Bitzero Holdings y OneQode Networks han firmado una carta vinculante para un contrato de arrendamiento de 15 años sobre 110 MW de capacidad en el centro de datos de Bitzero en Namsskogan, Noruega. El acuerdo, todavía pendiente de documentación definitiva y de varias condiciones técnicas, legales y financieras, está pensado para desplegar infraestructura de GPU a gran escala destinada a cargas de Inteligencia Artificial, HPC, entrenamiento, inferencia y proyectos de IA soberana.
La cifra coloca a Noruega de nuevo en el radar europeo de la infraestructura para IA. El país combina abundante energía hidroeléctrica, clima frío, disponibilidad de suelo y regiones eléctricas con precios que, en algunos periodos, han sido muy competitivos frente a otros mercados europeos. Esa mezcla resulta cada vez más atractiva para compañías que no solo buscan GPUs, sino capacidad eléctrica, refrigeración, conectividad y un modelo operativo que permita llevar clústeres de alto rendimiento a producción.
Un acuerdo de 2.600 millones de dólares, pero aún condicionado
Según el comunicado de Bitzero, OneQode aseguraría los 110 MW completos de capacidad inicial del centro de datos noruego durante un plazo de 15 años. La compañía estima que el contrato podría generar alrededor de 2.600 millones de dólares de ingresos acumulados durante la vida del arrendamiento, sin incluir ajustes anuales, costes de energía ni el impacto del calendario de despliegue por fases.
Bitzero calcula además un margen operativo neto del sitio del 85 %, con un valor implícito de 151 millones de dólares anuales si la capacidad estuviera ocupada desde el inicio. La propia empresa advierte, con buen criterio, que se trata de una estimación ilustrativa. El acuerdo definitivo depende de la diligencia técnica, legal y financiera, del diseño final de las salas, de las autorizaciones necesarias, de las garantías de crédito y de la firma de los documentos finales.
Ese matiz es importante. No estamos ante una instalación ya llena de GPUs, sino ante una reserva de capacidad de gran escala que podría empezar a materializarse en la primera mitad de 2027. OneQode prevé desplegar la capacidad por fases, algo lógico en un proyecto de este tamaño: conseguir aceleradores, sistemas de refrigeración, equipos eléctricos, redes de baja latencia y personal operativo exige coordinación y plazos realistas.
La operación encaja con la estrategia de Bitzero de evolucionar desde infraestructuras intensivas en energía, vinculadas históricamente a blockchain y computación de alto rendimiento, hacia centros de datos para IA y HPC. La compañía opera cuatro ubicaciones en Norteamérica y Escandinavia y presenta su planta de Namsskogan como un activo preparado para cargas de alta densidad, alimentado con energía hidroeléctrica y situado en la región eléctrica NO4.
Por qué OneQode mira a Namsskogan
OneQode se define como un proveedor global de infraestructura digital de alto rendimiento, con una plataforma que combina computación cloud, red de baja latencia y soluciones soberanas. Su negocio ha estado muy ligado a conectividad optimizada para aplicaciones sensibles a la latencia, como gaming, trading, servicios en tiempo real e infraestructura empresarial distribuida. Con este acuerdo, la compañía intenta dar un salto hacia despliegues de IA más intensivos en potencia.
Matthew Shearing, fundador y consejero delegado de OneQode, lo resume con una idea clara: el cuello de botella de la IA ya no es únicamente conseguir GPUs. También lo son la energía, la red, la refrigeración, el suelo, la capacidad de despliegue y el modelo operativo. Esa frase refleja muy bien el momento actual del mercado. Muchas empresas pueden financiar chips, pero no todas tienen acceso rápido a ubicaciones con decenas o cientos de megavatios disponibles y condiciones adecuadas para operar con alta densidad.
Namsskogan ofrece varios ingredientes favorables. Bitzero describe su instalación como un centro de datos de 50.000 m², situado en la región NO4, con disponibilidad inicial de 110 MW y potencial de ampliación. La propia compañía destaca la proximidad a redes, el clima frío y el uso de energía hidroeléctrica. Para cargas de IA, estos factores importan porque el coste de operar un clúster no depende solo del precio de la GPU, sino del consumo continuo, la refrigeración y la capacidad de mantener alta utilización durante años.
