China quiere su propia ASML: la industria del chip pide un plan nacional para cerrar una de sus mayores dependencias

China ha vuelto a poner sobre la mesa una de las aspiraciones más complejas de toda su estrategia tecnológica: construir en un plazo de cinco años una alternativa doméstica a ASML, la empresa neerlandesa que domina la litografía avanzada y sigue siendo una pieza crítica en la fabricación de chips de última generación. La petición no ha llegado desde analistas externos ni desde discursos políticos genéricos, sino desde algunas de las figuras más influyentes del ecosistema chino de semiconductores, que reclaman una respuesta coordinada, con recursos nacionales, para dejar atrás un desarrollo que consideran todavía demasiado disperso.

La idea de una “ASML china” no debe interpretarse como la simple copia de una compañía concreta, sino como la creación de una capacidad integral. ASML no solo vende máquinas: actúa como integrador de óptica, fuentes de luz, software, mecatrónica, metrología y una red de proveedores extremadamente sofisticada. Precisamente ahí está el reto. Los dirigentes del sector chino admiten que el país ha progresado en piezas concretas de la cadena, pero que sigue faltando una arquitectura común capaz de convertir avances aislados en sistemas litográficos completos y operativos.

El debate llega en un momento especialmente sensible. Las restricciones de exportación impuestas por Estados Unidos y sus aliados han limitado el acceso chino a tecnologías clave, sobre todo en equipos de fabricación avanzada y, en particular, en litografía EUV, un segmento donde ASML mantiene una posición dominante. Esa presión externa ha acelerado el mensaje de autosuficiencia tecnológica que Pekín lleva años impulsando y que ahora vuelve a aparecer en la nueva fase del plan quinquenal 2026-2030, donde se insiste en reforzar industrias emergentes, proyectos científicos estratégicos y fondos públicos orientados a sectores críticos.

La magnitud del desafío se entiende mejor al observar el tamaño de ASML. La compañía neerlandesa cerró 2025 con 32.700 millones de euros en ventas, 9.600 millones de euros de beneficio neto y una cartera de pedidos de 38.800 millones de euros. Además, prevé para 2026 ingresos de entre 34.000 y 39.000 millones de euros, impulsados en gran medida por la demanda de sistemas EUV y por el tirón de la inteligencia artificial. No se trata, por tanto, de alcanzar a un actor estancado, sino de intentar recortar distancias frente a una empresa que sigue creciendo y reinvirtiendo a gran escala.

Más que una máquina: el verdadero problema es la integración

Uno de los puntos más relevantes del debate es que China no parte de cero, pero tampoco tiene aún un campeón nacional equivalente a ASML. El país dispone de fabricantes competitivos en varios tramos del proceso, desde software EDA hasta memoria, obleas, grabado o deposición, pero el salto hacia un sistema litográfico avanzado exige coordinar disciplinas muy distintas y proveedores de altísima precisión. Los propios ejecutivos chinos han descrito el estado actual del sector como “pequeño, fragmentado y débil”, una definición que refleja tanto la dispersión industrial como la dificultad para concentrar recursos en una meta compartida.

Ese diagnóstico encaja con la evolución reciente del sector. China ha invertido durante años en reforzar su cadena local de semiconductores, pero el cuello de botella más difícil sigue estando en los equipos. Un análisis de importaciones de maquinaria para semiconductores basado en estadísticas oficiales chinas situó en 51.100 millones de dólares las compras de este tipo de equipamiento en 2025, un máximo histórico. El dato ilustra una paradoja: mientras crece el discurso de autosuficiencia, la industria todavía necesita enormes volúmenes de maquinaria exterior para ampliar capacidad y sostener su expansión.

Los campeones chinos avanzan, pero el ecosistema sigue incompleto

La presión por construir una “ASML china” también coincide con un momento de fortaleza para varias empresas locales. SMIC, la principal fundición del país, cerró 2025 con un gasto de capital de 8.100 millones de dólares y anunció más expansión de capacidad para 2026, aunque advirtió de presión sobre márgenes por el aumento de la depreciación. En el cuarto trimestre, su utilización de capacidad rondó el 95,7 %, una señal clara de fuerte demanda doméstica.

