
La ciberseguridad de 2026 ya no va solo de proteger sistemas, sino de gobernar la IA
La ciberseguridad ha dejado de ser un asunto encerrado en el SOC. En 2026, las decisiones sobre seguridad digital afectarán a la adopción de inteligencia artificial, a la continuidad de negocio, a la cadena de suministro, al cumplimiento normativo, a la geopolítica y al papel real que tendrá el CISO dentro de la empresa. El último informe de KPMG en España, Consideraciones sobre ciberseguridad para 2026, sitúa ese cambio en ocho prioridades que ya no pueden tratarse como proyectos aislados. La idea de fondo es clara: la IA está ampliando la superficie de ataque al mismo tiempo que ofrece nuevas capacidades defensivas. Los agentes autónomos empiezan a ejecutar tareas, las identidades no humanas superan en muchos entornos a las humanas,



