo en los últimos 12 meses a consolidar su pila tecnológica. Pero consolidar no es solo “quitar herramientas”: implica resolver dependencias, rediseñar integraciones, unificar observabilidad, y reducir puntos ciegos (especialmente en APIs y flujos de datos distribuidos).
En paralelo, el informe introduce un matiz interesante sobre productividad: la modernización no siempre “libera” tiempo de ingeniería de forma inmediata. De hecho, un 53 % de las organizaciones líderes afirma que sus desarrolladores dedican más tiempo a mantener y modernizar sistemas existentes que a construir otros totalmente nuevos. En las rezagadas ocurre lo contrario: un 75 % dedica más tiempo a construir “nuevo”, pero porque aún está levantando la base que las líderes ya tienen. El resultado final es el mismo: sin una plataforma coherente, el tiempo se va en configuración, mantenimiento y cumplimiento, y la innovación queda relegada.
Un aviso para 2026: modernizar o quedar definido por quien ya lo hizo
Cloudflare sitúa este debate en un punto de inflexión: la IA agéntica, el aumento de amenazas sofisticadas y la subida de expectativas de los usuarios están “reescribiendo las reglas de la competencia”. El informe lo resume con una llamada directa a modernizar todo el stack (aplicaciones e infraestructura) sobre una plataforma unificada, para no quedar atrapado en una economía de deuda técnica, incidentes y oportunidades perdidas.
Más allá del mensaje corporativo, el valor del informe está en poner números a un fenómeno que muchas empresas ya intuían: la IA no rompe el techo de cristal, lo hace visible.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la modernización de aplicaciones y por qué afecta al éxito de la IA en empresa?
La modernización implica re-arquitecturar aplicaciones, datos y procesos para que sean más flexibles, observables y seguras. La IA necesita acceso a datos en tiempo real, integraciones rápidas y capacidad de escalar sin fricción; sin esa base, se queda en pilotos.
¿Qué señales indican que una empresa está chocando con el “techo de cristal técnico” en IA?
Proyectos de IA que no pasan a producción, integraciones lentas, falta de visibilidad end-to-end, dependencia de demasiadas herramientas, despliegues con alto riesgo y una seguridad mayoritariamente reactiva tras incidentes.
¿Por dónde empezar si la organización tiene sistemas legacy y multicloud/híbrido?
El enfoque más práctico suele combinar inventario de aplicaciones, consolidación de herramientas críticas (observabilidad y seguridad), automatización (infraestructura como código) y una hoja de ruta por fases (rehost, replatform, refactor) según impacto y riesgo.
¿Cómo se relacionan la consolidación del stack y la seguridad de APIs?
Reducir vendors y capas suele mejorar la visibilidad y el control de políticas, y facilita aplicar protecciones consistentes. En entornos fragmentados, las APIs tienden a convertirse en puntos ciegos: cambian rápido, se exponen más y resultan difíciles de gobernar.