Amazon Web Services (AWS) ha dado un nuevo paso en la ampliación de su región cloud en Aragón. La documentación publicada en el Boletín Oficial de Aragón (BOA) confirma la aprobación definitiva parcial del Plan de Interés General de Aragón (PIGA) para los proyectos de edificación y urbanización interior de la fase 1, además de las subestaciones eléctricas asociadas a los centros de datos de Villanueva de Gállego y Huesca. No es todavía la aprobación completa de todo el plan, pero sí una pieza relevante para pasar de la fase urbanizadora a la construcción de edificios e infraestructuras críticas.
El despliegue forma parte de una inversión mucho mayor. Amazon anunció en marzo de 2026 que elevará su compromiso en España hasta los 33.700 millones de euros para ampliar su infraestructura de centros de datos y reforzar servicios de nube e inteligencia artificial en Europa. Según la compañía, la Región AWS Europa (España), ubicada en Aragón, contribuirá con 31.700 millones de euros al PIB español hasta 2035 y apoyará una media anual equivalente a 29.900 empleos a tiempo completo en empresas locales.
Agua, escorrentías y refrigeración: la parte menos visible del cloud
El nuevo avance administrativo incorpora una dimensión que cada vez pesa más en el debate sobre centros de datos: la gestión del agua. En Villanueva de Gállego, el proyecto contempla un tanque de tormentas para almacenamiento y laminación de aguas pluviales con una capacidad mínima de 3.204 m³. La documentación del BOA precisa que el dimensionamiento se ha calculado para la parcela completa, con edificios y viales perimetrales, y para un periodo de retorno de 100 años.
En Huesca, dentro del ámbito de Walqa, el planteamiento va más allá. El proyecto prevé dos balsas de agua destinadas al almacenamiento de agua reciclada de proceso y escorrentías superficiales, que se utilizarán para la refrigeración del centro de datos durante los meses de verano. Bajo esas balsas se construirán dos tanques de tormentas y sobre su superficie se instalará una planta fotovoltaica, una solución que el expediente califica como innovadora y que se vincula al cumplimiento del Código Técnico de la Edificación.
La medida es importante porque los centros de datos se enfrentan a una presión creciente sobre su consumo energético y su relación con el territorio. La nube parece inmaterial para el usuario, pero depende de edificios, líneas eléctricas, sistemas de refrigeración, agua, fibra óptica, seguridad física y mantenimiento industrial. En una región como Aragón, que busca posicionarse como hub tecnológico del sur de Europa, la infraestructura hídrica y energética no es un complemento del proyecto: forma parte de su viabilidad.
La Confederación Hidrográfica del Ebro informó, según la información facilitada, de la disponibilidad de recursos en origen para abastecer las actuaciones incluidas en el PIGA. Aun así, el diseño de tanques de tormenta, balsas de reutilización y sistemas de laminación muestra que la expansión de los data centers ya no puede separarse de una planificación ambiental detallada. El reto no es solo tener capacidad de cómputo, sino integrarla en un territorio con límites físicos y con exigencias regulatorias cada vez mayores.
Subestaciones propias para una infraestructura intensiva en energía
El otro gran bloque aprobado afecta a las subestaciones eléctricas. La documentación del BOA recoge los proyectos de las subestaciones VDG1HV 132/20 kV, en Villanueva de Gállego, y WQA1HV 132/20 kV, en Huesca. El presupuesto de ejecución material de la primera asciende a 17.403.013,85 euros, mientras que la segunda alcanza 22.094.974,35 euros. En conjunto, son casi 39,5 millones de euros en infraestructura eléctrica asociada a los nuevos centros de datos.
La subestación de Huesca estará alimentada mediante una nueva línea doble conectada a la subestación eléctrica de Esquedas, propiedad de Endesa. El expediente indica que contará con tres transformadores de potencia 132/20 kV de 50/65 MVA, dos reactores de derivación y edificios de celdas GIS y de media tensión. Este tipo de detalle ayuda a entender la escala real de los proyectos: no son simples edificios tecnológicos, sino instalaciones industriales con necesidades energéticas comparables a grandes complejos productivos.
Para AWS, disponer de infraestructura eléctrica propia o dedicada es una condición básica para sostener crecimiento, redundancia y disponibilidad. Para Aragón, estas inversiones tienen una doble lectura. Por un lado, refuerzan la posición de la comunidad como emplazamiento atractivo para cloud, inteligencia artificial y servicios digitales. Por otro, exigen coordinación con redes eléctricas, planificación territorial y control ambiental.
