Teleportación cuántica en fibra “de verdad”: Deutsche Telekom y Qunnect logran un 90% de fidelidad en 30 km con tráfico clásico en paralelo

Mientras la idea de “teletransportar personas” sigue siendo ciencia ficción, teletransportar información cuántica acaba de dar un paso llamativamente práctico en una red que no estaba en un laboratorio. Deutsche Telekom, a través de su división de I+D T-Labs, y la empresa especializada Qunnect han anunciado una prueba de teleportación cuántica sobre fibra óptica comercial en Berlín, realizada en un entorno operativo y conviviendo con tráfico de datos clásico. El resultado: un 90% de fidelidad media en un recorrido de 30 kilómetros de fibra desplegada en campo, con picos que llegaron al 95%, según los datos preliminares compartidos por las compañías.

La noticia no es tanto que “la teleportación exista” —la física cuántica lleva décadas demostrando el fenómeno—, sino que se haya logrado con hardware comercial, montado en racks y bajo control de un operador, en una red metropolitana real, con sus interferencias, su ruido ambiental y sus “sorpresas” habituales. En lenguaje del sector: un experimento que intenta cruzar el puente entre demostración académica y posible servicio desplegable.

Qué es (y qué no es) la teleportación cuántica

La teleportación cuántica no consiste en enviar una partícula de un punto a otro como si se tratase de paquetería urgente. Lo que se “teleporta” es el estado cuántico: la información más delicada de un sistema cuántico. Para hacerlo, se usa un recurso clave: entrelazamiento cuántico compartido previamente entre emisor y receptor. En vez de transportar físicamente el qubit por la fibra, el sistema “recrea” en el destino un estado idéntico al original mediante un protocolo que combina entrelazamiento y comunicaciones clásicas de apoyo.

Esta distinción es la que convierte la teleportación en un bloque fundamental del futuro “internet cuántico”: si se puede mover estado cuántico de forma fiable entre nodos, se abre la puerta a conectar ordenadores cuánticos, sensores cuánticos o relojes atómicos en red, algo que hoy todavía suena a promesa más que a producto.

Un ensayo con fibra enterrada y aérea, y con un enemigo habitual: el entorno

Las pruebas se realizaron en enero de 2026 sobre un bucle de 30 km de fibra comercial en Berlín, enlazando el laboratorio cuántico de T-Labs con un nodo del banco de pruebas metropolitano de la operadora. El elemento central fue la plataforma Carina de Qunnect, un conjunto de distribución de entrelazamiento que integra un generador de pares de fotones entrelazados y, sobre todo, un sistema de compensación de polarización para corregir el ruido inducido por el entorno.

Ese matiz es crucial para entender por qué este tipo de ensayos se atasca fuera del laboratorio: la fibra desplegada en una ciudad sufre cambios de temperatura, vibraciones, variaciones mecánicas y degradaciones que alteran parámetros ópticos. En entornos reales, la estabilidad no se da por sentada; hay que ingenierizarla. El mérito de la demostración es precisamente que se diseñó para aguantar esas condiciones y, aun así, mantener un nivel de fidelidad alto.

90% de fidelidad media: por qué ese número importa

En telecomunicaciones clásicas, “90%” podría sonar a suspenso. En protocolos cuánticos, es otra historia: la fidelidad mide cuánto se parece el estado recreado al estado original, y mantener valores altos durante tiempo y distancia —y además con tráfico clásico en paralelo— es lo que define si estamos ante una curiosidad o ante una base para construir.

Deutsche Telekom lo presenta como un punto de inflexión hacia redes cuánticas operables. Su responsable de tecnología y producto, Abdu Mudesir, resumió el mensaje en una frase con intención: la fibra de la compañía sería “quantum ready”, al haberse demostrado la transmisión de información cuántica “fuera del laboratorio” y con alta precisión en una infraestructura real.

Desde Qunnect, su CTO Mael Flament apuntó a la misma idea desde el ángulo industrial: que los bloques de teleportación puedan funcionar “dentro de una red real, en racks reales y bajo control del operador” es lo que convierte la investigación en algo que, algún día, un proveedor podría desplegar.

