B-FY desarrolla la primera solución española de identificación biométrica segura

La empresa española B-FY ha desarrollado el primer sistema de identificación digital totalmente seguro que es capaz de convertir el teléfono móvil en llave de acceso a todo tipo de servicios presenciales y online. Para ello, utiliza la identificación biométrica de las personas para abrir la puerta a edificios, servicios digitales o tiendas online, todo desde el móvil y sin necesidad de utilizar contraseñas.

Su uso es muy sencillo. La solución de B-FY se inserta en las aplicaciones móviles de las empresas para permitir su acceso a todo tipo de instalaciones físicas y servicios online, evitando lo farragoso de recordar y acumular contraseñas, tarjetas y mecanismos de acceso. Todo en un único dispositivo con la biometría de la persona como llave de entrada, ganando en seguridad y en cumplimiento normativo.

Esta tecnología, que utiliza la identificación como primera línea de defensa ante eventuales ataques (Identity-First por sus siglas en inglés), supone un paso decisivo en la aplicación de la biometría para proteger a las empresas de forma efectiva y segura. Hasta ahora la mayoría de los servicios requerían a los usuarios un nombre y una contraseña, que después se asocia a un patrón biométrico y el envío de un SMS para completar la doble autenticación. Pero no se trata de identificación biométrica. Ni siquiera el estándar FIDO2, que ha reunido a grandes empresas del sector tecnológico, ha logrado solucionar un problema de base: no se están identificando personas, sino portadores de datos.

En cambio, con B-FY la información no puede ser vulnerada, pues los datos biométricos siempre permanecen bajo el control del usuario, que sólo necesita validar una vez su número de teléfono y correo electrónico para acceder a múltiples servicios. Los datos biométrico se quedan guardados en el móvil y permiten la identificación del usuario exclusivamente desde ese dispositivo y con su biometría.

Los riesgos del cibercrimen

A medida que la tecnología avanza, también lo hacen los cibercrímenes. Según la edición de 2023 del Informe de Predicción de Seguridad Global del Foro Económico Mundial, elaborado por la Interpol, el cibercrimen provocará una catástrofe global en dos años, con un coste para la economía que crecerá de los tres billones de dólares de 2015 a 10,5 billones en 2025. Su advertencia es contundente: ante una posible guerra tecnológica, es primordial invertir en ciberseguridad. El hecho de no hacerlo podría desembocar en desigualdad digital, caída de infraestructuras de información y concentración de poder digital.

«Para frenar esta tendencia, la identificación es clave. Si a nivel empresarial realmente se identificara a personas, la gran mayoría de ciberataques no podrían siquiera iniciarse», apunta Miguel Abreu, CEO de B-FY. «Por eso B-FY aboga por la protección y la privacidad de las personas físicas, al tiempo que facilita la lucha contra el fraude y la seguridad de los clientes en las operaciones online. Más de seis años de investigación y desarrollo nos han permitido desarrollar una herramienta actual, ajustada a los grandes cambios legales de los últimos años y omnicanal, de modo que fusionamos la identificación física y la digital de las personas para acceder a servicios digitales y edificios».

B-FY cumple con las normativas de privacidad, dado que no manipula datos biométricos (simplemente pregunta al móvil si quién lo está utilizando para acceder a un lugar o servicio está autorizado biométricamente a hacerlo) y no puede ser vulnerado ante técnicas de ataque como el SIM swapping (secuestro del número de teléfono mediante un duplicado de la tarjeta SIM), un delito que está afectando en particular a estándares como el PSD2.

×