La industria de chips de China lucha por reducir su dependencia de tecnología extranjera
China ha vuelto a poner sobre la mesa una de las aspiraciones más complejas de toda su estrategia tecnológica: construir en un plazo de cinco años una alternativa doméstica a ASML, la empresa neerlandesa que domina la litografía avanzada y sigue siendo una pieza crítica en la fabricación de chips de última generación. La petición no ha llegado desde analistas externos ni desde discursos políticos genéricos, sino desde algunas de las figuras más influyentes del ecosistema chino de semiconductores, que reclaman una respuesta coordinada, con recursos nacionales, para dejar atrás un desarrollo que consideran todavía demasiado disperso. La idea de una “ASML china” no debe interpretarse como la simple copia de una compañía concreta, sino como la creación de una

