Musk agita la carrera de la IA con una idea de ciencia ficción: centros de datos en órbita… y un nuevo cuello de botella
Elon Musk vuelve a poner sobre la mesa una propuesta que parece salida de una novela: llevar parte de la infraestructura de Inteligencia Artificial al espacio. No como una metáfora, sino como un plan que, en su relato, terminaría siendo “económicamente convincente” en cuestión de pocos años. La razón que esgrime no es tecnológica, sino eléctrica: la expansión actual de la IA estaría chocando contra un límite muy terrenal —la energía disponible y la capacidad real de las redes para alimentar nuevos centros de datos—. La idea ha ganado tracción en los últimos días por dos vías. Por un lado, Musk defendió en una entrevista extensa que el “factor limitante” de la industria está cambiando: primero será la energía y,