Durante años, muchas salidas corporativas de América Latina se han contado como un ejercicio de “prudencia”: vender filiales, reducir deuda y concentrarse en mercados “seguros”. En España, el relato ha sido familiar: Telefónica acelerando su repliegue de la unidad Hispam para desprenderse de operaciones en la región, e Iberdrola cerrando operaciones relevantes en México —incluida la venta de 13 centrales por 6.200 millones de dólares—.
Pero ese diagnóstico financiero se queda corto cuando se mira el tablero con gafas tecnológicas. Porque lo que se está reconfigurando no es solo propiedad accionarial: es el “stack” físico y digital que permite operar una economía moderna. Y, en un mundo de inteligencia artificial, centros de datos, electrificación masiva y cadenas de suministro tensas, ceder piezas del “stack” equivale a ceder palancas.
La tesis que cada vez gana más tracción en análisis geopolítico y de infraestructuras es simple: Occidente puede llamar “de-risking” a la desinversión; la realidad operativa se parece más a un vacío de poder. Y los vacíos, en logística, energía, datos y financiación, rara vez duran.
1) El hardware: puertos, rutas y control operacional (con software dentro)
La logística ya no es “solo” logística. Un puerto moderno es un sistema ciberfísico: sensores, planificación predictiva, automatización, control de accesos, analítica de flujos y trazabilidad. Es decir: hardware con software crítico.
En esa capa, el megapuerto de Chancay (Perú) —impulsado por COSCO— se ha convertido en un símbolo de la nueva conectividad transpacífica. La infraestructura busca acortar rutas y consolidar un corredor comercial directo hacia Asia, con impacto real en tiempos y costes. Reuters ha descrito el salto cualitativo que representa para el comercio entre China y Sudamérica.
La competencia por “la llave física” también se ve en el Canal de Panamá: la compraventa y el control de terminales en ambos lados del canal se ha convertido en un asunto de primer orden político y económico, con operaciones multimillonarias y debates sobre neutralidad y concentración.
Por qué importa en clave tech: quien opera el nodo logístico define estándares de integración (sistemas, APIs, seguridad), prioriza rutas, decide inversiones en automatización y, de forma indirecta, influye en qué industrias pueden escalar más rápido (desde minería y agro hasta electrónica y automoción).
2) La batería: litio, refino y el cuello de botella industrial
La transición energética y el “boom” de la IA tienen un punto en común: son voraces en materiales, en especial cobre y litio. Sin litio —y, sobre todo, sin capacidad de refino y cadena de valor— no hay baterías, y sin baterías no hay electrificación a escala.
En el “Triángulo del Litio” (Chile, Argentina y Bolivia), la presencia china se manifiesta menos como un titular único y más como una suma de participaciones, proyectos y acuerdos de suministro.
- En Chile, Tianqi Lithium mantiene una posición relevante en SQM, uno de los grandes actores del litio, en una relación seguida de cerca por reguladores y mercados.
- En Argentina, Ganfeng Lithium ha estado vinculada a proyectos de producción y expansión en un momento de fuerte sensibilidad por el valor estratégico del recurso.
- En Bolivia, distintos consorcios con participación china han buscado acuerdos para desarrollar capacidad industrial ligada al litio, en un intento del país de dar el salto del mineral al producto.
La lectura tecnológica: no basta con “tener litio”. La ventaja real aparece cuando se controla la cadena completa: extracción, procesado, cátodos, baterías y fabricación. Quien cierra el círculo impone precios, ritmos y dependencia industrial. Y eso se traduce en poder: sobre el coche eléctrico, sobre el almacenamiento estacionario y, en última instancia, sobre la resiliencia energética.
3) El sistema nervioso: red eléctrica… y red de datos
En la economía digital, la red eléctrica y la red de datos forman un único sistema. Los centros de datos —especialmente los orientados a IA— convierten la energía en producto. Y la modernización de redes (transmisión, distribución, almacenamiento, control) se convierte en un activo estratégico.
Aquí, la presencia china en utilities y redes en América Latina ha ido creciendo con operaciones de compra y control en varios países, tanto por motivos de rentabilidad como por posicionamiento industrial.