En paralelo, ASML sigue teniendo una exposición muy relevante al mercado chino, aunque con una tendencia a la baja. Según datos de la propia compañía y cobertura sectorial posterior, China representó alrededor del 33 % de sus ventas en 2025, frente al 41 % del año anterior, y la empresa espera que esa proporción baje hacia el 20 % en 2026. Eso sugiere dos cosas al mismo tiempo: que China sigue siendo un cliente muy importante y que las restricciones están alterando de forma visible el mapa comercial global de la litografía.

Tabla comparativa: ASML frente al reto industrial chino

Elemento claveASMLSituación actual de China
Modelo industrialIntegrador completo de sistemas litográficosEcosistema repartido entre múltiples actores
Litografía EUVLiderazgo global consolidadoSin acceso regular a equipos EUV de ASML
Escala financiera32.700 millones € de ingresos en 2025Gran inversión pública y privada, pero distribuida
Cartera de pedidos38.800 millones € al cierre de 2025Demanda interna fuerte, pero dependencia tecnológica persistente
Horizonte 2026Ingresos previstos de 34.000 a 39.000 millones €Objetivo político-industrial de acelerar sustitución nacional

Datos basados en información pública de ASML y en las declaraciones recientes de dirigentes del sector chino.

Un objetivo industrial, geopolítico y simbólico

La ambición de levantar una “ASML china” no responde solo a una lógica empresarial. También tiene un enorme peso geopolítico. En la práctica, dominar la litografía avanzada significa controlar uno de los cuellos de botella más determinantes de la industria tecnológica mundial. Sin esa capacidad, cualquier potencia que aspire a liderar en inteligencia artificial, supercomputación, defensa, automoción o telecomunicaciones seguirá expuesta a restricciones externas.

Por eso el mensaje de los ejecutivos chinos va más allá de una reclamación corporativa. Lo que están planteando es una reorganización del esfuerzo nacional: más plataformas públicas de validación, más coordinación entre materiales, equipos y software, y una hoja de ruta 2026-2030 que permita dejar atrás la lógica de avances parciales. El reto no será solo tecnológico. También será de gobernanza industrial, de asignación de capital y de capacidad para crear una cadena de suministro tan precisa como resiliente.

En definitiva, China no está diciendo simplemente que quiere fabricar más chips. Está admitiendo que, mientras no resuelva la dependencia de la litografía avanzada, seguirá teniendo una vulnerabilidad estructural en el corazón de su estrategia tecnológica. Y ese es, probablemente, uno de los grandes temas industriales de esta década.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa realmente crear una “ASML china”?

Significa desarrollar una capacidad doméstica integral en litografía avanzada, no solo una empresa que copie a ASML. Implica combinar óptica, software, fuentes de luz, mecatrónica, metrología y una red de proveedores capaz de producir sistemas complejos para fabricar chips.

¿Por qué ASML es tan importante para la industria de los semiconductores?

Porque sus equipos de litografía, especialmente los EUV, son esenciales para fabricar chips avanzados. La compañía cerró 2025 con 32.700 millones de euros en ingresos y una cartera de pedidos de 38.800 millones, lo que refleja su peso estratégico en toda la cadena mundial del chip.

¿China ya tiene empresas competitivas en equipos para semiconductores?

Sí, China cuenta con actores fuertes en varios segmentos del ecosistema semiconductor y con fabricantes de equipos que han crecido con rapidez. El problema es que todavía no ha logrado integrar todas las piezas necesarias en una plataforma equivalente a la de ASML, especialmente en litografía avanzada.

¿Puede China dejar de depender de equipos extranjeros en cinco años?

Es un objetivo políticamente comprensible, pero técnicamente muy difícil. China ha avanzado y dispone de una demanda interna enorme, pero la litografía avanzada sigue siendo uno de los segmentos más complejos de toda la industria. El plazo de cinco años parece más una meta de movilización nacional que una garantía de convergencia total con el líder mundial.

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