Fuenlabrada quiere entrar de lleno en el mapa europeo de los centros de datos con un proyecto de gran escala. Apto ha confirmado el desarrollo de un nuevo campus de infraestructuras digitales en una parcela de 195.000 metros cuadrados situada al sur de Madrid, en los terrenos de una antigua planta embotelladora. La inversión prevista puede alcanzar los 2.000 millones de euros y el diseño completo contempla cinco centros de datos con una capacidad total de hasta 240 MW.
La compañía asegura que la primera fase ya cuenta con licencia de construcción y que el arranque de las obras es inminente. Además, ha terminado los trabajos de habilitación del suelo, incluida una subestación eléctrica propia de 40 MW, un elemento clave para acelerar el despliegue inicial del campus. Tras esa primera etapa, Apto ya habla de una segunda fase de 122 MW, lo que da una idea de la ambición real del proyecto y de su vocación de crecer por módulos en función de la demanda.
No se trata de un anuncio menor. En un momento en el que Madrid compite por consolidarse como uno de los grandes polos de infraestructura digital del sur de Europa, una apuesta de 240 MW coloca a Fuenlabrada en una liga muy distinta a la de un centro de datos convencional. De hecho, Apto presenta este desarrollo como el mayor campus de la región cloud de Madrid, una etiqueta que refleja bien la dimensión del proyecto y el tipo de cliente al que apunta: operadores de gran escala, nube e Inteligencia Artificial.
Un proyecto pensado para la nueva ola de cloud e IA
La lectura de fondo es clara. Este campus no nace solo para alojar servidores, sino para responder al crecimiento de la demanda ligada al cloud, la IA y las cargas de computación intensiva. Data Center Dynamics señala que el proyecto se enmarca en la expansión europea de Apto y recuerda que la compañía está respaldada por PIMCO, uno de los grandes nombres globales de la gestión de activos. Ese músculo financiero ayuda a entender por qué el plan madrileño se plantea directamente en una escala de miles de millones y no como una inversión incremental.
El contexto del mercado también acompaña. Una referencia sectorial publicada por Tech Show Madrid, a partir de datos de Structure Research, estimaba en octubre de 2025 que el mercado de centros de datos de Madrid podría pasar de 126 MW a 763 MW en 2029, con un crecimiento superior al 600 %. Esa proyección situaba a Madrid entre los mercados de más rápido crecimiento del mundo, por delante de muchos polos tradicionales europeos en ritmo de expansión. En otras palabras, Apto no está apostando por una ubicación secundaria, sino por una región donde la carrera por el suelo, la energía y la conectividad se ha acelerado de forma notable.
La propia Comunidad de Madrid ha reforzado ese mensaje en los últimos días. Durante una visita al emplazamiento, la consejera de Economía, Hacienda y Empleo, Rocío Albert, defendió que el centro de datos de Fuenlabrada contribuirá a consolidar a Madrid como gran hub digital del sur de Europa. En esa misma visita se habló de una previsión de más de 2.000 empleos entre directos e indirectos, una cifra que, aunque deberá concretarse con el avance de las fases, da una idea del efecto arrastre que este tipo de inversiones buscan proyectar sobre el territorio.
Energía, regeneración industrial y presión sobre el territorio
Uno de los aspectos más relevantes del proyecto es la energía. Apto afirma que quiere que el 50 % del suministro de las dos primeras fases proceda de fuentes 100 % renovables. En el contexto actual, ese compromiso no es un simple detalle de imagen. Los centros de datos se enfrentan a una presión creciente por su consumo eléctrico, por su encaje con la red y por el debate público sobre sostenibilidad. Por eso, el hecho de que el campus arranque ya con una subestación propia y con una estrategia energética definida apunta a que la disponibilidad de potencia se ha convertido en una variable central desde el minuto uno.
También hay una narrativa de regeneración urbana e industrial. El campus se levantará sobre un suelo antes ocupado por una planta embotelladora, y la compañía sostiene que el plan incluye recuperación paisajística, plantación de miles de árboles y arbustos, senderos peatonales, espacios exteriores y medidas de movilidad de menor impacto. Es un discurso cada vez más habitual en el sector, que intenta presentarse no solo como infraestructura crítica para la economía digital, sino también como motor de transformación de antiguas áreas industriales. Falta ver cómo se materializará todo eso en obra y explotación, pero forma parte del mensaje con el que Apto quiere ganar aceptación local.
En este punto, el proyecto también busca apoyarse en socios con experiencia local. Apto trabaja con Arnaiz, firma española especializada en planificación urbana y desarrollo inmobiliario, para avanzar en el encaje urbanístico y territorial del campus. Esa alianza tiene lógica en un mercado como el madrileño, donde levantar grandes infraestructuras tecnológicas exige algo más que capital: hay que resolver suelo, licencias, integración con el entorno y relaciones institucionales.
Fuenlabrada entra en una nueva competición
La noticia, en realidad, va más allá de Fuenlabrada. Lo que refleja es cómo el sur de Madrid se está convirtiendo en una pieza cada vez más relevante dentro del tablero de la infraestructura digital española. La asociación Spain DC sostiene en uno de sus informes que cada euro invertido en la industria de centros de datos puede traducirse en un impacto de alrededor de siete euros sobre el PIB. Esa cifra suele utilizarse como argumento para defender el valor tractor del sector sobre empleo, construcción, energía, telecomunicaciones y servicios asociados.
Apto, además, enmarca la operación dentro del programa InvestEU, otro elemento que intenta reforzar el mensaje de respaldo institucional y financiero. Todo ello dibuja una apuesta que mezcla inversión privada, política industrial regional y el relato europeo de soberanía digital e infraestructura estratégica. En un momento en que la nube, la IA y la conectividad se consideran activos críticos, proyectos como este dejan de verse como simples promociones inmobiliarias especializadas y pasan a interpretarse como piezas de una política económica mucho más amplia.
Queda, naturalmente, la parte más difícil: ejecutar. Madrid vive una auténtica carrera por atraer centros de datos, pero esa expansión también obliga a resolver cuestiones complejas de red eléctrica, agua, urbanismo, aceptación vecinal y competencia entre operadores. El campus de Apto llega con cifras potentes y con un relato muy alineado con la demanda actual de hiperescalares y cargas de IA. Ahora tendrá que demostrar que puede transformar esa promesa en capacidad real, empleo y operación estable sin convertirse en otro proyecto atrapado por los cuellos de botella que hoy afectan a toda la industria europea.
Preguntas frecuentes
¿Dónde estará exactamente el nuevo campus de datos de Apto?
El proyecto se ubicará en Fuenlabrada, al sur de Madrid, sobre una parcela de 195.000 metros cuadrados ocupada anteriormente por una planta embotelladora industrial.
¿Cuánta inversión y capacidad tendrá el campus?
Apto habla de una inversión de hasta 2.000 millones de euros y de una capacidad total de hasta 240 MW, repartida en cinco centros de datos.
¿Cuándo empiezan las obras del centro de datos de Fuenlabrada?
La empresa asegura que la primera fase ya tiene licencia de construcción y que el inicio de las obras será inmediato. También ha completado una subestación in situ de 40 MW para esa etapa inicial.
¿Qué impacto económico y laboral se espera en la zona?
Durante la visita institucional al proyecto se habló de más de 2.000 empleos entre directos e indirectos. Además, Spain DC defiende que cada euro invertido en centros de datos puede generar alrededor de siete euros de retorno económico.