TSMC, el freno silencioso del boom de la IA: el chip manda más que el megavatio
Durante meses, el relato dominante sobre los centros de datos de inteligencia artificial se ha contado en kilovatios: falta red, faltan subestaciones, faltan permisos, falta agua. Pero en 2026 empieza a imponerse una idea más incómoda para el sector: incluso cuando la energía está, el negocio puede quedarse atascado por un cuello de botella aún más “pequeño” y, a la vez, más determinante: la capacidad de fabricar y empaquetar chips avanzados. Ese es el argumento que gana tracción en la industria: que TSMC, el gran fabricante por contrato del planeta, se ha convertido de facto en el freno de la expansión de la IA, no por geopolítica, sino por física industrial y ciclos de inversión. El problema: demanda desbocada y