Burkina Faso ha dado un paso poco habitual —y muy simbólico— en la carrera africana por la soberanía digital: el Gobierno ha puesto en marcha dos micro centros de datos en Uagadugú para alojar cargas de trabajo del sector público y reducir la dependencia de infraestructuras fuera del país. La iniciativa llega con un mensaje político nítido: los datos del Estado, dentro del Estado.
Según la información difundida por el Ministerio de Transición Digital, ambos centros sumarían 3 PB de almacenamiento, 105,6 TB de memoria y 28.800 núcleos de CPU, con capacidad para dar servicio a más de 7.000 máquinas virtuales. En términos de disponibilidad para la administración, el Ejecutivo lo presenta como un salto de escala: “multiplicar por diez” la capacidad nacional previa destinada a plataformas públicas.
El objetivo: dejar de “alquilar soberanía” fuera del país
Más allá del músculo técnico, el proyecto se apoya en una lógica económica y de control: el coste habría rondado 16.000 millones de francos CFA (unos 29 millones de dólares) y el Gobierno estima ahorros de 30.000 millones de CFA (aprox. 54,47 millones de dólares) en cinco años, al reducir la dependencia de hosting internacional para plataformas públicas.
El primer ministro, Rimtalba Jean Emmanuel Ouédraogo, enmarcó la medida como una decisión de país: la inauguración sería “un acto de soberanía” y un hito para construir un Estado moderno “dueño de sus elecciones y herramientas”. También instó a que estas instalaciones se conviertan en la base única de las plataformas públicas, con el objetivo de repatriar datos alojados en el extranjero o en infraestructuras privadas.
Un “paso intermedio” hacia un centro nacional mayor
El Gobierno considera estos micro centros como una fase previa a un centro de datos nacional de mayor escala, previsto para 2028 (sin detalles públicos sobre tamaño). En paralelo, el país también impulsa una capa de operación y seguridad: la construcción de un centro de supervisión de infraestructuras digitales (red troncal, operaciones de ciberseguridad, operación de centros de datos y protección de infraestructuras críticas), con puesta en marcha fijada para octubre de 2026.
El contexto: infraestructura limitada, ambición alta
Burkina Faso parte de una huella de centros de datos reducida, lo que vuelve más relevante el giro hacia “nube soberana” para el sector público. Y el movimiento no va aislado: en conectividad, el Gobierno ya había anunciado planes de despliegue masivo —como el objetivo de 800 torres de telecomunicaciones— para ampliar cobertura y sostener la digitalización del país.
En conjunto, el mensaje es claro: sin infraestructura local (computación, red, operación y ciberseguridad), la transformación digital acaba dependiendo de terceros. Y en 2026, esa dependencia —por coste, resiliencia o geopolítica— se ha convertido en un tema de Estado para muchos gobiernos.
Preguntas frecuentes
¿Qué es “soberanía de datos” en la práctica?
Que los datos y servicios críticos (especialmente del sector público) se alojen y administren bajo jurisdicción nacional, reduciendo exposición a riesgos legales, geopolíticos y operativos.
¿Un “mini” centro de datos sirve para IA o solo para servicios públicos básicos?
Puede servir para ambos, pero normalmente se prioriza lo esencial (identidad, trámites, portales, correo, VMs) y se escala después. La IA suele exigir energía, refrigeración y operación más exigentes.
¿Cuál es el mayor reto de este tipo de proyectos?
Mantener operación 24/7, seguridad, continuidad eléctrica y conectividad; además de formar y retener talento local para operar infraestructura crítica de forma sostenible.
vía: Facebook y datacenterdynamics