Virginia manda, Texas acelera: así se concentra el mapa de centros de datos en EE. UU.

La nube puede parecer etérea, pero su músculo es profundamente físico. Cada correo, cada vídeo, cada modelo de Inteligencia Artificial y cada transacción digital acaban aterrizando en un edificio lleno de racks, fibra, transformadores y sistemas de refrigeración. Y en Estados Unidos, esa infraestructura no está repartida de forma homogénea: se concentra de forma abrumadora en unos pocos estados que se han convertido en auténticas “capitales digitales”.

Los datos más recientes publicados por DataCenterMap —una de las bases de datos más utilizadas para seguir el pulso del sector— dibujan un podio claro: Virginia lidera con 570 centros de datos listados; Texas es segunda con 394; y California completa el “top 3” con 288.

Por qué Virginia es el epicentro: el efecto red de “Data Center Alley”

Lo de Virginia (especialmente el norte del estado) no es una casualidad ni un fenómeno reciente. Es un ejemplo de “efecto red” aplicado a la infraestructura: donde ya hay mucha conectividad, muchos carriers y muchos puntos de interconexión, es más fácil que sigan llegando más operadores, más nubes y más clientes. En ese ecosistema, el área de Ashburn (en el condado de Loudoun) se ha ganado el apodo de “Data Center Alley” por la densidad de instalaciones y el peso que tiene en el tráfico global.

Esa concentración, además, ha ido acompañada históricamente de un entorno favorable a la industria (rapidez administrativa, incentivos y un tejido de proveedores especializado). El resultado es una inercia difícil de replicar: cuando una región se consolida como gran hub, cualquier nuevo proyecto se beneficia de estar “cerca de todo”.

Pero el liderazgo de Virginia también tiene su cara B: el debate local sobre consumo eléctrico, disponibilidad de suelo y uso de agua para refrigeración se ha intensificado a medida que crece la escala de los proyectos.

Texas ya no es promesa: es alternativa real a gran escala

Si Virginia representa el poder del clúster histórico, Texas encarna la expansión por capacidad: más suelo disponible, grandes áreas metropolitanas con conectividad creciente (Dallas–Fort Worth destaca especialmente) y un atractivo tradicional por costes y flexibilidad de despliegue.

Ese tirón se nota en el ritmo de absorción de capacidad en los grandes mercados norteamericanos: informes sectoriales sitúan a Dallas–Fort Worth entre los líderes de demanda en Norteamérica en periodos recientes, señal de que las implantaciones no son solo anuncios, sino metros cuadrados (y megavatios) ocupados.

Ahora bien, Texas también se enfrenta al mismo dilema que el resto de hubs: el cuello de botella ya no es “construir el edificio”, sino asegurar energía, conexión a red y permisos en plazos compatibles con la velocidad a la que crecen la nube y la IA.

California: sigue siendo clave, pero con crecimiento más condicionado

California mantiene un peso enorme por su proximidad al ecosistema tecnológico y a la demanda empresarial local. Aun así, su narrativa es distinta: el estado aparece menos asociado a megaproyectos “fáciles” de replicar y más a un mercado maduro donde los límites (suelo, regulación, energía) influyen en el ritmo de nuevas implantaciones.

En la práctica, eso no reduce su importancia estratégica: la latencia y la cercanía a clientes siguen importando, y California continúa siendo un nodo relevante para cargas críticas y para compañías que operan cerca de los grandes polos tecnológicos.

El “segundo escalón” que decide la resiliencia del país

Tras el podio, aparecen estados que actúan como engranajes regionales: Illinois (206) y Ohio (195) como ejes del interior; Georgia (201) como polo del sureste; Arizona (155) como destino de expansión en el suroeste; y Nueva York (133) como nodo del noreste.

En paralelo, el noroeste del Pacífico (Oregon con 121 y Washington con 107) gana peso por una combinación que en centros de datos vale oro: clima más benigno para refrigeración y disponibilidad de energía (con un componente renovable significativo en algunas zonas).

La gran lección: el nuevo mapa lo escriben potencia eléctrica, fibra y permisos

Si hubiera que resumir por qué unos estados despegan y otros no, la respuesta cabe en tres palabras: energía, conectividad y velocidad. El sector puede diseñar arquitecturas cada vez más eficientes, pero sigue atado a la física: sin megavatios, no hay GPU; sin fibra y puntos de interconexión, no hay latencia competitiva; sin permisos ágiles, no hay “time to market”.

Y esa es una lectura que trasciende a Estados Unidos. Europa —y mercados concretos como Madrid— están viviendo tensiones similares: competencia por suelo industrial, tramitaciones, acceso a red y planes de refuerzo energético. La diferencia es que EE. UU. muestra, con números, lo rápido que se forman los clústeres cuando esas piezas encajan… y lo difícil que es desbancarlos cuando ya han creado su propio efecto arrastre.


Preguntas frecuentes

¿Qué es “Data Center Alley” y por qué se menciona tanto en Virginia?
Es el nombre popular del clúster del norte de Virginia (zona de Ashburn/Loudoun), conocido por su altísima concentración de centros de datos y su densidad de redes e interconexión, lo que atrae a grandes operadores y a proveedores cloud.

¿Por qué Texas crece tan rápido como destino de centros de datos?
Principalmente por disponibilidad de suelo, crecimiento de grandes áreas urbanas (como Dallas–Fort Worth) y una dinámica de mercado que favorece desplegar capacidad a gran escala cuando se consigue acceso a energía y red.

¿Los recuentos de centros de datos cambian según la fuente?
Sí. Depende de si se contabilizan solo instalaciones operativas, también proyectos anunciados, o qué se considera “centro de datos” (campus con varios edificios, salas técnicas, edge sites, etc.). Incluso dentro de una misma base de datos, los números se actualizan con el tiempo.

¿Cómo afecta la Inteligencia Artificial a dónde se construyen centros de datos?
La IA intensifica la demanda energética y de refrigeración, y empuja a concentrar capacidad en zonas con acceso a megavatios, buena conectividad y permisos rápidos. Eso refuerza los clústeres existentes y acelera la competencia entre estados por atraer inversión.

vía: marketstatics

encuentra artículos

newsletter

Recibe toda la actualidad del sector tech y cloud en tu email de la mano de RevistaCloud.com.

Suscripción boletín

LO ÚLTIMO

Las últimas novedades de tecnología y cloud

Suscríbete gratis al boletín de Revista Cloud. Cada semana la actualidad en tu buzón.

Suscripción boletín
×