El contexto eléctrico noruego también ayuda a entender el atractivo. Statistics Norway señaló que en 2025 los precios spot en el norte de Noruega, región NO4, fueron muy bajos durante buena parte del año, especialmente entre enero y octubre, con medias mensuales entre 2 y 10 øre/kWh. Eso no garantiza precios futuros ni elimina riesgos, porque Noruega también está sometida a variabilidad hidrológica, restricciones de red y cambios regulatorios. Pero explica por qué los promotores de centros de datos ven ciertas zonas del país como ubicaciones competitivas para IA.
Noruega gana peso en la infraestructura europea de IA
El anuncio de Bitzero y OneQode no aparece en el vacío. Noruega lleva tiempo intentando posicionarse como destino para centros de datos sostenidos por energía renovable. La demanda de IA está acelerando esa oportunidad, aunque también aumenta la competencia por potencia eléctrica y capacidad de red.
En los últimos años se han anunciado proyectos relevantes en el país, desde centros de datos alimentados con renovables hasta planes de gran escala orientados a IA. La lógica es similar: si Europa quiere reducir dependencia de infraestructuras fuera de su territorio, necesita capacidad propia para entrenamiento, inferencia, almacenamiento y despliegues soberanos. Los países nórdicos ofrecen energía baja en carbono y condiciones climáticas favorables, pero deben demostrar que pueden combinar esas ventajas con conectividad, permisos, suministro de equipos y aceptación local.
Para Bitzero, cerrar un contrato de 110 MW con un único cliente potencial sería una validación importante de su giro hacia IA. Para OneQode, asegurarse capacidad durante 15 años en Noruega puede darle una base europea para vender infraestructura de alto rendimiento a empresas, gobiernos y clientes con requisitos de soberanía. También le permitiría unir computación y red propia, un punto que puede ser diferencial en cargas donde latencia, ubicación y control de datos pesan tanto como la potencia bruta.
La parte delicada estará en la ejecución. Un centro de datos de IA de 110 MW no se levanta solo con un contrato. Hace falta cerrar diseño técnico, asegurar transformadores, sistemas eléctricos, refrigeración, conectividad, racks de alta densidad, GPUs, mantenimiento y soporte. También habrá que vigilar el coste real de la energía, la disponibilidad de red y la evolución de la demanda. El mercado de IA se mueve rápido, pero los activos físicos tienen calendarios mucho más rígidos.
El acuerdo ilustra una transición más amplia. Hace unos años, buena parte de la infraestructura intensiva en energía en zonas frías se asociaba a minería de bitcoin. Ahora, los mismos argumentos de energía barata, clima frío y despliegue modular se están redirigiendo hacia IA y HPC. La diferencia es que los clientes de IA suelen exigir más conectividad, más fiabilidad, más seguridad, más densidad y una integración técnica más exigente.
Si Bitzero y OneQode convierten la carta vinculante en un contrato definitivo, Namsskogan podría convertirse en una pieza relevante del mapa europeo de IA. No por tamaño frente a los mayores campus hiperescalares del continente, sino por el tipo de demanda que representa: clientes que buscan grandes bloques de potencia renovable para desplegar GPUs y servicios de IA con una combinación de rendimiento, coste energético y control territorial.
Preguntas frecuentes
¿Qué han firmado Bitzero y OneQode?
Han firmado una carta vinculante para un arrendamiento de 15 años sobre 110 MW de capacidad en el centro de datos de Bitzero en Namsskogan, Noruega.
¿Cuánto vale el acuerdo?
Bitzero estima unos 2.600 millones de dólares de ingresos durante la vida del contrato, excluyendo ajustes anuales, costes de energía y el calendario real de despliegue.
¿Cuándo empezaría el despliegue?
La puesta en marcha inicial está prevista para la primera mitad de 2027, con despliegue por fases.
¿Por qué Noruega resulta atractiva para centros de datos de IA?
Por su energía hidroeléctrica, clima frío, disponibilidad de suelo y regiones eléctricas con precios competitivos, aunque la disponibilidad futura de energía y red seguirá siendo un factor crítico.
vía: bitzero