Un detalle técnico con mucha letra pequeña: 795 nm

Otro elemento que los equipos subrayan es la longitud de onda utilizada para la parte de teleportación: 795 nm. Puede parecer un dato accesorio, pero es relevante porque se considera un punto de compatibilidad con varias plataformas cuánticas, como ordenadores cuánticos de átomos neutros, relojes atómicos y diversos sensores cuánticos. Dicho de forma simple: no es solo una demo óptica; está intentando hablar el “idioma físico” de tecnologías cuánticas que aspiran a conectarse a redes de telecomunicaciones.

Del laboratorio a la ciudad: lo que viene ahora

Los socios ya han adelantado el siguiente paso: ampliar el experimento hacia configuraciones de teleportación multi-nodo, aumentando distancia y complejidad para aproximarse a una red metropolitana con varios puntos de salto. Esa es, en realidad, la frontera que separa un buen titular de una red útil: pasar de un enlace controlado a una malla con más nodos, más interferencias y más necesidad de sincronización.

Los resultados técnicos del experimento se han publicado en un artículo científico en arXiv, lo que permite que la comunidad revise metodología, mediciones y limitaciones con más detalle.

El eco industrial: Cisco también prueba hardware similar en Nueva York

La demostración en Berlín llega en una semana especialmente activa para el “quantum networking” de telcos y grandes proveedores. Reuters informó de una prueba en Nueva York entre Cisco y Qunnect sobre fibra existente entre Brooklyn y Manhattan, centrada en operar una red cuántica en condiciones urbanas reales. En paralelo, Tom’s Hardware señaló —citando una comunicación de Deutsche Telekom— que Cisco habría utilizado el mismo hardware y un proceso similar para conectar centros de datos en Nueva York, una señal de que este tipo de tecnología empieza a circular entre operadores y grandes actores de infraestructura.

Sin convertirlo aún en un producto, el mensaje de fondo es claro: el sector quiere demostrar que la futura red cuántica no exigirá tirar abajo medio planeta para volver a cablearlo, sino que podrá apoyarse —al menos en parte— en la fibra ya desplegada.

MWC Barcelona 2026: la teleportación cuántica sale al escaparate

Deutsche Telekom ya está llevando este tema a la agenda pública del MWC Barcelona 2026 (2–5 de marzo). La compañía ha anunciado una demostración en su stand y una charla con expertos de Deutsche Telekom, Qunnect y la Universidad Técnica de Dresde el 3 de marzo, de 15:30 a 16:00 (CET), centrada en cómo las redes telecom pueden ofrecer “recursos cuánticos” como el entrelazamiento. Es un movimiento clásico: cuando una tecnología sale del laboratorio y entra en racks, el siguiente paso es enseñarla a clientes, socios y reguladores.

¿Estamos ante el “internet cuántico” ya?

Aún no. Pero sí ante un punto que suele marcar la diferencia en tecnologías de red: cuando un protocolo deja de depender de condiciones perfectas y demuestra que puede sobrevivir a una infraestructura real. En un tono menos épico y más telecom: Berlín ha servido como banco de pruebas de que la teleportación cuántica puede convivir con la realidad física de una ciudad.

Y eso, en un sector acostumbrado a que “lo experimental” se quede años en un cajón, ya es bastante.


Preguntas frecuentes

¿Qué significa lograr teleportación cuántica sobre fibra óptica comercial en Berlín?
Significa que el protocolo de teleportación se ha probado fuera de laboratorio, usando fibra desplegada en la ciudad, con hardware comercial y bajo control de un operador, acercándolo a un posible despliegue en redes reales.

¿Qué es la “fidelidad” en teleportación cuántica y por qué importa el 90%?
La fidelidad mide cuánto se parece el estado cuántico recreado al estado original. Valores altos indican que el estado “teleportado” mantiene la integridad necesaria para aplicaciones como redes de computación cuántica, criptografía cuántica o sensores en red.

¿Por qué es relevante la longitud de onda de 795 nm en esta prueba?
Porque 795 nm es una longitud de onda considerada útil para integrar redes de telecomunicaciones con plataformas como ordenadores cuánticos de átomos neutros, relojes atómicos y sensores cuánticos, facilitando futuras interconexiones.

¿Cuándo se podrá usar esto para conectar ordenadores cuánticos entre centros de datos?
Todavía está en fase de ensayos. El siguiente paso anunciado es extenderlo a configuraciones multi-nodo y a mayores distancias, para evaluar viabilidad de despliegue y casos de uso en redes metropolitanas.

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