Los “sin redes” en 2026: privacidad, seguridad y control de la atención como nueva ventaja
Durante años, no tener redes sociales era una rareza que se explicaba sola: desinterés, falta de tiempo o un perfil “poco digital”. En 2026, la lectura cambia. En entornos tecnológicos y profesionales, la ausencia —o la presencia mínima— empieza a interpretarse como una decisión informada: menos exposición, menos superficie de ataque y más control sobre la propia identidad digital. El giro cultural no es casual. A medida que las plataformas se consolidan como infraestructuras de comunicación, marketing y ocio, también se vuelven máquinas de recopilación de datos y motores de recomendación que compiten por un recurso limitado: la atención. En ese contexto, el “silencio” en redes deja de ser sospechoso y se convierte, cada vez más, en una estrategia. La