El Gobierno de Aragón ya ha defendido que el avance del PIGA permite iniciar la construcción de varios edificios destinados a nuevos centros de datos y servicios en Walqa y Villanueva de Gállego. La aprobación incluye proyectos ejecutivos de la fase 1 en Villanueva de Gállego 1, Villanueva de Gállego 2 y Walqa, además de urbanización interior, edificios de centros de datos, subestaciones, plantas de tratamiento de aguas, sistemas contra incendios e infraestructura eléctrica y mecánica.
Aragón gana peso en la geografía cloud europea
La expansión de AWS llega en plena competición europea por atraer centros de datos. Madrid, Aragón, Castilla-La Mancha, Cataluña, Portugal, Países Bajos, Francia, Alemania e Irlanda compiten por inversión, energía, suelo, conectividad y talento. La diferencia es que Aragón ha logrado situarse en el mapa de los grandes proveedores cloud gracias a una combinación de disponibilidad de suelo, conectividad, renovables y tramitación mediante proyectos de interés general.
La apuesta no está exenta de debate. Los centros de datos prometen inversión, empleo indirecto, actividad para proveedores locales y capacidad tecnológica, pero también elevan la demanda eléctrica, ocupan suelo y obligan a revisar la gestión del agua. En ese equilibrio se juega buena parte de la aceptación social de estas infraestructuras. La transparencia sobre consumos, impactos, medidas correctoras y beneficios reales para el territorio será decisiva.
AWS sostiene que sus centros de datos en Aragón compensan su consumo eléctrico con un 100 % de energía renovable desde su apertura en 2022 y que invierte en proyectos solares y eólicos en España, incluidos varios en Aragón. También afirma que apoya proyectos hídricos en la comunidad dentro de su objetivo de ser “water positive” antes de 2030.
La inteligencia artificial añade urgencia a esta discusión. Cada nuevo modelo, servicio de inferencia o plataforma cloud necesita más capacidad de cómputo, más almacenamiento y más red. Europa quiere ser usuaria avanzada de IA, pero también necesita capacidad física para alojar servicios, datos y cargas críticas bajo marcos regulatorios propios. La infraestructura de AWS en Aragón forma parte de esa capa material de la economía digital.
El avance del PIGA no cierra todo el proceso. El propio BOA recuerda que la aprobación definitiva parcial no exime de continuar la tramitación del resto de proyectos que integran el plan ni de la necesidad de aprobación definitiva del conjunto. Eso mantiene abierta la evolución de otros emplazamientos y fases, especialmente aquellos que dependen de trámites ambientales o autorizaciones adicionales.
La noticia de los tanques de tormenta puede parecer secundaria frente a los 33.700 millones de euros de inversión anunciada, pero dice mucho sobre la nueva realidad de los centros de datos. El cloud ya no se mide solo en regiones, zonas de disponibilidad o chips de IA. También se mide en balsas, subestaciones, permisos ambientales, agua reutilizada, paneles solares y capacidad de encajar infraestructuras digitales en territorios concretos.
Preguntas frecuentes
¿Qué ha aprobado ahora Aragón sobre AWS?
El Gobierno de Aragón ha aprobado de forma definitiva parcial el PIGA de la ampliación de AWS para los proyectos de edificación y urbanización interior de la fase 1, junto con subestaciones eléctricas en Villanueva de Gállego y Huesca.
¿Cuántos tanques de tormenta contempla el proyecto?
La documentación recoge un tanque de tormentas en Villanueva de Gállego, con capacidad mínima de 3.204 m³, y dos tanques bajo las balsas de agua previstas en Huesca, vinculadas a almacenamiento de agua reciclada y escorrentías.
¿Para qué sirven estos tanques?
Sirven para almacenar y laminar aguas pluviales, reduciendo el impacto de episodios de lluvia intensa y ayudando a gestionar escorrentías dentro de la infraestructura del centro de datos.
¿Qué inversión eléctrica aparece en la documentación?
Los proyectos de subestaciones VDG1HV y WQA1HV suman cerca de 39,5 millones de euros de presupuesto de ejecución material, con 17,4 millones en Villanueva de Gállego y 22,1 millones en Huesca.