UnQuantum: el “descompresor moderno” que rescata un formato perdido de MS-DOS

Durante años, miles de archivos comprimidos con extensión .Q han quedado atrapados en un limbo tecnológico: existen en colecciones históricas, CDs antiguos y repositorios archivados, pero su acceso real dependía de reconstruir un ecosistema que ya no es el de hoy. El formato, conocido como Quantum, fue creado por David Stafford en Cinematronics (Austin, Texas) entre 1993 y 1995, y llegó a considerarse una solución de compresión avanzada para su época, con un enfoque técnico distinto al de los compresores más populares de los noventa.

El problema no era solo la antigüedad, sino la barrera práctica: los archivos .Q se descomprimían con herramientas como UNPAQ.EXE, un ejecutable DOS de 32 bits que requería un extensor DPMI de Borland. En la práctica, eso obligaba a usar DOSBox u otro emulador para recuperar datos, algo asumible para un entusiasta, pero poco realista para un flujo moderno de trabajo, preservación o investigación digital.

Ese cuello de botella es el que busca eliminar UnQuantum, un proyecto que se presenta como un descompresor nativo y actual para el formato Quantum standalone (.Q), reimplementado en Rust y pensado para ejecutarse directamente en Linux, macOS y Windows.

Un formato adelantado a su tiempo… y luego olvidado

Quantum no fue “otro ZIP más”. Mientras buena parte de los compresores de la época se apoyaban en esquemas como Huffman, Quantum apostó por una combinación de LZ77 y codificación aritmética, una decisión que, en su momento, lo colocó como una solución competitiva en ratios de compresión.

Su alcance fue mayor de lo que sugiere su actual oscuridad: el algoritmo fue licenciado por Microsoft y terminó integrado en el ecosistema Cabinet (.CAB), además de contar con adopción o interés por parte de otros actores como Borland o Novell, según recoge la documentación del propio proyecto.

Sin embargo, el formato .Q como archivo standalone quedó relegado con el paso del tiempo. En parte, porque el desarrollo original se detuvo en la versión 0.97; y en parte, porque el mundo del software se movió hacia otros estándares, dejando Quantum como una cápsula técnica de su momento histórico.

El detalle que rompía las extracciones… y la ingeniería inversa que lo encontró

En la reconstrucción moderna de un formato antiguo, lo habitual es que el reto no sea “entender la teoría”, sino clavar los matices. En el caso de UnQuantum, la primera gran señal fue desconcertante: los archivos con un solo fichero se descomprimían bien, pero los multi-fichero empezaban a corromperse a partir del segundo.

unquantum terminal

El diagnóstico inicial apuntaba al decodificador aritmético, pero las pruebas terminaron descartándolo: el comportamiento era equivalente al de implementaciones conocidas en otros contextos. El punto de ruptura estaba, en realidad, en cómo el formato standalone delimita los ficheros dentro del flujo comprimido.

La clave fue un hallazgo que no aparecía de forma clara en la documentación estándar: entre cada fichero, el formato inserta 16 bits (un checksum) directamente en el flujo de bits raw, sin pasar por el decodificador aritmético. Es decir: si no se consumen esos 16 bits en el momento correcto, toda la lectura posterior queda desincronizada.

Ese detalle, además, viene acompañado de otra particularidad importante: el estado del coder y los modelos adaptativos se mantienen entre archivos. No es un “reinicio por fichero”, sino un stream continuo con fronteras sutiles.

Qué aporta UnQuantum a la preservación (y a la vida real)

La propuesta de UnQuantum no es solo “abrir un archivo viejo”, sino reducir el coste operativo de rescatarlo. En términos prácticos, el proyecto busca que un archivo .Q pueda tratarse como cualquier otro comprimido actual: listar, probar integridad y extraer, sin montar un entorno DOS completo.

También hay un enfoque claro de portabilidad: el proyecto se describe como multiplataforma y con ambición de ejecutarse de forma nativa en sistemas modernos.

En el plano técnico, el README en GitHub detalla tanto el algoritmo (LZ77 + codificación aritmética con múltiples modelos adaptativos) como la estructura del archivo, incluyendo la firma (“DS”), tamaños de ventana configurables y el punto crítico del checksum inter-fichero.

Y en el plano “humano”, el proyecto conecta con una idea que en 2026 ya no suena nostálgica, sino estratégica: preservar datos no es guardar discos en una estantería; es asegurar que se puedan leer dentro de 10, 20 o 30 años, sin depender de herramientas frágiles o entornos emulados que podrían dejar de ser cómodos, seguros o incluso viables.


Preguntas frecuentes (FAQ)

¿Qué es el formato .Q (Quantum) y por qué fue importante?

Es un formato de compresión de MS-DOS de los años 90 que combinaba LZ77 con codificación aritmética, y fue lo bastante relevante como para que Microsoft lo licenciara e integrara en su ecosistema de compresión (incluido CAB).

¿Por qué era tan difícil descomprimir archivos .Q hoy en día?

Porque dependían de herramientas antiguas como UNPAQ.EXE, un ejecutable DOS que requería un extensor DPMI, lo que forzaba a usar emulación tipo DOSBox para recuperar contenido.

¿Qué hacía que los archivos .Q con varios ficheros se corrompieran en implementaciones modernas?

Un detalle clave: entre ficheros se inserta un checksum de 16 bits en el bitstream raw, fuera del decodificador aritmético. Si no se consume correctamente, se pierde la sincronización del stream y falla la extracción.

¿Para quién tiene sentido usar UnQuantum hoy?

Para cualquiera que trabaje con colecciones históricas (CDs antiguos, BBS archivadas, repositorios clásicos) o que necesite extraer datos de archivos .Q en sistemas modernos sin depender de emulación DOS.

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