ADATA alerta: la DRAM entra en zona crítica y subirá más en 2026

El mercado de la memoria vuelve a encender todas las alarmas. Esta vez no por una simple tensión puntual en precios, sino por una situación que empieza a parecer más estructural. Simon Chen, presidente de ADATA, ha advertido de que el nivel de inventario de DRAM en manos de los grandes fabricantes se encuentra ya cerca de la “línea de alerta”, con apenas entre 3 y 5 semanas de stock. En un sector tan sensible como este, ese margen es muy pequeño.

La advertencia llega en un momento en el que la Inteligencia Artificial está alterando de forma profunda la cadena de suministro de semiconductores. No solo por la demanda de memoria HBM para aceleradores, sino también por el efecto en cascada que esa prioridad está teniendo sobre la DRAM convencional, la NAND Flash y los SSD empresariales. Lo que hasta hace poco parecía un problema muy concentrado en centros de datos y grandes despliegues de IA empieza a notarse con claridad en PC, móviles, servidores y electrónica de consumo.

La memoria ya no tiene colchón y el mercado se comporta como un mercado de vendedores

Las declaraciones de Chen, recogidas en Taiwán tras la presentación de resultados de ADATA, retratan un mercado que ha dejado de operar con normalidad. Según explicó, varias grandes compañías de servicios cloud ya se han acercado a ADATA para intentar cerrar acuerdos de suministro a largo plazo, algo que él mismo calificó como poco habitual. Cuando los clientes empiezan a asegurar compras futuras con esa urgencia, normalmente es porque temen que el mercado empeore antes de estabilizarse.

La propia ADATA se ha preparado para ese escenario. La compañía afirmó que había acumulado unos 30.000 millones de dólares taiwaneses en inventario al cierre de febrero y que esperaba superar los 35.000 millones al final de marzo. Lo importante no es solo la cifra, sino el momento en que se hizo esa compra: parte de ese inventario se adquirió cuando los costes todavía eran sensiblemente más bajos que los actuales. Eso permite entender por qué la empresa se muestra tan optimista con 2026: llega a esta fase con stock, mientras otros tendrán que comprar caro y quizá más tarde.

Chen también lanzó otro mensaje relevante: la escasez de NAND podría empeorar todavía más en la segunda mitad del año por el auge de la inferencia en IA, que está elevando la demanda de SSD empresariales. Es decir, el problema ya no se limita a la RAM. El almacenamiento empieza a seguir el mismo camino.

DRAM y NAND se disparan mientras la IA absorbe capacidad

Los datos de TrendForce refuerzan esa lectura. La consultora revisó al alza sus previsiones para el primer trimestre de 2026 y ahora espera subidas trimestrales del 90 % al 95 % en DRAM convencional y del 55 % al 60 % en NAND Flash. En el caso de los SSD empresariales, la presión también es muy fuerte: los precios contractuales podrían aumentar entre un 53 % y un 58 % en el mismo periodo.

La razón principal vuelve a ser la misma: la demanda de centros de datos y de cargas ligadas a la Inteligencia Artificial sigue creciendo más deprisa que la capacidad disponible. TrendForce señala que los proveedores de memoria mantienen un fuerte foco en productos más rentables, mientras la oferta para otros segmentos queda cada vez más ajustada. A eso se suma el desvío de parte de la capacidad hacia DRAM de servidor y memorias para infraestructura avanzada, lo que deja menos margen para atender PC, portátiles o smartphones.

El resultado es un mercado claramente favorable a los fabricantes. La propia ADATA habla ya de un “seller’s market”, un mercado de vendedores, donde quien tiene producto impone condiciones y quien necesita memoria debe aceptar precios más altos o asumir retrasos y menos disponibilidad. No es una expresión exagerada si se mira el comportamiento reciente del sector.

El golpe ya se deja ver en móviles, PC y electrónica de consumo

Aunque la conversación técnica suele centrarse en la infraestructura de IA, el impacto sobre el mercado de consumo empieza a ser evidente. Counterpoint Research calcula que las ventas mundiales de smartphones podrían caer un 12 % en 2026, hasta quedar por debajo de los 1.100 millones de unidades, el nivel más bajo desde 2013. Al mismo tiempo, el precio medio de venta podría subir hasta los 523 dólares, una cifra récord.

Ese movimiento tiene lógica. Cuando la memoria se encarece tan deprisa, los fabricantes de móviles y ordenadores tienen menos margen para absorber el golpe. En gamas altas todavía hay cierto espacio para trasladar parte de ese coste al consumidor, pero en gamas medias y bajas la situación es mucho más delicada. A veces la consecuencia no será solo un precio más alto, sino también configuraciones más contenidas, menos variedad o lanzamientos aplazados.

La situación, además, no parece que vaya a resolverse pronto. Nanya Technology, otro actor importante del sector, ha advertido esta misma semana de que la tensión en DRAM podría prolongarse hasta 2028, precisamente por el tirón de la IA y por la lenta llegada de nueva capacidad. Eso invita a pensar que no estamos ante un bache de unos pocos meses, sino ante un cambio más duradero en el equilibrio del mercado.

En ese contexto, la advertencia de ADATA tiene más importancia de la que parece. No es solo una empresa aprovechando el momento para presumir de previsión. Es también una señal bastante clara de que el margen de seguridad se está agotando y de que la competencia por memoria y almacenamiento seguirá endureciéndose durante 2026. Para fabricantes, integradores, distribuidores y consumidores, la conclusión empieza a estar clara: la era de la memoria barata ha quedado atrás, al menos por ahora.

Preguntas frecuentes

¿Por qué está subiendo tanto el precio de la memoria DRAM en 2026?
Porque la demanda de centros de datos e Inteligencia Artificial está absorbiendo gran parte de la oferta, mientras la capacidad nueva tarda en llegar. Eso ha reducido el stock disponible y ha dado más poder de negociación a los fabricantes.

¿Qué significa que el inventario de DRAM esté cerca de la línea de alerta?
Significa que los fabricantes y distribuidores tienen muy poco margen de seguridad, en este caso entre 3 y 5 semanas de stock según ADATA. Cuando el colchón baja tanto, cualquier pico de demanda puede traducirse en nuevas subidas o problemas de disponibilidad.

¿La escasez de DRAM también afecta a SSD y memoria NAND?
Sí. La propia ADATA y varias firmas de análisis apuntan a que el mercado NAND también se está tensando, sobre todo por la fuerte demanda de SSD empresariales para cargas de IA e inferencia.

¿Cómo puede afectar esta crisis de memoria a móviles y ordenadores?
Puede traducirse en precios más altos, menos modelos disponibles, configuraciones más ajustadas y lanzamientos más prudentes, especialmente en gamas medias y bajas donde los fabricantes tienen menos margen para absorber el aumento de costes.

vía: IThome

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