Un centro de datos experimental sumergido bajo el mar de las Islas Orkney de Escocia está procesando cargas de trabajo para un proyecto de computación global distribuido para entender mejor las proteínas virales que causan el COVID-19 y así ayudar en el diseño de terapias para detenerlas. El manejo del bigdata, para millones de datos, es clave en este proyecto global.

Este centro de datos de Microsoft está compartiendo su computación distribuida no solo para fines médicos, también para otros proyecto en curso para entender mejor el cambio climático, mapear marcadores de cáncer y combatir enfermedades infecciones. La tendencia alrededor de compartir computación comenzó a finales de los años noventa, cuando decenas de miles de personas descargaron el salvapantallas SETI@home para buscar señales de radio extraterrestres.

Folding@home es un proyecto de computación distribuida, que desde octubre del año 2000 está ayudando en la simulación de las dinámicas de las proteínas.

“Folding@home fue uno de los primeros grupos de cómputo distribuido en comenzar a trabajar en problemas relacionados con COVID-19 y de inmediato salió con bastantes cargas de trabajo orientadas a encontrar anticuerpos y descubrir maneras en que pudieran crear inmunizaciones”, comentó Spencer Fowers, miembro del equipo técnico para el grupo de investigación de proyectos especiales en Microsoft.

Este datacenter bajo el mar permite martener las temperaturas del mismo a niveles ideales para que sus más de 850 servidores funciones al unísono.

Más información en Microsoft y Folding AT Home. Más información del proyecto iDC submaniro.

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