Clustering, replicación y sharding: cómo escalan las bases de datos cuando todo crece
Cualquier proyecto digital empieza de forma sencilla: una aplicación, una base de datos y un servidor que “aguanta”. El problema llega cuando el producto funciona. Suben los usuarios, aumentan las transacciones, crecen las tablas y, sin avisar, aparecen los síntomas clásicos: páginas que tardan en cargar, consultas que se eternizan, bloqueos en horas punta o caídas que obligan a reiniciar servicios con prisas. En ese punto, la pregunta deja de ser “¿qué hardware compro?” y pasa a ser otra mucho más estratégica: ¿cómo se diseña una base de datos para que pueda crecer sin convertirse en un cuello de botella? Ahí entran tres técnicas que se repiten en casi cualquier arquitectura moderna: clustering, replicación y sharding. Son enfoques distintos para