- En Chile, State Grid figura como operador/propietario de distribuidoras relevantes como CGE, citada en prensa internacional en el contexto de incidentes y apagones.
- En Chile también, la compra de Chilquinta por parte de SGID (State Grid International Development) fue uno de los movimientos más claros hacia el control de distribución.
- En Perú, China Southern Power Grid acordó comprar los activos de distribución de Enel, una operación que ilustra el apetito por el “enchufe” local.
A esa capa eléctrica se suma la capa digital: cables submarinos, backbones, nubes, satélite y 5G. Un ejemplo reciente es el cable Humboldt, proyecto de conectividad de larga distancia asociado a Google para enlazar Chile con Australia, reforzando el mapa de rutas internacionales de datos.
Qué cambia con la IA: cuando un país aspira a atraer cloud, fábricas, minería avanzada o hubs de IA, necesita dos cosas: energía estable y datos con baja latencia. Quien ayuda a financiar/operar esos componentes gana influencia no solo económica, también normativa (seguridad, auditorías, estándares, interoperabilidad).
4) El software: dinero, swaps y “rails” alternativos
La capa final del “stack” no son solo apps. Es el sistema operativo financiero: cómo se financia la infraestructura, en qué moneda se liquida el comercio, qué aseguradoras cubren el riesgo, qué bancos prestan cuando el mercado se cierra.
En Argentina, el protagonismo del swap con China ha sido una pieza relevante en la caja del Estado en momentos de estrés, con extensiones y activaciones parciales que han ocupado titulares internacionales.
Además, Reuters ha documentado cómo China ha incrementado líneas de crédito e instrumentos de financiación en la región en años recientes, en paralelo a la necesidad de capital para energía, transporte y telecomunicaciones.
Traducción tech: cuando la financiación viene “paquetizada” (obra + proveedor + financiación + seguro), el país receptor no solo compra infraestructura: compra dependencia de un ecosistema. Eso puede acelerar despliegues, sí, pero también fija estándares, proveedores y márgenes de maniobra.
Entonces… ¿esto es “malo” o “inevitable”?
No es un juicio moral automático. Para muchos países latinoamericanos, la inversión china (y de otros actores) ha sido una vía para cerrar brechas de infraestructura. El matiz clave está en qué se vende, con qué cláusulas, qué se retiene y cómo se diversifica.
La lectura tecnológica-financiera más fría sería esta:
- Si se vende “periferia” (negocios no críticos), el riesgo es gestionable.
- Si se ceden nodos (puertos, redes eléctricas, telecom backbone, data hubs), se cede capacidad soberana de decisión.
- Y si, además, la financiación y el aseguramiento vienen del mismo origen, el “lock-in” deja de ser una metáfora.
Señales para 2026: qué deberían vigilar empresas y gobiernos
- Mapear dependencias como si fueran dependencias cloud: proveedor, sustitución, coste de salida, SLA y riesgos de continuidad.
- Estándares y auditorías: no basta con “que funcione”; importa cómo se audita, quién actualiza, cómo se gestionan incidentes.
- Dual sourcing real en componentes críticos: energía, conectividad y logística.
- Ciberresiliencia de infraestructuras: puertos y redes eléctricas ya son objetivos de alto valor en cualquier escenario de tensión.
- Evitar vender el “control room”: incluso si el capital es externo, conservar gobernanza operativa y visibilidad reduce el riesgo.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa que un país se “recablee” en términos tecnológicos?
Que cambia quién opera (o condiciona) sus infraestructuras críticas: energía, conectividad, puertos, financiación y estándares digitales.
¿Por qué los puertos importan tanto en la economía de la IA?
Porque la IA acelera la demanda de hardware, energía y materias primas. Los puertos determinan costes, tiempos y prioridades de cadenas de suministro.
¿El litio es el recurso decisivo o lo es el refino?
El cuello de botella suele estar en el procesamiento y la cadena industrial (cátodos, baterías, fabricación), no solo en la extracción.
¿Cómo afecta la diversificación monetaria (yuan, swaps) al sector tecnológico?
Impacta en financiación de infraestructuras, compras de equipamiento, condiciones de crédito y en qué ecosistemas tecnológicos se integran los proyectos.
Fuente: Portal Financiero