China ya no necesita alcanzar a TSMC para poner en aprietos a medio sector
La discusión sobre los semiconductores chinos suele caer en una trampa bastante cómoda para Occidente: medir todo con la regla del nodo más avanzado. Si China no fabrica a escala industrial en 2 nanómetros, entonces se concluye que sigue lejos y que el liderazgo real continúa intacto. Esa lectura es parcialmente cierta, pero cada vez resulta menos útil para entender lo que está pasando de verdad. Porque la amenaza competitiva no llega solo por arriba. Llega, sobre todo, por abajo y por volumen. Mientras Estados Unidos y parte de Europa concentran el debate en impedir que Pekín acceda a chips frontier y a equipos de fabricación de última generación, China ha aprovechado ese tiempo para reforzarse donde ya podía competir:


