China culpa a Países Bajos del riesgo de otra crisis mundial de chips

La guerra por el control de Nexperia ha vuelto a escalar y ya no se presenta solo como un conflicto empresarial. Pekín advirtió este 7 de marzo de que una nueva crisis global de suministro de semiconductores podría reactivarse si continúa el choque entre la sede neerlandesa del fabricante y su filial china. El Ministerio de Comercio chino fue especialmente duro: aseguró que, si esta disputa vuelve a desestabilizar la cadena mundial de semiconductores, la responsabilidad recaerá por completo sobre la parte neerlandesa.

El detonante inmediato ha sido la denuncia pública de la unidad china de Nexperia, que acusó a la matriz en los Países Bajos de desactivar en bloque cuentas internas de empleados en China el pasado 3 de marzo. Según esa filial, la medida dificultó el acceso a software corporativo y afectó a parte de los procesos de producción, incluido el flujo SAP vinculado a obleas aportadas por clientes. La sede neerlandesa no negó la actuación sobre los sistemas, pero rechazó que ello hubiera paralizado la planta de Guangdong.

Una disputa societaria que ya golpeó a la automoción

Lo que hace especialmente delicado este caso es que Nexperia no fabrica chips “estrella” para inteligencia artificial ni procesadores de última generación, pero sí semiconductores básicos y de potencia que son imprescindibles para la industria del automóvil y para buena parte de la electrónica industrial y de consumo. El propio Gobierno neerlandés justificó su intervención extraordinaria de septiembre de 2025 por el peso estratégico de la compañía en Europa y por el riesgo de pérdida de capacidades tecnológicas y productivas críticas.

La cronología explica por qué el conflicto ha terminado convertiéndose en un problema industrial de primer nivel. El 30 de septiembre de 2025, el Ministerio de Asuntos Económicos de los Países Bajos activó por primera vez desde 1952 la Goods Availability Act para intervenir sobre Nexperia. La medida se apoyó en “graves deficiencias de gobierno corporativo” y en indicios de transferencia impropia de activos, fondos, tecnología y conocimiento hacia una entidad extranjera, según la explicación oficial del Gobierno neerlandés. Poco después, el 7 de octubre, la Enterprise Chamber de Ámsterdam suspendió a Zhang Xuezheng y colocó los derechos de voto de las acciones bajo la administración de un gestor independiente. El Gobierno neerlandés insiste en que esa parte judicial fue separada de su propia orden administrativa.

La respuesta china no tardó en llegar. Pekín bloqueó en octubre las exportaciones de productos terminados de Nexperia fabricados o procesados en China, una medida que provocó tensiones inmediatas en el suministro de chips para automoción. Reuters informó entonces de que fabricantes y proveedores europeos siguieron con preocupación el deterioro de la situación, y empresas como Bosch o BMW llegaron a expresar que era demasiado pronto para dar por resuelto el problema incluso cuando ambas partes intentaron rebajar la tensión en noviembre.

El verdadero cuello de botella estaba entre Europa y Dongguan

La clave industrial del conflicto está en la estructura de fabricación de Nexperia. Aunque gran parte de las obleas se producen en Europa, una parte muy relevante del flujo dependía de China para fases de encapsulado, prueba y distribución. Reuters detalló que alrededor del 70% de los chips de Nexperia se encapsulaban y vendían a distribuidores en China, mientras que el 30% restante se apoyaba en otras bases asiáticas como Malasia y Filipinas. Esa dependencia hizo que la ruptura entre ambas ramas no fuera un mero problema societario, sino una amenaza directa para la continuidad del suministro.

La situación se tensó todavía más cuando, tras la intervención neerlandesa y la declaración de independencia operativa de la filial china, la parte europea dejó de enviar obleas a la planta de Dongguan. Nexperia ha sostenido públicamente que no cortó por completo el flujo de wafers y que trató de mantener soluciones alternativas para sus clientes, incluida la venta directa a determinados compradores. Pero al mismo tiempo también acusó a sus entidades en China de operar fuera del marco de gobierno corporativo establecido y de ignorar instrucciones de la dirección global.

