
China prueba el gran dilema de la IA: producir más sin despedir
China ha abierto una conversación que va mucho más allá del derecho laboral. La reciente decisión de tribunales chinos de considerar improcedente el despido de trabajadores sustituidos por sistemas de inteligencia artificial no equivale a una prohibición general de despedir por automatización, pero sí envía una señal clara al mercado: la IA no puede convertirse en una excusa automática para trasladar todo el coste de la transición tecnológica al empleado. El caso más citado es el de un trabajador de Hangzhou despedido después de que su empresa defendiera que un sistema de IA podía asumir parte sustancial de sus tareas. La justicia china declaró ilegal el despido y reconoció una compensación de más de 260.000 yuanes. El mensaje de fondo




