La escasez de memoria reescribe las reglas: LTAs más cortos y contratos más duros
La crisis de suministro en el mercado de memoria ya no se percibe como un “bache” cíclico más, sino como un cambio de fase. A medida que la carrera de la Inteligencia Artificial absorbe capacidad fabril, la tensión se desplaza desde la arquitectura de la GPU hacia un cuello de botella más básico: la física y disponibilidad de la memoria. Y cuando el producto escasea, también cambian las reglas del juego comercial. En ese nuevo escenario, los acuerdos de suministro a largo plazo (LTAs, por sus siglas en inglés) se están acortando y la iniciativa en la negociación pasa del comprador al proveedor. Donde antes eran fabricantes de smartphones o PCs quienes impulsaban contratos largos para asegurar volumen y estabilidad,