Ese corte parcial del flujo obligó a la parte china a buscar suministradores locales. En diciembre de 2025, la unidad china de Nexperia ya había asegurado capacidad de producción de obleas con empresas nacionales para cubrir toda su producción de 2026 en una familia concreta de IGBT, componentes muy utilizados en vehículos eléctricos y equipos industriales. Más tarde, Wingtech confirmó que seguía seleccionando proveedores domésticos y ampliando capacidad local de encapsulado, una señal de que la separación industrial entre el bloque europeo y el chino va mucho más allá de una pelea legal puntual.

Un conflicto corporativo con lectura geopolítica

En noviembre de 2025, La Haya suspendió temporalmente su orden administrativa como gesto de buena voluntad tras conversaciones con las autoridades chinas, pero el litigio nunca desapareció. La justicia neerlandesa mantuvo viva la investigación sobre la gestión de la compañía y, ya en febrero de 2026, un tribunal ordenó una pesquisa formal por presunta mala gestión y dejó en pie las medidas cautelares que apartaron a Zhang y limitaron el control efectivo de Wingtech. Desde la perspectiva china, esa continuidad judicial sigue siendo uno de los principales obstáculos para restaurar la normalidad.

Por eso la advertencia de Pekín no debe leerse solo como una reacción diplomática más. China está elevando la presión sobre un asunto que mezcla control societario, seguridad económica, política industrial y dependencia mutua en chips “legacy”, precisamente los que siguen sosteniendo miles de líneas de montaje en automoción, electrónica y equipamiento industrial. Nexperia, además, no es una firma menor: la propia compañía se define como un fabricante de semiconductores esenciales con presencia industrial en Europa y Asia y un papel central en aplicaciones de automoción e industria.

A corto plazo, el mercado no está ante una repetición automática de la gran escasez de chips de 2021, pero sí ante una señal inquietante. Cuando una empresa con fuerte integración entre Europa y China entra en una batalla simultáneamente política, judicial y operativa, el riesgo ya no es solo para sus accionistas. Lo que está en juego es hasta qué punto la desconfianza geopolítica puede romper cadenas de suministro que llevaban años funcionando como un único sistema. Y en el caso de Nexperia, esa fractura ya ha dejado de ser teórica.

Preguntas frecuentes

¿Qué fabrica Nexperia y por qué importa tanto su crisis?

Nexperia fabrica semiconductores esenciales, muchos de ellos usados en automoción, industria y electrónica de consumo. No son chips de vanguardia como los de IA, pero sí componentes críticos para funciones básicas y de potencia en millones de productos.

¿Por qué intervino el Gobierno de los Países Bajos en Nexperia?

La Haya activó la Goods Availability Act el 30 de septiembre de 2025 por preocupaciones sobre el gobierno corporativo y por el riesgo de transferencia impropia de activos, fondos, tecnología y conocimiento fuera de Europa, con posible impacto en la seguridad de suministro neerlandesa y europea.

¿Qué papel tiene China en la cadena de suministro de Nexperia?

China era un nodo clave en el encapsulado, prueba y distribución de productos de Nexperia. Reuters señaló que alrededor del 70% de sus chips se encapsulaban y distribuían desde China, especialmente a través de Dongguan, lo que explica el fuerte impacto de cualquier ruptura operativa.

¿Puede esta disputa provocar otra escasez global de chips?

No hay una certeza de que vaya a ocurrir, pero China sí ha advertido oficialmente de ese riesgo. Dado que el conflicto ya provocó tensiones en la automoción y obligó a reconfigurar el suministro de obleas y chips, el peligro para la cadena global existe si la confrontación vuelve a escalar.

vía: elchapuzasinformatico y reuters

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